La Policía Nacional realiza su mayor compra de colchonetas ignífugas para sus calabozos: hay que destruir muchas por parásitos y su precio ha subido un 29%

Invertirá 361.000 euros en adquirir 3.320. Hasta ahora hacía pedidos más pequeños pero duran menos de un año debido a los lavados y procesos de desinfección

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La dentención del hombre. (X/Policía Nacional)

La Policía Nacional prepara la mayor compra de colchonetas ignífugas para los calabozos que hay en muchas de sus dependencias. La División Económica y Técnica del Cuerpo quiere invertir 361.548 euros en adquirir 3.320 de estos jergones en los próximos dos años. Hasta ahora había hecho compras más pequeñas, pero se ha dado cuenta que su continuo mantenimiento hace que pierdan sus características para repeler el fuego y que hay que destruir muchas por “las deficientes condiciones higiénicas en las que ingresan alguno de los detenidos”, que dañan el material.

“Una de las funciones que tiene la Dirección General de la Policía es velar por la vida e integridad física de las personas que se encuentren bajo su custodia, en los calabozos de las dependencias policiales por cometer algún ilícito legal”, señala la memoria justificativa del contrato. En 2018, la Secretaría de Estado de Seguridad dictó una instrucción para aprobar el “Protocolo de Actuación en las Áreas de Custodia de Detenidos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”, que en su partado 4.J. recoge que “cuando los detenidos pernocten en calabozos deberán disponer de manta y colchón ignífugos de dotación oficial, que se encuentren limpios y en condiciones idóneas de uso (…)”.

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Los últimos datos que maneja el ministerio del Interior revelan que el número de “detenidos e investigados” no ha hecho más que crecer desde año tras año. Si en 2020 hubo 415.000, en 2022 subió a 508.400 y en 2024 a 577.000. Aunque obviamente no todos pasan por un calabozo. La Policía Nacional compró en marzo de 2021 un total de 575 colchonetas ignífugas por 28.750 euros (a 50 euros la unidad); en julio de 2022 adquirió otras 680 por 57.570 euros (a 84 euros cada una de ellas): la tercer compra llegó en septiembre de 2024: 700 unidades por 59.169 euros (también a 84 euros).

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (Diego Radamés - Europa Press)
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (Diego Radamés - Europa Press)

Estos contratos siempre se los ha llevado una empresa madrileña, llamada Sumicoltex, el nombre jurídico de Colchonerías Paco, con tienda en el distrito de Latina y fábrica en el municipio de Fuenlabrada. Ahora, la Sectretaría de Estado de Seguridad, cansada de hacer pedidos pequeños, ha decidido hacer un gran licitación de 3.320 colchonetas, por las que la Policía Nacional está dispuesta a pagar un máximo de 108.9 euros por unidad, un 29% más de lo que pagó por la última remesa que adquirió. La Dirección General de la Policía busca colchonetas con “unas características mínimas de seguridad y comodidad para garantizar el cumplimiento de los derechos constitucionales que asisten a toda persona privada de libertad”. Las medidas mínimas serán 1,9 metros de largo y 60 centímetros de ancho.

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Duran menos de un año

La Dirección General de la Policía reconoce que la reposición de este material es continua, “debido a que la durabilidad de las mismas es inferior a un año, por el desgaste que sufren tanto en su uso, como por el proceso de lavado y desinfección diaria con productos agresivos a las que son sometidas”. Es decir, que este uso continuado y los constantes lavados provocan que se vayan perdiendo las propiedades ignífugas. “Además, un número significativo de estas colchonetas se retiran del uso antes de un año, dado que cuando se detecta una infección parasitaria causada por las deficientes condiciones higiénicas en las que ingresan alguno de los detenidos, se procede a su retirada y quema para evitar contagios”.

Lo que se busca es colchonetas hechas de poliéster de alta tenacidad recubierto de PVC o poliuretano de alto gramaje, que sean de color azul oscuro o negro, con almohada incorporada. Debe tener resistencia a la tracción y el desgarro, impermeable y tratamiento antimicrobiano, incorporando barreras contra hongos y bacterias para evitar olores y degradación por fluidos corporales.

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