Salmones, anguilas y crustáceos: la presencia de drogas en los ecosistemas acuáticos altera el comportamiento de los animales

Cada vez más estudios analizan los efectos que la contaminación por cocaína, ketamina y metanfetamina provoca sobre la fauna salvaje

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El pez medaka puede verse afectado por la contaminación de ketamina y metanfetamina. (Seotaro/Wikimedia Commons)
El pez medaka puede verse afectado por la contaminación de ketamina y metanfetamina. (Seotaro/Wikimedia Commons)

Esta semana, un estudio internacional liderado por la Universidad de Griffith (Australia) comprobó que la cocaína y sus metabolitos provocan alteraciones en el comportamiento de los salmones atlántico (Salmo salar): los ejemplares expuestos a la benzoilecgonina (el principal metabolito de la cocaína) aumentaron sus tasas de movimiento semanales en aproximadamente 1,9 veces, lo que supuso una dispersión de 12,3 kilómetros más que los individuos de control.

Para llevar a cabo el experimento —en el que también participaron la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas, la Sociedad Zoológica de Londres y el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal—, los autores utilizaron implantes químicos de liberación lenta y seguimiento mediante telemetría acústica para reconstruir su trayectoria y sus patrones espaciales. Los ejemplares monitorizados fueron 105 salmones atlánticos juveniles en el lago Vättern, en Suecia.

Infografía sobre contaminación por drogas en ríos. Muestra un río con químicos y pastillas, detallando efectos en salmones, crustáceos, anguilas y larvas de medaka.
Investigaciones internacionales demuestran que drogas ilícitas como la cocaína y metanfetamina alteran drásticamente el comportamiento y la biología de especies acuáticas, amenazando ecosistemas fluviales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta no es la primera vez que se analiza cómo la contaminación por drogas afecta a la fauna silvestre, aunque, según destacan los autores, estas investigaciones hasta el momento se habían realizado exclusivamente en condiciones artificiales.

El estudio de la Universidad de Griffith se centra en el hábitat natural de la especie, que cada vez se enfrenta con mayor incidencia a la contaminación de drogas provenientes de vertidos de aguas residuales, lo que supone una grave amenaza para los ecosistemas acuáticos.

Un ejemplar de salmón salta en un río
Los salmones afectados por los metabolitos de la cocaína alteran sus patrones de movimiento. (Pixabay)

La exposición a drogas ilícitas, según demuestra la creciente literatura científica que hay con respecto a este asunto, provoca alteraciones fisiológicas, neuroquímicas y de comportamiento en múltiples especies, tanto en crustáceos y peces como en invertebrados.

La cocaína aumenta el comportamiento arriesgado del cangrejo rojo americano

“La cocaína es una de las drogas ilícitas más consumidas a nivel mundial. Tras su consumo humano, la cocaína ingresa a los ecosistemas acuáticos”, explican los autores de un estudio de 2019 publicado en la revista Science of The Total Environment, realizado por la Universidad de Milán y el Istituto di Richerche Farmacologiche Mario Negri.

La investigación se centró en concreto en el pequeño crustáceo Daphnia magna. La exposición a la cocaína, en concentraciones similares a las medidas en ecosistemas acuáticos de todo el mundo, provocó que nadasen aproximadamente un 20 % más rápido que los ejemplares de control. Esta contaminación también alteró el estado oxidativo y afectó al comportamiento reproductivo de la especie.

En el caso del cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii), la exposición a 500 ng/L de cocaína incrementa su comportamiento arriesgado y reduce la actividad alimentaria. Este fue el resultado de un experimento llevado a cabo en 2022 por investigadores de la Universidad de Milán y cuyos resultados fueron publicados en Science of The Total Environment.

Un ejemplar de cangrejo rojo americano sobre un suelo de piedra, en tonos rojos y negros
Ejemplar de cangrejo rojo americano. (Bo Mertz/Wikimedia Commons)

Disruptor endocrino en las anguilas europeas

Investigadores de la Universidad de Federico II publicaron en 2012 en Water, Air & Soil Pollut un estudio sobre los efectos que la exposición a 20 ng/L de cocaína durante 30 días provocó en anguilas europeas. Para llevar a cabo el experimento utilizaron anguilas plateadas, una etapa del ciclo de vida de la especie en la que el pez se prepara para la migración reproductiva oceánica.

Como consecuencia de esta exposición, los científicos descubrieron que la droga se acumuló en el cerebro, los músculos y el hígado de las anguilas. Además, observaron que actuaba como disruptor endocrino, ya que alteró sus niveles de dopamina cerebral; de catecolaminas plasmáticas, que son hormonas como la adrenalina y la noradrenalina, que se encargan de la respuesta al estrés, y la actividad de los ejes que regulan el cortisol, el metabolismo y la energía.

“Dado que el sistema endocrino desempeña un papel clave en los procesos metabólicos y reproductivos de la anguila, nuestros resultados sugieren que la cocaína ambiental podría considerarse otra causa del declive de la anguila europea”, explican los autores, ya que la especie se encuentra actualmente catalogada como en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Ejemplar de anguila europea. (Jonatan Antunez/iNaturalist CC BY-NC 4.0)
Ejemplar de anguila europea. (Jonatan Antunez/iNaturalist CC BY-NC 4.0)

La metanfetamina causa adicción a la trucha marrón

La cocaína no es la única droga presente en ecosistemas acuáticos ni la única que ha sido objeto de estudios científicos. Otras como la ketamina y la metanfetamina también han sido analizadas con respecto a sus efectos sobre la fauna.

La Universidad Nacional de Taiwán y el Museo Nacional de Biología Marina y Acuario de Pingtung (Taiwán) observaron que estas drogas, en niveles ambientales, alteran el desarrollo fisiológico y el movimiento en larvas del pez medaka (Oryzias latipes). Los resultados, publicados en Aquatic Toxicology, indicaron que la ketamina les provocaba hiperactividad y una trayectoria de natación menos irregular, mientras que la metanfetamina generó hipoactividad y una dirección de natación en sentido horario.

Se avista el primer salmón desde 1912 en la cuenca de Klamath, apenas unas semanas después de la remoción de la presa en Oregón

La metanfetamina también puede provocar adicción en los peces silvestres, como demostró en 2021 una investigación de dos universidades de República Checa. El estudio, publicado en Journal of Experimental Biology, concluyó que “la metanfetamina, considerada una de las amenazas más importantes para la salud mundial, causa adicción y alteración del comportamiento de la trucha marrón (Salmo trutta) en concentraciones ambientalmente relevantes”. Esto “modifica las preferencias de hábitat con consecuencias adversas inesperadas de relevancia a nivel individual y poblacional”.