La letra pequeña del artículo 106: el error que cometió la Mesa del Congreso y que impide que el diputado de Vox sea suspendido un mes

La presidenta del Congreso ya ha planteado varias reformas del Reglamento, que el grupo socialista llevará a Pleno como modificación legal

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La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, a su llegada a la reunión de la Mesa del Congreso de los Diputados. (Eduardo Parra/Europa Press)
La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, a su llegada a la reunión de la Mesa del Congreso de los Diputados. (Eduardo Parra/Europa Press)

La presidenta del Congreso, Francina Armengol, lleva tiempo reclamando sanciones contra los diputados reincidentes que se dedican a boicotear los turnos de intervención de representantes de diferente signo político. En los pasillos del Congreso se ha llegado a comentar que un diputado llevó un sonómetro durante una sesión parlamentaria y los niveles de ruido fueron “parecidos a una grada hooligan”. Desde este periódico no hemos podido verificar esta anécdota, aunque sí puede servir como fiel reflejo de la coreografía que se vive en los Plenos en la Cámara Baja, marcada por las intervenciones fuera de turno, los gritos e incluso los insultos.

Entre todos, la diana está en el diputado de Vox, José María Sánchez García, quien el pasado martes cruzó todas las líneas rojas tras levantarse de su escaño para encararse con una letrada de la Mesa y con el socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, quien presidía la Cámara en ausencia de la diputada balear. No es la primera vez que este diputado incumple el reglamento de la Cámara, señaló entonces el diputado de ERC, Gabriel Rufián, que recordó en unas declaraciones a los medios que este diputado llamó “bruja” a una diputada del PSOE".

La Mesa activó el artículo 104 y Sánchez García fue expulsado tras ser llamado al orden tres veces, como así narró el acta taquigráfica del pleno. La Mesa decidió estudiar sanciones más graves en una reunión posterior a puerta cerrada. Desde el grupo socialista pidieron aplicar el artículo 106 del Reglamento, que contempla la expulsión de un diputado durante un mes cuando “un miembro -o no miembro- de la Cámara en el recinto parlamentario promoviere desorden grave con su conducta de obra o de palabra será inmediatamente expulsado”.

La Mesa llega “tarde” para aplicar el 106

La decisión final, que contó con el rechazo de los cuatro miembros del PP, solo fue una resolución de condena enérgica solicitada por la presidenta de la Mesa, en la que se hace además un llamamiento a todas las formaciones políticas para que relajen el clima de crispación que se está trasladando. El castigo no cumplió con las expectativas de la bancada socialista, pero en realidad, era la medida más estricta contemplada en el reglamento. ¿Y qué hay del artículo 106? La respuesta es que la Mesa cometió un error en su aplicación.

El diputado de Vox, José María Sánchez García, durante un pleno en el Congreso de los Diputados. (Alejandro Martínez Vélez/Europa Press)
El diputado de Vox, José María Sánchez García, durante un pleno en el Congreso de los Diputados. (Alejandro Martínez Vélez/Europa Press)

Fuentes parlamentarias consultadas por Infobae indican que la clave está en la expresión “inmediatamente”. El artículo 106, comentan las mismas fuentes, se tendría que haber aplicado en el momento. ”Si llevas este asunto a una reunión de la Mesa posterior al Pleno, ya no se puede aplicar”, añaden.

El Congreso avanza en la reforma del Reglamento

La Mesa de la Comisión de Reglamento, encargada de las reformas de las normas de la institución, planea avanzar en la reforma del Reglamento para aplicar sanciones más severas que eviten este tipo de actos.

Armengol ha planteado endurecer varios artículos, especialmente el 30, y el grupo socialista, a través de Patxi López, ha asumido materializar en una reforma legal del Reglamento para impulsar el cambio normativo, aunque reconocen, no obstante, que el proceso es largo y prefieren no dar plazos para llevarlo a Pleno. El Congreso deberá debatir esta reforma y someterla a votación, que, al igual que una ley orgánica, debe convalidarse con mayoría absoluta.