Europa no consigue abandonar el gas ruso: España dispara un 43% sus compras de GNL a Rusia y paga 3.700 millones a EEUU por el más caro del mercado

Los últimos datos muestran que Europa va camino de obtener de EEUU dos tercios de la totalidad de sus importaciones de gas natural licuado (GNL) este mismo año. Según las previsiones, para el 2028 Europa podría llegar a depender de EEUU para el 80% de sus importaciones

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Varias personas trabajan en la terminal de gas natural licuado (GNL) de Enagás en la Zona Franca de Barcelona, Cataluña, España. 29 de marzo de 2022. (REUTERS/Albert Gea/Imagen de archivo)
Varias personas trabajan en la terminal de gas natural licuado (GNL) de Enagás en la Zona Franca de Barcelona, Cataluña, España. 29 de marzo de 2022. (REUTERS/Albert Gea/Imagen de archivo)

A pesar de los discursos oficiales sobre la soberanía energética y de los intentos de Europa por asfixiar la economía de Moscú, la realidad es muy distinta. En su intento por desconectarse de los gasoductos rusos tras el estallido de la guerra, el Viejo Continente se ha lanzado de lleno a la compra de gas natural licuado (GNL), un combustible que llega por mar en gigantescos buques metaneros. Pero este giro estratégico ha derivado en que, ahora, Europa tiene una gran dependencia del GNL de Estados Unidos y, paradójicamente, importa más gas ruso que nunca. Y España se encuentra en el epicentro de este complejo tablero económico.

Según los últimos datos del European LNG Tracker y el EU Gas Flows Tracker del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA), nuestro país se ha consolidado como el segundo mayor importador de GNL de toda la Unión Europea. España ha registrado un aumento interanual del 8% en la entrada de este combustible durante el primer trimestre de 2026. Pero, lejos de abandonar a los proveedores de Europa del Este, las compras españolas de GNL ruso se dispararon un 43% en los primeros tres meses de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta fuerte escalada ha provocado que el 26% de todo el gas natural licuado que consume nuestro país provenga directamente de Rusia.

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De hecho, España ha batido un récord histórico de importaciones mensuales de gas ruso el pasado mes de marzo. En términos económicos, nuestro país gastó en 2025 unos 1.300 millones de euros para financiar este hidrocarburo de origen ruso.

La dependencia del GNL estadounidense

"Argelia es un suministrador estable, fiable y constante de gas", ha ensalzado el ministro de Exteriores español.

Pero, además de las cifras del comercio con Rusia, también sorprende la relación con Norteamérica. En el mismo primer trimestre de 2026, el 55% de todo el gas natural licuado que importó España llegó desde Estados Unidos, un aumento si se compara con el 45% que representaba un año antes. La factura que España pagó a los productores estadounidenses en 2025 es de cerca de 3.700 millones de euros.

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Un escenario español que también refleja una tendencia continental. Los informes muestran que la Unión Europea va camino de obtener de Estados Unidos dos tercios de la totalidad de sus importaciones de GNL este mismo año. Según las previsiones, para el 2028, Europa podría llegar a depender de EEUU para el 80% de sus importaciones. Y teniendo en cuenta que el GNL norteamericano es el más caro de todos para los compradores europeos.

Ana María Jaller-Makarewicz, principal analista de energía para Europa en IEEFA, ha asegurado que “el cambio de Europa del gas de gasoducto al GNL tenía como objetivo proporcionar seguridad de suministro y diversificación”. La analista advierte también que “las interrupciones causadas por la guerra en Oriente Medio y una dependencia excesiva del GNL de EEUU demuestran que el plan de Europa ha fracasado en ambos aspectos”.

La trampa de las regasificadoras

Y a este rompecabezas geopolítico se suma lo que podría ser una nueva burbuja de infraestructuras energéticas. Las terminales regasificadoras, encargadas de devolver el líquido a su estado gaseoso, están operando muy por debajo de su potencial. Mientras que las políticas climáticas de la UE apuntan a que la demanda europea de GNL podría hundirse un 23% de aquí a 2030, los países del entorno siguen apostando por construir más terminales, amenazando con dejar una capacidad instalada que triplicaría la demanda real para el final de la década.

El Nikolay Urvantsev, un buque que transporta gas natural licuado (GNL) ruso, descarga gas en el puerto de Bilbao, España, el 10 de marzo de 2022. REUTERS/Vincent West
El Nikolay Urvantsev, un buque que transporta gas natural licuado (GNL) ruso, descarga gas en el puerto de Bilbao, España, el 10 de marzo de 2022. REUTERS/Vincent West

En nuestro país, durante el primer trimestre de 2026, la tasa media de uso de las regasificadoras españolas fue de tan solo el 31%. El caso de la terminal de El Musel, en Asturias, es especialmente llamativo, ya que registró un paupérrimo nivel de actividad del 13,9%, convirtiéndose en la segunda terminal menos utilizada de toda la Unión Europea. Afortunadamente, y a diferencia de otros países europeos como Alemania o Francia, España no tiene en el horizonte ningún plan para instalar o ampliar sus terminales gasistas.

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