Pablo Martínez Núñez, encargado de pilotar el vuelo del papa: “Como piloto es un tremendo honor y un regalo como católico que soy”

El ambiente a bordo estuvo cargado de simbolismo religioso y detalles con todos los tripulantes de la nave

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El papa León XIV se unió a los pilotos en la cabina durante su vuelo de Madrid a Barcelona el 9 de junio, antes de la segunda etapa de su viaje de una semana por España. El pontífice tiene previsto bendecir la nueva torre gigante de la célebre Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona y celebrar misa en el que ahora es el templo más alto del mundo.

El Papa León XIV realizó ayer el trayecto entre Madrid y Barcelona a bordo de un vuelo especial operado por Iberia, acompañado por una tripulación compuesta íntegramente por voluntarios. Entre ellos, se encontraban el comandante Pablo Martínez Núñez, encargado de pilotar el vuelo entre las dos ciudades y la sobrecargo Leticia San Martín.

En una entrevista con Castilla y León Televisión, Martínez trataba de explicar la emoción que le produjo la misión: “Como piloto, un tremendo honor, mucha responsabilidad y, al final, un regalo como católico que soy". “Es un regalo poder llevar al Santo Padre y, pues como he dicho alguna vez, a ayudar modestamente dentro de mis posibilidades a que ese mensaje que viene a dar a la comunidad cristiana en España lo pueda llevar a una ciudad como Barcelona”, continuaba.

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A su vez, San Martín contaba en RTVE que el vuelo transcurrió sin incidencias y con una atmósfera especial: “Ha ido fenomenal. Ha despegado en cabina y, al ratito del despegue, han estado hablando un poquito y, después de ver el F18 que ha ido a nuestra izquierda durante un periodo de tiempo así un poco corto, se ha ido a su asiento y ha disfrutado del catering que le teníamos preparado”. El vuelo se produjo bajo la escolta de un F18 del Ejército del Aire.

El papa León XIV en la cabina de vuelo. (RTVE)
El papa León XIV en la cabina de vuelo. (RTVE)

La Virgen de Montserrat fue a bordo

El ambiente a bordo estuvo cargado de simbolismo religioso y detalles personales. De acuerdo con la información recabada por RTVE, una imagen de la Virgen de Montserrat se encontraba cerca del asiento del Papa, mientras sonaba la música del coro de la escolanía de El Escorial, fundado por los religiosos agustinos, en un claro guiño a los orígenes de Robert Prevost, prefecto del Dicasterio para los Obispos. San Martín reveló que el pontífice se reencontró con una antigua amiga que formaba parte de la tripulación, un momento que contribuyó a la calidez del traslado.

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En cuanto a las condiciones técnicas, San Martín explicaba que no fue un vuelo con turbulencias: “El tiempo ha sido estupendo y no ha habido turbulencias. Lo que ha sido a nivel comercial es un vuelo muy corto, porque hasta que el Santo Padre no se ha sentado, nos hemos hecho todos una foto con él. Eso ha reducido mucho el tiempo para dar el servicio y era un servicio más completo de lo normal, más abundante. Ha habido que correr mucho para poder hacerlo lo mejor posible, porque nosotros éramos la cara visible, pero llevan muchos departamentos trabajando meses para que saliera todo lo mejor posible. Teníamos la gran responsabilidad de plasmarlo en muy poquito tiempo, pero creo que lo hemos conseguido y que el Santo Padre estaba feliz y nosotros, mucho más”.

La sobrecargo también destacó el carácter del Papa durante el vuelo: “Me ha parecido una persona tan serena, tan cercana, que transmitía tanta paz. No paraba de sonreír, dando las gracias, tan agradecido por todo”. San Martín añadió que el departamento de comunicación del Vaticano pidió que cada miembro de la tripulación se hiciera una foto con el pontífice, quien además hizo entrega de un obsequio personal a cada uno.

El papa León XIV saluda mientras sube abordo de un avión con destino a Barcelona. (EFE/Zipi)
El papa León XIV saluda mientras sube abordo de un avión con destino a Barcelona. (EFE/Zipi)

Una responsabilidad y un “un privilegio incalculable”

El comandante Martínez Núñez subrayó ante Castilla y León Televisión el sentido de responsabilidad que implica transportar al máximo líder de la Iglesia católica: “En mis 26 años de carrera, nunca había tenido una responsabilidad de este calibre. Es una oportunidad para visibilizar el mensaje de la comunidad cristiana y para mí, como creyente, un privilegio incalculable”.

Por su parte, San Martín expresó su gratitud a Iberia y al equipo de voluntarios: “Estoy eternamente agradecida a Iberia, que es mi casa, y llevo veintisiete años volando. Nunca pensé que pudiera tener esta oportunidad. Ha sido seguramente lo más importante de mi carrera profesional y lo más especial en lo personal”.

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