Los fallos en Francia y Australia para prohibir las redes sociales a menores de 16 años anticipan los problemas que tendrá el plan del Gobierno de Sánchez

La medida impulsada por el presidente del Gobierno pretende sancionar a los directivos de las plataformas que no retiren los contenidos ilegales y limiten el uso de algortimos

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Una adolescente consultando sus redes sociales. (Visuales IA)
Una adolescente consultando sus redes sociales. (Visuales IA)

El 10 de diciembre saltaba la noticia en todo el mundo. El Gobierno australiano había prohibido el uso de las redes sociales a los menores de 16 años que se encontraran dentro de sus fronteras. Las plataformas tuvieron que eliminar todos los perfiles existentes y poner bloqueos y seguridad para que los adolescentes no pudieran tener una cuenta en X, Instagram o TikTok.

Acto seguido, en abril de 2026, Francia y Turquía aprobaron una misma propuesta, con la única diferencia de que se limitaba a los menores de 15. Y siguiendo la misma estela se encuentran España, Grecia y Dinamarca, cuyas propuestas están en diferentes periodos de tramitación.

El objetivo de esta ley de “mayoría de edad digital” es restringir el acceso de los menores a un entorno difícil de controlar. En él conviven el anonimato que ampara los discursos de odio, el ciberacoso, que según los datos de Unicef afecta al 19,2% de las chicas y al 12,7% de los chicos en el último año, la exposición a contenidos inadecuados y la presión social que alimenta el uso compulsivo de las plataformas.

Australia: el 70% de los menores siguen usando las redes

Australia fue el primer país en aplicar la prohibición estricta de redes sociales. Sin embargo, tras casi cinco meses de control digital, los datos no avalan el alcance de la iniciativa.Según informes regulatorios del propio gobierno, alrededor del 70% de los adolescentes que ya utilizaban plataformas como Instagram, TikTok o Snapchat antes de la ley siguen haciéndolo. Además, tampoco se han detectado cambios en los niveles de ciberacoso o abuso de imágenes de desnudos denunciadas por menores.

Las plataformas han aplicado soluciones distintas: estimación facial en Meta, análisis de comportamiento en TikTok o simples declaraciones de edad en Snapchat y YouTube. En todos los casos, los sistemas han mostrado vulnerabilidades o limitaciones de precisión.

Entre las razones del acceso a las redes está la astucia de los más jóvenes. Se han detectado VPNs que simulan conexiones desde otros países, cuentas compartidas con los padres, perfiles creados antes de que entrara la norma en vigor y técnicas para sortear los sistemas de verificación de edad, como el uso del maquillaje.

El 70% de los menores de 16 años en Australia siguen entrando a las redes. (REUTERS/Manuel Ausloos)
El 70% de los menores de 16 años en Australia siguen entrando a las redes. (REUTERS/Manuel Ausloos)

Francia: una propuesta modificada en el Senado

En el país vecino, la propuesta de fijar la mayoría de edad digital en los 15 años, impulsada por el presidente francés Emmanuel Macron, ha quedado atrapada en un proceso legislativo complejo. La Asamblea Nacional aprobó el proyecto, pero el Senado lo modificó introduciendo dos niveles: uno para las plataformas consideradas como perjudiciales para el desarrollo de los menores y otro para aquellas que pueden funcionar con el consentimiento parental.

No obstante, esta modificación puede ser incompatible con el Reglamento de Servicios Digitales de la Unión Europea y la ministra de Asuntos Digitales francesa, Anne Le Hénanff, la calificó de “absolutamente poco convencional”. El Gobierno ha trasladado el texto a la Comisión Europea para evaluar su encaje.

Incluso, el presidente de la Comisión de Cultura, Laurent Lafon, ha admitido que “el texto es jurídicamente frágil”. A esto se suman las dificultades para obtener un sistema de verificación de edad que los jóvenes no puedan saltar.

Francia ha diferenciado entre dos tipos de plataformas digitales de redes sociales. (REUTERS/Hollie Adams)
Francia ha diferenciado entre dos tipos de plataformas digitales de redes sociales. (REUTERS/Hollie Adams)

España: el modelo más ambicioso

El plan del Gobierno de Pedro Sánchez, presentado el 3 de febrero de 2026, establece la prohibición de acceso a redes sociales para menores de 16 años y una responsabilidad penal para los directivos de las plataformas que no retiren los contenidos ilegales, además de tipificar como delito el uso de algoritmos que inciten el uso de estas plataformas de manera compulsiva.

Es más, el Ejecutivo ha creado un sistema público-privado, denominado HODIO, destinado a rastrear la “huella de odio” y la polarización algorítmica en colaboración con la Fiscalía. No obstante, la Agencia Española de Protección de Datos ha advertido de que sistemas como HODIO deben ajustarse a los principios del Reglamento General de Protección de Datos, especialmente en lo relativo a la minimización de datos y la identificación de usuarios.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anuncia la prohibición del uso de redes sociales a menores de 16 años. (Europa Press)

La reacción internacional fue inmediata. Elon Musk calificó al presidente del Gobierno de “tirano” y “fascista totalitario”, mientras que Pavel Durov, fundador de Telegram, advirtió de la deriva hacia un “Estado de vigilancia”. En paralelo, el Partido Popular ha presentado más de medio centenar de enmiendas y ha propuesto un modelo intermedio con acceso progresivo entre los 14 y los 16 años mediante consentimiento parental.

Pero más allá del debate político, los ejemplos de Australia y Francia enseñan la mayor dificultad a Pedro Sánchez: la verificación de la edad y el control de acceso, que dependen en gran medida de las tecnologías desarrolladas por las propias empresas que se pretenden regular.

Infografía sobre la prohibición de redes sociales para menores. Muestra un candado sobre logos de apps y banderas de Australia, Francia, España con texto explicativo.
Normativas de prohibición de redes sociales para menores y sus desafíos en Australia, Francia y España. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La apuesta europea

Con respecto a lo anterior, cabe destacar que no existe en Europa una infraestructura capaz de gestionar la identidad digital de millones de usuarios sin recurrir a grandes proveedores como Apple, Google o Meta.

Por ello, la apuesta de Europa en este ámbito es la Cartera de Identidad Digital (EUDI Wallet), prevista para el 4 de diciembre de 2026, que permitiría verificar la edad sin revelar la identidad del usuario mediante sistemas criptográficos. Su eficacia, sin embargo, depende de su adopción por parte de las plataformas globales.