
El Gobierno celebró el pasado martes “un día histórico”, según la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz. Con un Real Decreto, España regularizará a medio millón de migrantes que viven en el país. La medida llegaba tras un acuerdo entre el PSOE y Podemos con el objetivo de “garantizar derechos y ofrecer nuevas oportunidades” a todos aquellos que no tienen una residencia legal, rompiendo “con los barreras burocráticas del pasado”.
Para los migrantes, “significa dejar de tener miedo y ser reconocidos como personas de pleno derecho”, valora Lucila Rodríguez-Alarcón, directora general de la Fundación porCausa. “Es difícil hacerse a la idea de lo que es ser una persona sin papeles en España, pero el epítome de lo que significa lo estamos viendo ahora en Estados Unidos. En España también hay redadas en las puertas de los colegios donde van a buscar a los padres que no tienen documentación. Un niño sin papeles no puede irse de viaje con sus compañeros a ningún sitio, ni puede federarse si quiere jugar a un deporte”, explica a Infobae.
PUBLICIDAD
No son pocas personas las que están en esta situación: porCausa calcula que, por lo menos, alcanzan las 500.000 personas, de los que 100.000 serían menores de edad. Pero algunos estudios, como el de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) lleva el número hasta los 840.000. “Cada vez que se cambia la Ley de Extranjería, hay gente que se regulariza, los datos cambian permanentemente”, explica Rodríguez-Alarcón.
El Gobierno espera que, al menos, 500.000 personas puedan beneficiarse de la medida. Medio millón de personas que saldrán de la economía sumergida y pasarán a aportar legalmente a las arcas del país. Es una experiencia que España ya conoce, pues se trata de la séptima regularización extraordinaria que se hace en democracia. La última, bajo el mandato de José Luis Rodríguez-Zapatero, supuso una recaudación media de 3.504 euros en cotizaciones sociales.
PUBLICIDAD

A contracorriente de Europa
El movimiento español sorprende en un contexto europeo de políticas duras frente a la migración. Sin ir más lejos, el pasado diciembre los países de la UE acordaron permitir la deportación de migrantes a países terceros seguros, un mecanismo hasta ahora reprochado en los tribunales de derechos humanos.
La postura española se debe, en parte, a la posición más favorable de la sociedad respecto a la migración que en el resto del continente. “En España, hay aproximadamente un 20% de personas que consideran que la inmigración es una oportunidad que se debe aprovechar y en torno a un 45% piensa que la inmigración es una necesidad que se debe gestionar. Solo hay un 30% que piensa que la inmigración es una amenaza contra la que España debe luchar”, explica Luis Aguado, portavoz de la organización More In Common, que estudia y combate la polarización de la sociedad.
PUBLICIDAD
El especialista recalca que las percepciones respecto a la migración viran en torno a tres dimensiones: “una es el control. A la gente, independientemente de su ideología, le gusta que la inmigración esté controlada. Otra es la compasión, los sentimientos de empatía y solidaridad que todos tenemos hacia las personas migrantes o que están en dificultades. Y otro factor clave es la contribución; a la sociedad española le gusta asegurarse de que la gente que llega a España está contribuyendo de algún modo, principalmente económico”.
“Si lo piensas, la regularización combina muy bien estas tres dimensiones: estás ‘controlando’ a gente que antes estaba ‘en la sombra’, tiene un elemento de compasión, que para algunas personas es importante, y luego tiene un elemento de contribución”, añade Aguado.
PUBLICIDAD
Pese a que la migración “es un problema que tradicionalmente no ha polarizado o dividido a España”, Aguado reconoce que “en los últimos años las cosas han cambiado un poco”. “Hay factores políticos, con partidos que han adoptado una línea muy dura o un discurso muy duro contra la inmigración que antes no existía“, explica, a lo que se une ”un factor social". “Al final, la inmigración ha aumentado mucho en, en los últimos años en España y como todo fenómeno social que crece rápidamente, pues puede generar dudas o una sensación de problema en una parte de la población, ya sea por su ideología o por su experiencia diaria”, apunta.
“Vamos a acabar todos en el mismo sitio”
“Se ha instaurado una narrativa errónea, que es pensar que unas minorías son responsables de problemas relativos más bien al ejercicio de la política pública”, valora Rodríguez-Alarcón. “La migración es un caballo de Troya muy interesante, porque es alguien que viene de fuera, eh, con quien las personas pueden no sentirse identificadas, porque no es igual que nosotros", explica. “Y además, no vota, no tiene representatividad”, añade.
PUBLICIDAD
Pero Rodríguez-Alarcón tiene claro que los países que dejan de lado a la población migrante se vuelven frágiles. “Meloni, en Italia, tiene un problema enorme, porque no tiene gente para levantar el país y tienen la mayor crisis económica de la eurozona, con sueldos que llevan bajando 20 años”, indica. “Ha tenido que abrir un cupo de medio millón de visados extracomunitarios y no ha conseguido llenarlo porque nadie quiere ir” añade. En España, en cambio, la perspectiva es la contraria: “Tiene los mejores resultados económicos de la eurozona”, dice.
En su opinión, todos los países llegarán a la conclusión “de que la migración es indispensable y tiene que estar ordenada y regulada. La regularización extraordinaria lo que provee al país es de orden, tener a todo el mundo sabiendo quiénes son”. “Vamos a acabar todos en el mismo sitio, el tema es cómo vas a llegar a ese punto: si tienes que llegar por encima de los cadáveres de gente o puedes llegar dignamente, con un sistema ordenado y humano. Y tenemos que estar orgullosas de formar de un país que pueda llegar con la cabeza más alta”, sentencia.
PUBLICIDAD
La última regularización

Con todo, Rodríguez-Alarcón espera que esta regularización sea la última. “Las regularizaciones son extraordinarias porque no se tiene una legislación de extranjería que acompañe a un proceso de entrada regulado y lógico. En España debería haber una ley de extranjería que no permitiese que un niño menor no tenga papeles porque su familia no tiene papeles. Eso no debería pasar", reivindica.
La activista cree que “si los cambios se hacen bien y si realmente hay una reflexión seria por parte del Gobierno”, puede ser que se entienda que “la migración es un proceso indispensable para las sociedades occidentales en las que vivimos”. “Sin migración, no sobrevive nuestro sistema de bienestar”, concluye.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El patrimonio de la princesa Ana de Inglaterra antes de cumplir 76 años: Gatcombe Park, joyas exclusivas y los fondos millonarios de la hermana de Carlos III
El experto en la realeza Norman Baker subraya que el verdadero secreto de la fortuna de la monarca reside en su modo de vida y su disciplina

La Administración del Estado se queda sin refuerzos: frena la creación de empleo y solo suma 902 nuevos trabajadores en 2026
La plantilla de la AGE alcanza los 247.320 efectivos, pero el ritmo de incorporación se desploma tras varios años de fuertes aumentos, denuncia UGT

Andalucía y Cataluña suspenden en turismo y Extremadura se corona como la comunidad con mejor reputación de España
La imagen del sector mejora hasta 5,4 puntos sobre 10, pero la masificación, la vivienda y los problemas de seguridad e infraestructuras lastran a los destinos más visitados

Siete señales de que los excesos del verano están pasando factura a tu intestino
Los cambios de hábitos, las comidas copiosas o el exceso de alcohol pueden estar detrás de molestias que suelen atribuirse al calor

Los reyes Felipe VI y Letizia mandan su apoyo a las víctimas por el terremoto de Colombia: “Acompañamos de corazón a quienes han perdido a un ser querido”
La Casa Real Española ha enviado un comunicado oficial dirigido a los afectados por el seísmo del 10 de agosto



