
A quién no le gustan unas buenas patatas fritas. Son la guarnición perfecta para platos como hamburguesas o filetes. Además, para muchos no hay huevos fritos sin patatas.
Y es que la sensación de morder una patata caliente, crujiente por fuera y blanda por dentro, es un verdadero privilegio. Sin embargo, en el intento por conseguir que las patatas logren deshacerse en la boca, muchos caen en una serie de fallos que impiden lograr el objetivo final. Por ello, a continuación te contamos qué es lo que no debes hacer a la hora de cocinar las patatas.
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Qué no debes hacer nunca al cocinar patatas fritas
Freír patatas puede parecer sencillo, pero cometer ciertos errores puede arruinar su textura y sabor. Uno de los fallos más habituales es elegir un tipo de patata inadecuado. Las patatas con alto contenido de agua generan un resultado blando y poco crujiente. Para una fritura perfecta, es mejor optar por variedades harinosas que equilibran almidón y humedad.
Además, el corte también influye en el resultado final. Si las patatas tienen grosores desiguales, algunas se dorarán demasiado, mientras que otras quedarán crudas. Usar un cuchillo afilado o una mandolina garantiza cortes uniformes. Además, lavarlas en agua fría elimina el exceso de almidón, evitando que se peguen o queden gomosas. Secarlas bien es esencial para prevenir salpicaduras de aceite caliente.
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El tipo de aceite es clave en la fritura. Se recomienda usar aceites con alto punto de humeo, como el de girasol alto oleico o el de oliva suave. Reutilizar el aceite en exceso provoca sabores rancios y patatas grasientas. Otro error común es no controlar la temperatura del aceite. Lo ideal es mantenerla entre 160 y 180°C. Si está fría, las patatas absorberán demasiado aceite; si está demasiado caliente, se dorarán rápidamente sin cocinarse por dentro. En este sentido, la doble fritura es una técnica efectiva para lograr patatas crujientes. Primero se fríen a baja temperatura (140°C) hasta que estén tiernas, se dejan reposar y luego se fríen a 180°C para lograr una textura crujiente. Además, es importante no sobrecargar la sartén, ya que esto baja la temperatura del aceite y da como resultado patatas blandas y aceitosas.
Qué debes hacer para que las patatas fritas queden crujiente
El vinagre será tu gran aliado a la hora de cocinar unas patatas fritas crujientes. De esta forma, tras pelar las patatas y cortarlas en tiras gruesas, deben remojarse en una mezcla de un litro de agua, una cucharada de sal y una de vinagre durante nueve minutos. Después, se secan bien y se realiza una primera fritura a 140°C durante dos minutos. Posteriormente, se escurren y se dejan reposar. En la segunda fritura, que se realiza a 180 °C durante ocho minutos, es en este momento donde adquieren su textura crujiente.
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Una vez fritas, deben escurrirse sobre papel absorbente o una rejilla para eliminar el exceso de grasa. Por último, la sal debe añadirse justo después de sacarlas del aceite, cuando están calientes, para potenciar el sabor sin afectar la textura.
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