Javier Avial, asesor financiero: “Mucha gente piensa que con hacer la declaración de la Renta todo está perfecto, pero no es así”

El experto advierte que presentar la declaración con ayuda de un técnico de Hacienda no garantiza que esté correcta y recuerda que cualquier error u omisión es responsabilidad del contribuyente

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Llega abril y con él la obligación de presentar la Declaración de la Renta. Te explicamos las fechas importantes, cómo puedes presentarla (por internet, teléfono o presencialmente) y los límites de ingresos que te obligan a declarar.

Cada año, la campaña de la renta vuelve a situarse en el centro de las preocupaciones financieras de millones de contribuyentes. Entre plazos, borradores y posibles deducciones, es habitual que surjan dudas sobre hasta qué punto el proceso garantiza que todo esté correctamente declarado. La creciente digitalización y la asistencia ofrecida por la Administración han simplificado muchos trámites, pero también han generado ciertas percepciones erróneas sobre el alcance de ese acompañamiento.

Javier Avial, asesor financiero, advierte sobre un error frecuente: “Mucha gente piensa que por hacer la declaración de la renta en Hacienda ya está todo perfecto. Y ojo, porque esto no es así.” Esta idea, bastante extendida, se apoya en la confianza en el sistema y en la figura del funcionario, pero no siempre refleja cómo funciona realmente el proceso.

El experto subraya una confusión común sobre el papel del funcionario: “El funcionario de Hacienda no revisa tu vida ni comprueba si todo está bien por su cuenta. Él hace la declaración con la información que tú le das. Punto.” En la práctica, esto significa que la Administración actúa como intermediaria técnica, no como un auditor que verifique de forma independiente todos los datos del contribuyente. El borrador o la ayuda presencial pueden facilitar el trámite, pero no sustituyen la revisión exhaustiva de la información personal y fiscal.

Pedir ayuda a un técnico no siempre es suficiente

En un video publicado en su perfil de TikTok (@javier.avial.asesores), Avial recalca que cualquier omisión o error al aportar los datos puede tener consecuencias directas. “Si tú dices algo mal, si se te olvida un dato o si no mencionas una deducción, él lo va a poner tal cual”, insiste. Este aspecto resulta especialmente relevante en un contexto donde existen múltiples fuentes de ingresos, deducciones autonómicas o situaciones personales que pueden afectar al resultado final. La falta de actualización o de conocimiento puede traducirse en pagar más de lo debido o, por el contrario, en cometer errores que deriven en sanciones.

Una oficina de la Agencia Tributaria. (Europa Press)
Una oficina de la Agencia Tributaria. (Europa Press)

La clave, según el asesor, es la responsabilidad exclusiva del contribuyente sobre la veracidad de la declaración presentada. “La responsabilidad de la declaración es únicamente tuya, aunque te la haya hecho Hacienda”, advierte. Este principio, recogido en la normativa fiscal, implica que delegar la confección del documento no exime de posibles consecuencias si la información es incorrecta o incompleta. Por ello, revisar cada apartado con detenimiento se convierte en una práctica esencial.

La responsabilidad es del contribuyente

Si existen errores, pagos en exceso o deducciones no aplicadas, nadie notificará al contribuyente de forma proactiva. Avial advierte: “Si hay un error, si falta algo o si has pagado de más, no van a venir a avisarte.” Esta realidad pone de relieve la importancia de adoptar una actitud activa, revisando los datos fiscales, contrastando la información y, en caso necesario, recurriendo a asesoramiento especializado independiente.

La campaña de la declaración de la Renta para el ejercicio de 2025 arranca el próximo 8 de abril.

El especialista es contundente: “Si hay una revisión de la propia Agencia Tributaria, el responsable sigues siendo tú.” Este escenario puede implicar requerimientos de información adicional, comprobaciones o incluso sanciones si se detectan irregularidades. Por ello, comprender el funcionamiento del proceso y asumir un papel más consciente en la gestión fiscal resulta fundamental para evitar problemas futuros.