Convertir la mierda en oro: el estiércol español salvará a Europa de la falta de fertilizantes químicos por la guerra de Irán

El sector ganadero español ha olido la oportunidad de hacer negocio con los excrementos de cerdos, vacas y gallinas de sus explotaciones, ayudando a reducir la dependencia de la UE

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Montaje en el que se aprecia un cerdo con una gráfica de valores de fondo (canva)
Montaje en el que se aprecia un cerdo con una gráfica de valores de fondo (canva)

“Una oportunidad histórica para el campo en tiempos de crisis geopolítica”. Así han calificado las asociaciones agrarias españolas a la falta de fertilizantes químicos que, hasta ayer, suponía un gran problema para la continuidad de las explotaciones. Hoy, el bloqueo del Estrecho de Ormuz abre una oportunidad comercial para las fincas ganaderas, que pueden vender su estiércol y purín a agricultores españoles y cubrir incluso las necesidades europeas de fertilizantes.

Desde el comienzo de la guerra en Oriente Medio, el pasado 28 de febrero, el campo español ha vivido con preocupación el aumento de los precios de insumos indispensables para sus explotaciones, como los combustibles para la maquinaria, los plásticos del ensilado y los fertilizantes químicos. La urea ha pasado de 430 dólares por tonelada a los 750 como consecuencia del conflicto, encareciéndose un 75%, inasumible en la agricultura y ganadería familiar europea.

El encarecimiento de los fertilizantes químicos como la urea se debe, actualmente, al cierre de Ormuz, ya que casi la mitad de la urea mundial se produce en el Golfo Pérsico, región que concentra más de un tercio de todo el comercio de fertilizante. En España la inestabilidad del mercado ha supuesto un gran impacto debido a que el 60% de los fertilizantes utilizados son importados, por lo que el sobrecoste para los agricultores se eleva hasta los 1.000 millones de euros anuales.

Las granjas españolas, la solución de Europa

El sobrecoste de los fertilizantes químicos, visto hasta ahora como un problema imposible de esquivar, ha abierto una ventana para el sector ganadero español, que ha olido la oportunidad de hacer negocio con los nutrientes orgánicos que producen sus explotaciones. Los purines del porcino y los estiércoles del vacuno, ovino y avícola no cotizan en ningún mercado de materias primas, pero contienen el suficiente nitrógeno, fósforo y potasio para remplazar al fertilizante sintético.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha avanzado este viernes que el Plan integral de respuesta a la crisis en Oriente Medio movilizará 5.000 millones de euros para "proteger a los ciudadanos, ayudar a las pymes, al sector primario y por supuesto a la industria".

El purín porcino, una mezcla líquida de heces, orina, restos de comida y agua de lavado generada en granjas intensivas, puede alcanzar el valor de 5-7 euros por metro cúbico, frente a un coste de gestión cercano a los 2,5 euros, según datos del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón.

Su venta supondría, para una explotación media con 4.000 cerdos de engorde, que producen 7.008 metros cúbicos de purín por año, un valor bruto de 49.056 euros al año que, quitando los 17.555 euros de coste de gestión, dejaría en la granja una ganancia de 31.500 euros anuales. En este mercado destaca Cataluña, ya que concentra más de ocho millones de cabezas porcinas, el 25% del total nacional, y genera más de 1,4 millones de toneladas de purines excedentarios al año.

“El ganadero español está siendo reconocido por lo que siempre ha sido: un productor de alimentos y, ahora también, un proveedor esencial de nutrientes para la agricultura. La crisis de los fertilizantes no es sólo un problema de costes, sino una oportunidad para que el campo español demuestre su valor estratégico”, ha señalado Jaume Bernis, responsable de los sectores ganaderos de COAG.

Desde la asociación han aclarado que es importante no confundir el purín con el estiércol, ya que tienen funciones y nutrientes distintas que son complementarias entre sí. Por una parte, el purín tiene una acción rápida e inmediata y es el sustituto directo de la urea -fertilizante sintético-. El estiércol, proveniente del vacuno, ovino, equino y avícola, es “una inversión en el suelo del mañana”, ya que su efecto es progresivo y duradero.

Un mercado en nacimiento que necesita el impulso público

Vacas de una ganadería de lácteo en Sabadelle, a 7 de agosto de 2023, en Chantada, Lugo, Galicia (España). (Carlos Castro / Europa Press)
Vacas de una ganadería de lácteo en Sabadelle, a 7 de agosto de 2023, en Chantada, Lugo, Galicia (España). (Carlos Castro / Europa Press)

Las regiones españolas con mayor concentración ganadera -Cataluña, Aragón, Murcia y Castilla y León- han comenzado a consolidarse en este mercado, con acciones como el transporte de purines entre comarcas y comunidades autónomas hacia zonas agrícolas deficitarias, acuerdos económicos entre ganaderos y agricultores y plataformas digitales de intercambio de nutrientes.

Para impulsar este mercado, desde COAG han solicitado a las distintas administraciones competentes en el sector primario que “acompañen el cambio estructural con políticas que permitan al sector capitalizar plenamente su nuevo rol”. Entre estas medidas han pedido que se reconozca al estiércol y al purín como recurso, en vez de catalogarlo como residuo, lo que simplificaría trámites y eliminaría barreras para su comercialización.

Además, han solicitado la creación de una plataforma nacional de intercambio de nutrientes orgánicos que ayude a poner en contacto a ganaderos y agricultores a escala territorial, así como revisar los límites del nitrógeno orgánico para flexibilizar el umbral de los 170 kilogramos de nitrógeno por hectárea anuales en función de las necesidades reales del cultivo. Con estas medidas, el campo español podría ocupar un rol clave para el sector primario europeo, reduciendo la dependencia de los fertilizantes químicos.