Xavi Abat, abogado: “Si estás de baja por depresión y vas al cine, no te pueden despedir”

La legislación no prohíbe realizar actividades de ocio durante una baja por depresión, siempre que se respeten las obligaciones médicas y de control

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La legislación diferencia entre bajas por motivos físicos y psicológicos
Xavi Abat, abogado, explica que el motivo de la baja determina las actividades permitidas (Freepik)

La relación entre las bajas laborales por motivos de salud mental y las actividades cotidianas del trabajador sigue siendo motivo de debate tanto en los tribunales como en la sociedad. En los últimos años, los trastornos psicológicos, como la depresión, han ganado visibilidad en el ámbito laboral, lo que ha generado nuevas preguntas sobre los límites de lo permitido durante el periodo de incapacidad temporal.

La percepción social, muchas veces influida por prejuicios y desconocimiento, tiende a cuestionar ciertas conductas que, desde el punto de vista legal, no suponen una infracción. Esta discusión se intensifica cuando se trata de salidas, viajes o actividades de ocio realizadas por quienes atraviesan un proceso de recuperación por depresión, ya que existe la creencia de que dichas acciones podrían ser incompatibles con el diagnóstico.

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Las dudas sobre las actividades permitidas durante una baja por depresión suelen generar debate y confusión. El abogado Xavi Abat aclaró en el podcast ‘Un vino con’ que no existe prohibición para que el trabajador asista a lugares de ocio mientras permanece en ese estado: “Si tú estás de baja por depresión y te vas al cine o te vas a Honolulu, no te pueden despedir”, argumentó.

Ocio y recuperación no son incompatibles

La legalidad de estas actividades depende, según Abat, del motivo de la incapacidad y no del destino o el tipo de ocio elegido. Por tanto, la simple presencia en espacios públicos o actividades recreativas no constituye, por sí sola, una causa de despido ni una violación de la baja médica.

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Según su explicación, la clave radica en el motivo de la incapacidad y no en el destino, ya que incluso situaciones que a primera vista podrían resultar polémicas se encuentran dentro de lo legal: “Hay gente que dice: ‘Le han pillado, que el tío está de baja por depresión’. Incluso en una discoteca. Pues sí, si estás de baja por depresión, igual te iría bien a una discoteca, como que te hagan un masaje”, sostuvo Abat.

Desde el punto de vista médico, la recuperación de una depresión puede incluir diferentes estrategias de bienestar, y la participación en actividades sociales o recreativas, lejos de ser un indicio de fraude, puede formar parte del proceso terapéutico recomendado.

Obligaciones médicas y diferencias entre bajas

El especialista subrayó la importancia de cumplir con los controles médicos requeridos por la mutua laboral, independientemente de la ubicación: “Si te llaman para hacer un control dentro, que es obligatoria la mutua de trabajo, de tu estado de la depresión y no puedes llegar porque estás en Honolulu y tienes tres días de viaje, te van a quitar la baja porque no has atendido al sistema sanitario, pero no porque sea ilegal”, puntualizó, estableciendo la diferencia entre incumplimiento de obligaciones sanitarias y el motivo del viaje.

La obligación principal del trabajador es atender las revisiones médicas y requerimientos de la mutua, sin que esto implique una restricción absoluta de movimientos, siempre que no se comprometa el tratamiento ni la disponibilidad para los controles pautados.

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Abat remarcó la distinción entre una baja por motivos físicos y una por causas psicológicas, ya que las consecuencias pueden variar sustancialmente si se constata la simulación. En sus palabras: “Si te coges la baja, porque digo que me duelen las cervicales y luego me ven jugando squash, tú a ese tío lo puedes coger con un detective y con el informe ese, a ese trabajador se va a la calle tranquilo.”

En el caso de las dolencias físicas, la evidencia de actividades incompatibles con la lesión puede justificarse como motivo de despido, mientras que en las bajas por salud mental el margen de interpretación es diferente y la legalidad depende del cumplimiento de los procedimientos médicos y no de la percepción social sobre el ocio o los viajes.

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