Un terremoto del año 1504 sigue provocando riesgos de estabilidad en el Parador sevillano de Carmona: 729.000 euros para obras de urgencia

Turespaña declara trabajos de emergencia para proteger el hotel, que se asienta en una especie de ladera y sobre un bloque de arenisca en el que hay una grieta provocada por la falla sísmica del siglo XVI

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Parador de Carmona, en Sevilla
Parador de Carmona, en Sevilla

Un terremoto ocurrido el 5 de abril de 1504 en la provincia de Sevilla dejó entonces un balance de una treintena de muertos, sobre todo en el municipio de Carmona. 522 años después, aquel seísmo sigue teniendo consecuencias sobre la orografía de la localidad y, especialmente, en el parador nacional que hay en esta ciudad de 32.000 habitantes. El Instituto de Turismo de España (Turespaña) ha tenido que tramitar una declaración de emergencia para poder contratar las obras necesarias para “mitigar riesgos” y “estabilizar” este parador por un importe de 728.879 euros. Y es que el parador, construido en 1968 e inaugurado en 1976, se asienta en una especie de ladera y sobre un bloque de arenisca en el que hay una grieta provocada por la falla sísmica ocasionada en el siglo XVI.

Turespaña ya tuvo que contratar en el año 2021 un servicio de auscultación para monitorizar el estado estructural del conjunto del parador y del terreno, en especial de las grietas producidas a lo largo de la línea de fractura de una falla existente debajo que divide el inmueble en dos. El objetivo no era otro que “garantizar la seguridad de las personas, clientes y personal del parador, así como el propio edificio y su valor patrimonial, al encontrarse ubicado dentro de un conjunto histórico declarado como Bien de Interés Cultural en 1963″. El parador se construyó sobre las ruinas de un impresionante alcázar árabe del siglo XIV.

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Tres años antes, en 2018, un informe técnico desveló que los daños más significativos que presenta el edificio son fisuras de diferente trazado en los muros y particiones interiores, así como despegues de la junta que existe entre la zona norte y sur del edificio que coinciden con la posición de la grieta histórica en el bloque de arenisca sobre el que se apoya el parador. Unos daños que había que controlar. Y es que el parador presenta una “problemática geotécnica histórica” vinculada a esta falla del terreno, conocida como ‘Grieta Muralla’. Ahora, estas obras de emergencia se deben a las lluvias excepcionalmente abundantes registradas en febrero de 2026, que han incrementado el riesgo de inestabilidad.

El alcázar anexo al parador
El alcázar anexo al parador

Tras estas precipitaciones, un equipo de expertos contratados por Turespaña ha decidido la ejecución urgente de actuaciones geotécnicas, como nuevos drenajes, sondeos, y arquitectónicas, dirigidas a asegurar elementos constructivos y evitar desprendimientos. También se va a colocar instrumentación para conocer los movimientos del terreno en tiempo real.

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Hay antecedentes peligrosos. En noviembre de 2010, el escarpe de Albollón (el talud en el que se asienta parte del parador) sufría un importante desprendimiento de tierras que arrastró varios vehículos que estaban aparcados junto al hotel Alcázar de la Reina. El Ayuntamiento de Carmona tuvo entonces que realizar un proyecto de consolidación del escarpe afectado.

Entre bosques, monumentos y rutas micológicas, el Parador invita a viajeros a vivir Soria de forma diferente, combinando descanso, cultura y los sabores de la gastronomía local

Pedro I de Castilla

El parador de Carmona ocupa el palacio mudéjar de Pedro I de Castilla, sobre la antigua alcazaba musulmana. Desaparecido en el siglo XIX por sucesivos terremotos y expolios, este recinto renace en 1976 como parador en forma de renovado palacio andalusí.

El enclave, originalmente una acrópolis turdetano-púnica, acogió la residencia del rey taifa de Carmona, reedificada por Pedro I, promotor del alcázar de Sevilla, que hizo de ella su residencia favorita. Hoy, la antigua Plaza de Armas acoge el aparcamiento, y la Casa Real aloja los salones y dormitorios del Parador.

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