Doñana, bajo el agua y un manto verde: una imagen satelital muestra la transformación del humedal en primavera

La marisma afronta impactos por el cambio climático y la acción humana, pero mantiene su biodiversidad y capacidad de recuperación

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Imagen del satélite Sentinel-2, del 15 de abril, sobre Doñana. (Espacio Natrual de Doñana)
Imagen del satélite Sentinel-2, del 15 de abril, sobre Doñana. (Espacio Natrual de Doñana)

La primavera en Doñana ha alcanzado todo su potencial. Así lo muestra una imagen de satélite Sentinel-2, del 15 de abril, con amplias zonas de marisma inundada y cubiertas con un inmenso manto verde, resultado del crecimiento de la vegetación tras el retroceso de las aguas invernales. Únicamente los grandes lucios como el Membrillo, Mari López y El Lobo permanecen como superficies de aguas abiertas, según informa el Espacio Natural de Doñana en sus redes sociales.

La época reproductora de las aves acuáticas avanza, explican desde ese mismo espacio, y ya se observan los primeros polluelos. “La mayor parte de las aves acuáticas reproductoras se afanan en construir sus nidos, vigilar sus puestas o alimentar a los numerosos polluelos que se ven ya entre la castañuela, los almajos y la manzanilla de agua”, explican.

También destaca la presencia de somormujos, andarríos, garzas reales, garcetas grandes, garcillas bueyeras, ánades reales, zampullines, milanos, martinetes, moritos o flamencos, entre otros, que “hacen de cualquier paseo por la marisma un espectáculo visual y sonoro inolvidable”, añaden los responsables de este espacio protegido, que, además de ser uno de los enclaves naturales más relevantes de España, constituye la mayor reserva ecológica de Europa con una biodiversidad única.

Doñana alberga más de 400 especies de aves a lo largo del año. (Espacio Natural de Doñana)
Doñana alberga más de 400 especies de aves a lo largo del año. (Espacio Natural de Doñana)

Es uno de los humedales más importantes de Europa

Ubicado entre las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, el espacio abarca una superficie de más de 100.000 hectáreas repartidas entre el Parque Nacional y el Parque Natural, con diferentes grados de protección.

El paisaje combina marismas, lagunas, sistemas de dunas móviles y fijas, playas vírgenes, bosques de pinos y alcornoques, matorrales mediterráneos y pastizales estacionales. Además, Doñana está reconocido como uno de los humedales más importantes de Europa y su importancia ecológica ha motivado su declaración como Reserva de la Biosfera, Sitio Ramsar y Patrimonio Mundial de la UNESCO. Es también uno de los últimos refugios para especies amenazadas como el lince ibérico y el águila imperial ibérica.

El impacto de la acción humana y el cambio climático

Aunque las lluvias de esta primavera han favorecido la recuperación del espacio, un estudio de 2025 de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) advertía que las transformaciones sufridas por la marisma en los últimos cuarenta años, asociadas a la acción humana y al cambio climático, han tenido impacto tanto en las aves invernantes como en las poblaciones de gansos y patos del Paleártico Occidental, que abarca Europa, el norte de África y zonas de Asia occidental.

Imagen de las lagunas. (Espacio Natural de Doñana)
Imagen de las lagunas. (Espacio Natural de Doñana)

Si bien en los años 80 en Doñana predominaban especies como el ánsar común, el pato silbón y la cerceta común, que están estrechamente vinculadas a un buen nivel de inundación y alta productividad vegetal en la marisma, en la actualidad las especies más abundantes son el pato cuchara y el pato rabudo. Esto se debe, principalmente, al aumento de las temperaturas y la reducción de las lluvias otoñales en el norte de África, que han llevado a que un mayor número de estas aves invernen en Doñana cada año.

A pesar de estas dificultades, los investigadores resaltan que no se ha registrado la desaparición de ninguna especie. Además, los sistemas mediterráneos, como estas lagunas, presentan una notable capacidad de adaptación a las variaciones climáticas.