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Rodri, sobre su infancia: “En mi casa estaban hartos de que yo viviera tanto el fútbol”

El mejor jugador del Mundial 2026 comienza una nueva etapa con su regreso a España gracias al FC Barcelona

Rodri Hernández al recibir el premio MVP del Mundial 2026 (IMAGEN DE ARCHIVO).
Rodri Hernández al recibir el premio MVP del Mundial 2026 (IMAGEN DE ARCHIVO).
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Mucho antes de levantar trofeos, convertirse en campeón del mundo o recibir el Balón de Oro, Rodri Hernández vivió el fútbol como un niño más, aunque pronto empezó a hacerlo con una intensidad poco habitual para su edad. El centrocampista madrileño, convertido hoy en una de las grandes figuras del fútbol mundial, desarrolló desde muy pequeño una mentalidad basada en la exigencia y la perseverancia que terminaría acompañándole durante toda su carrera.

Su padre, Antonio Hernández, ha recordado recientemente cómo era aquel niño que parecía no conformarse nunca con dar menos de lo máximo. Según explicó en un acto en Madrid, Rodri era “muy tenaz” y se imponía a sí mismo unos objetivos extraordinariamente altos. No se trataba de una presión ejercida por sus padres, sino de una autoexigencia que nacía de su propia personalidad.

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El propio futbolista ha reconocido en varias ocasiones hasta qué punto vivía cada partido. Cuando tenía apenas diez años, una mala actuación podía arruinarle el día. “Si jugaba un partido y no lo hacía bien, no podía hablar con mis padres en todo el día”, llegó a contar en una entrevista en The Players Tribune. El fútbol había dejado de ser simplemente una actividad extraescolar para convertirse en una parte esencial de su vida.

Sus primeros pasos los dio en el Rayo Majadahonda, antes de incorporarse a la cantera del Atlético de Madrid. En aquella primera etapa, como tantos otros niños, comenzó jugando por diversión, compartiendo partidos y entrenamientos con sus amigos. Sin embargo, poco a poco, la competición empezó a ocupar cada vez más espacio en su día a día.

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Final Copa Mundial de la FIFA 2026 – Argentina Vs España festejos y premiacion
Pau Cubarsí (i), Rodri Hernández (c) y Unai Simón de España posan con sus trofeos en las premiaciones del Mundial de la FIFA 2026 este domingo, tras vencer a Argentina en la final en el estadio MetLife en East Rutherford (NJ, EE.UU.). EFE/ Lavandeira Jr

La pasión llegó a tal extremo que en casa comenzaron a notar cuánto tiempo dedicaba al deporte. “En mi casa estaban hartos de que yo viviera tanto el fútbol”, reconoció años después en una entrevista en El País. No solo practicaba este deporte durante horas, sino que también consumía todo lo relacionado con él, desde partidos hasta conversaciones y análisis.

Con 17 años llegó uno de los primeros grandes cambios de su vida: su traslado a Villarreal. Alejarse de su entorno y enfrentarse a un nivel de exigencia mayor no fue sencillo. En aquella época, Rodri llegó a llamar a su padre entre lágrimas, convencido de que quizá su aventura futbolística había llegado a su fin.

La respuesta de Antonio fue clara: “Si hemos llegado hasta aquí, no vamos a tirar la toalla. Vamos hasta el final”. Aquel episodio terminó convirtiéndose, según el propio Rodri, en un punto de inflexión para cambiar su manera de afrontar las dificultades: “Ese día cambió mi mentalidad”, reconoció en su discurso al recoger el Balón de oro.

Rodrigo Hernández Cascante, alias Rodri, y Laura Iglesias a su llegada a la ceremonia del Balón de Oro 2024 en el Teatro del Châtelet, el 28 de octubre de 2024 en París, Francia. (Foto de Jerome Dominé/ABACAPRESS.COM. Crédito: Abaca Press/Alamy Live News).
Rodrigo Hernández Cascante, alias Rodri, y Laura Iglesias a su llegada a la ceremonia del Balón de Oro 2024 en el Teatro del Châtelet, el 28 de octubre de 2024 en París, Francia. (Foto de Jerome Dominé/ABACAPRESS.COM. Crédito: Abaca Press/Alamy Live News).

Un futbolista que también quiso tener un plan B

La etapa en Castellón tuvo además otra particularidad. Mientras comenzaba a abrirse camino en el fútbol profesional, Rodri decidió continuar con sus estudios. Se matriculó en Administración y Dirección de Empresas en la Universitat Jaume I, convencido de que necesitaba una alternativa por si finalmente no lograba cumplir su sueño de convertirse en futbolista.

Compaginar ambas actividades exigía una organización considerable. Los entrenamientos y las clases ocupaban buena parte de sus jornadas y los traslados tampoco eran sencillos. Rodri llegó a desplazarse en bicicleta hasta el tranvía, subir la bicicleta y continuar pedaleando después hasta llegar a los entrenamientos.

El jugador se encuentra ya en la ciudad condal a la espera de que se haga oficial su fichaje por el club azulgrana

Aquellos años estuvieron muy alejados del glamour que rodea ahora su figura. No había grandes contratos ni vehículos de alta gama. Había clases, entrenamientos, desplazamientos interminables y una bicicleta como compañera habitual. También hubo dudas y momentos en los que el sueño parecía demasiado difícil de alcanzar.

Su evolución le llevó posteriormente al Manchester City, donde se convirtió en uno de los centrocampistas más determinantes del fútbol internacional. Los títulos y reconocimientos llegaron después, incluido el Balón de Oro de 2024. Y, ahora, tras coronarse como MVP del Mundial 2026, regresa a España de la mano del FC Barcelona después de una operación de semanas y que ha costado, según Marca, 75 millones de euros incluyendo fijo más variables.

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