La pareja de chefs Michelin que triunfa con un bar de brasas en Valencia: “Hacemos una torrija diferente con una lámina de brioche y helado de leche de oveja ahumada”

Los chefs al frente del restaurante Fierro, con una estrella Michelin, suman su nuevo proyecto, bautizado como La Oficina, a las recomendaciones de la guía

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Carito Lourenço y Germán Carrizo, al frente del restaurante La Oficina, en Valencia (Instagram / @laoficinabrasas)
Carito Lourenço y Germán Carrizo, al frente del restaurante La Oficina, en Valencia (Instagram / @laoficinabrasas)

Germán y Carito están de celebración. El maravilloso tándem que forma esta pareja de argentinos, también detrás del restaurante Fierro, coronado desde hace años con una estrella Michelin, abría hace menos de un año un nuevo concepto gastronómico en Valencia. Un restaurante de brasas en el barrio valenciano de Ruzafa que hoy brilla más que nunca gracias a la Guía Michelin.

Su restaurante La Oficina de Carito y Germán (C/ del Duc de Calàbria, 16) es una de las nuevas incorporaciones de la guía francesa a su lista de recomendados, una selección de locales donde la calidad y el buen producto prevalecen. “Ha sido muy gratificante”, cuenta Carito sobre las buenas nuevas. “Una de nuestras ideas era crear un sitio donde la gente se pudiese sentir como en un estrella Michelin, pero mucho más relajado. Era el objetivo. Que llegue tan pronto nos ha dado muchísima satisfacción, sobre todo al equipo, un equipo joven y muy comprometido”.

Pero empecemos por el principio. La Oficina siempre ha estado allí, mucho antes de que los cocineros argentinos le pusieran su nombre al proyecto. En esta esquina que forman las calles Matías Perelló y Duque de Calabria siempre ha habido un bar con ese mismo nombre, con una terraza concurrida liderada por una familia valenciana. Tras la pandemia, cerraron y vendieron el local a unos emprendedores argentinos, que pidieron asesoramiento a Germán y Carito. Finalmente, en 2025, los dueños ceden el espacio y las cocinas a la pareja de chefs, que ha querido mantener la esencia y el nombre de este bar de siempre que ahora lideran en sus propios términos.

Carnes y pescados maduran en las vitrinas de La Oficina (Instagram / @laoficinabrasas)
Carnes y pescados maduran en las vitrinas de La Oficina (Instagram / @laoficinabrasas)

Germán y Carito son ya nombres conocidos en el panorama gastronómico de la ciudad del Turia. Fueron brazos ejecutores de la primera estrella conseguida por Quique Dacosta en la capital, el restaurante El Poblet, un éxito tras lo que la pareja emprendió su propio camino. Montaron una consultoría gastronómica bajo el nombre de Tándem Gastronómico, consiguieron su primera estrella con Fierro y se metieron en las cocinas de otros dos locales informales, Doña Petrona y Bar Maipi.

Se podría decir que estos argentinos tienen parte de culpa en que Valencia se haya arrimado a la élite de la alta cocina. Con La Oficina, continuaron su crecimiento, con una propuesta que fue, desde el principio, concebida como su particular ‘laboratorio gastronómico’. “Creamos La Oficina para recuperar recetas y platos que no encajan en Fierro y que no habían visto la luz. Queríamos que tuviera esa parte de ‘fun dining’ sin que esto tenga que implicar tener una cocina de peor calidad o menos formal. Un sitio donde comer divertido y donde tuvieran espacio todos esos productos que queremos trabajar”.

Qué se come en La Oficina

La Oficina se podría definir como un ‘bar de brasas’. No es un asador, como ellos mismos no se cansan de aclarar. Aquí hay mucho más que carne y pescado cocinados al calor del fuego, aunque de eso también hay un rato. Se trata, por resumirlo, de una cocina desenfadada donde las brasas tienen mucho protagonismo. “Tenemos varios métodos de cocción a la brasa: Josper, parrilla abierta con brasa volcánica y Kamado”, cuenta Carito en su conversación con Infobae. Esta variedad, dice, les permite “hacer cocciones diferentes siempre con toque de brasa, pero no necesariamente con el estilo habitual”.

El fuego ejerce como claro hilo conductor de una propuesta que juega con productos madurados, tanto chuletones de ternera como pescados del día, y también con platos pensados para compartir. Entre algunas de sus elaboraciones estrella destacan su lasaña frita rellena de asado tradicional argentino, el cual cocinan a fuego lento en la parrilla, o el gofre con gamba blanca y limón. También verduras cocinadas al fuego, como la coliflor asada en parrilla Josper con chimichurri que se cubre de una demi-glace de cebolla roja; y en forma de tarta coronada por cebollas y escarolas.

Mención aparte merece la parte dulce, toda ella obra de Carito, con postres como su particular red velvet o su torrija de leche de oveja quemada con dulce de leche. “Los postres los cuidamos mucho y les damos tanta importancia como a cualquier otra receta”, aclara Carito. Sobre su propuesta para este postre clásico de la Semana Santa, la cocinera nos cuenta los detalles. “La torrija es muy tradicional, pero la nuestra tiene ese toque diferente. Es una lámina muy fina de pan brioche que embebemos con leche de oveja y caramelizamos con poco de mantequilla de cacahuete. La acompañamos de helado de leche de oveja ahumado, dándole el toque que conecta con todo el concepto”.

Torrija de leche de oveja quemada de La Oficina (Web del restaurante)
Torrija de leche de oveja quemada de La Oficina (Web del restaurante)

Todo ello se complementa con una carta de cócteles diseñada por el reconocido barman Iván Talens, amigo de la pareja de argentinos, y con una bodega que acompaña la experiencia a la perfección. La experiencia, con opción de pedir a la carta, también nos invita a dejarnos llevar por alguno de sus menús degustación: Pescado madurado a la brasa, Vegetariano a la brasa, el de Carne madurada o el que llaman Te damos de comer. Todos ellos con un rango de precios que viaja desde los 45 hasta los 65 euros por comensal.