
Protagonista en cientos de recetas en la gastronomía española, la gamba es un alimento muy interesante a nivel nutricional. Según la Federación Española de Nutrición (FEN), este crustáceo representa una excelente fuente de proteínas y de ácidos grasos omega-3, con contenidos altos de minerales y vitaminas.
La doctora Magda Carlas, experta en nutrición, defiende las virtudes de este alimento en el pódcast Respuestas que alimentan, realizado por Rac1. Según explica, la gamba “tiene más de un 15% de proteínas de alto valor biológico, vitaminas, minerales como yodo y selenio, ácidos grasos omega-3 y muchos más nutrientes”. Por todo ello, la nutricionista lo tiene claro: “Alimentan más 100 gramos de gambas que 100 gramos de merluza”.
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Ciertamente, este pescado contiene 15,9 gramos de proteína por cada 100 gramos de producto, frente a los 20,1 gramos que presenta la gamba. El crustáceo presenta asimismo mayores concentraciones de calcio (220 gramos frente a 28) y fósforo (259 gramos frente a 190), si bien la merluza le supera en contenido de potasio (363 frente a 266). La gamba destaca además por su contenido en niacina y vitamina B12, que contribuyen al metabolismo energético normal.
Cuidado con la cabeza

Sin embargo, no es todo perfecto en este crustáceo. La doctora Carlas carga en su conversación con la radio catalana contra una costumbre española que puede tener consecuencias perjudiciales para la salud: chupar la cabeza de las gambas. “Cuando estamos ante una paella llena de gambas, o nos las sirven solas con ajo y perejil, muchos no pueden resistirse a cogerlas con los dedos, llevarse la cabeza a la boca y chuparla”, admitió. Sin embargo, esta costumbre tan extendida puede conllevar ciertos riesgos si se hace con frecuencia.
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La doctora enfatizó que “el caparazón de la gamba acumula sustancias que nos pueden traer problemas como metales pesados. Por ejemplo, cadmio”. Este elemento químico, presente en las vísceras del animal, puede tener efectos adversos para la salud si se consume en grandes cantidades. Carlas aclaró: “Si consumimos pocas gambas no hay ningún problema, pero si somos adictos, mejor que no chupemos la cabeza”.
Además de advertir sobre esta práctica habitual, la nutricionista recomendó maneras saludables de incorporar gambas en la dieta diaria. Propuso opciones como recuperar recetas clásicas, entre ellas el cóctel de gambas, o empanarlas para que puedan disfrutarlas los más pequeños de la casa y sumar así una rica fuente de proteínas y nutrientes esenciales.
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La intervención de Carlas en el pódcast concluyó con una recomendación pragmática: las gambas pueden ser parte regular de la alimentación, siempre que su consumo sea moderado y se evite, especialmente entre quienes las ingieren con frecuencia, “chupar la cabeza, pues es ahí donde se concentran las mayores cantidades de ciertas sustancias potencialmente dañinas”.
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