Olivia Wilde: de crecer con corresponsales de guerra a convertirse en una de las directoras más reconocidas de Hollywood

En una entrevista para el podcast Armchair Expert, la actriz repasó cómo una infancia marcada por el periodismo en zonas de conflicto alimentó su curiosidad y la llevó a consolidar una mirada autoral detrás de cámara

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La directora afirmó que La invitación es su trabajo más logrado y sostuvo que cuanto más personal es una película, mejor funciona (YouTube: DiamondFilmsLatam)

Olivia Wilde en Armchair Expert contó que crecer con padres corresponsales de guerra moldeó su curiosidad, que su paso de la actuación a la dirección nació de una búsqueda de autenticidad y riesgo, y que la maternidad le cambió la manera de entender el amor, la paciencia y el conflicto.

En Armchair Expert con Dax Shepard, Wilde explicó que creció entre Nueva York, Washington y la República de Irlanda, en una familia con varias generaciones de periodistas; que empezó en la industria tras formarse en interpretación y trabajar como becaria en casting.

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También habló sobre sus papeles más icónicos, La noche de las nerds, No te preocupes cariño y La invitación; y que tener hijos le reveló otra forma de relacionarse con el trabajo y con los demás.

Wilde situó ese origen familiar en el centro de su relato. “Mis padres, cuando yo era pequeña, eran corresponsales de guerra que trabajaban en los lugares más peligrosos del mundo”.

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Olivia Wilde contó en Armchair Expert que crecer con padres corresponsales de guerra marcó su curiosidad y su forma de hacer preguntas (REUTERS/Mario Anzuoni)
Olivia Wilde contó en Armchair Expert que crecer con padres corresponsales de guerra marcó su curiosidad y su forma de hacer preguntas (REUTERS/Mario Anzuoni)

La actriz y directora explicó en Armchair Expert que ese mundo convivía con la vida doméstica y con una casa abierta a la conversación. “Crecimos en un hogar en el que todo giraba en torno a hacer preguntas”.

Wilde describió a sus padres, Andrew y Leslie, como personas muy absorbidas por sus carreras, pero capaces de llevar esa vida intelectual al hogar: “Eran personas muy sociables, y llevaron mucho de eso a nuestra casa, así que se sentía como una especie de salón todo el tiempo”.

Sobre su madre, añadió que pudo haber elegido una vida más cómoda, pero prefirió otra ruta. Dijo que fue parte de la segunda promoción de mujeres en Yale, que estudió antropología, se graduó antes de tiempo y que esa decisión respondía al deseo de demostrar que podía abrirse camino por sí misma.

Del internado y los castings al oficio de actriz

Met Gala 2026 Olivia Wilde
Olivia Wilde explicó que vivió entre Nueva York, Washington y la República de Irlanda en una familia de varias generaciones de periodistas (REUTERS/Daniel Cole)

Wilde contó que muy pronto se sintió fuera de lugar en casi todos los entornos. “Siempre me sentí una extraña”, dijo al repasar sus idas y vueltas entre Estados Unidos e Irlanda, el internado y luego sus primeras experiencias en Los Ángeles.

Sobre el internado, explicó que llegó allí después de una adolescencia inquieta en Washington. “Era un terror”, dijo al recordar una etapa en la que no aceptaba horarios ni límites y en la que sus padres temían que creciera demasiado rápido.

Aun así, presentó aquella experiencia como un punto de inflexión por su contacto con el teatro. Contó que en Andover encontró un departamento teatral, produjo unas 12 obras en un año y se acercó al oficio con una idea más artesanal del trabajo escénico, reforzada después por su paso por una escuela de interpretación en Dublín.

Antes de actuar de forma estable, trabajó en Los Ángeles como becaria en la oficina de la directora de casting Malie Finn. “Observé y aprendí todo en esa oficina”, recordó sobre una etapa en la que llevaba café, atendía la hoja de registro y, en ocasiones, leía escenas.

La actriz y directora recordó que el internado y el teatro en Andover fueron un punto de inflexión en su camino hacia la actuación (REUTERS/Mario Anzuoni)
La actriz y directora recordó que el internado y el teatro en Andover fueron un punto de inflexión en su camino hacia la actuación (REUTERS/Mario Anzuoni)

Wilde también habló de la inseguridad con la que llegó a sus primeras audiciones. “No me sentía guapa en absoluto”, afirmó al recordar las salas de espera llenas de actrices y la sensación de pertenecer a otra categoría, hasta el punto de guardar cajones con sujetadores de realce para presentarse a pruebas.

Cuando le preguntaron por su referencia profesional, respondió sin dudar. “Quería ser Kathryn Keener”, contó, y añadió que incluso buscó ese trabajo de becaria en casting porque había leído que Keener había empezado así.

Sobre aquella etapa, subrayó además el valor del rechazo y de no encajar del todo en un molde. “Ser rechazada tantas veces hace algo muy bueno por tu carácter”, afirmó, antes de sostener que mucho después entendió que justo esa condición intermedia era también lo que la hacía distinta.

Cómo dio el salto a la dirección

La transición a la dirección, según relató Wilde en Armchair Expert, comenzó con videoclips y con una oportunidad que le abrió Mark Romanek. Contó que el director la escuchó hablar de su deseo de dirigir y le cedió el encargo de un video de Red Hot Chili Peppers, experiencia tras la cual decidió tomarse en serio ese camino.

Olivia Wilde relató que comenzó en la industria como becaria en casting con Malie Finn, donde aprendió el oficio antes de actuar de forma estable (REUTERS/Mario Anzuoni)
Olivia Wilde relató que comenzó en la industria como becaria en casting con Malie Finn, donde aprendió el oficio antes de actuar de forma estable (REUTERS/Mario Anzuoni)

Después llegó un corto financiado con una beca y, más tarde, La noche de las nerds. Para explicar su método, recuperó una lección aprendida en la oficina de Finn: “La persona que conseguía el papel era la que tomaba una decisión”, incluso si esa elección corría el riesgo de ser la equivocada.

Wilde trasladó esa idea a la puesta en escena. “Tarantino dice: ‘Haz la película’ que solo tú puedes hacer’”, señaló, una máxima que usó para defender películas personales, específicas y alejadas de la búsqueda de aprobación general.

Sobre La noche de las nerds, dijo que sentía una conexión directa con el material. “Tenía tanto que decir” sobre la vergüenza, el juicio social en la secundaria, la amistad femenina y la intensidad del amor platónico, explicó al describir una película influida por títulos como Dazed and Confused y The Breakfast Club.

Más adelante habló de No te preocupes cariño y de su atracción por el thriller psicológico. Dijo que le interesaban ese género, el cruce entre tecnología y cultura incel, y la posibilidad de examinar qué pasa con el placer femenino dentro de un mundo diseñado por hombres para sí mismos.

Penélope Cruz, Olivia Wilde, junto a Edward Norton y Seth Rogen en la película 'La invitacion'
En Armchair Expert, Olivia Wilde dijo que el salto a la dirección empezó con videoclips, una oportunidad de Mark Romanek y luego con La noche de las nerds

En ese tramo también defendió una mirada sobre la sexualidad en pantalla. “Quería de verdad centrarme en que se tratara del placer femenino”, afirmó al recordar una conversación que, según dijo, terminó reducida en exceso a las escenas sexuales y dejó en segundo plano el trabajo del equipo.

Wilde extendió esa reflexión a La invitación, película que definió como su trabajo más logrado hasta la fecha. “Es definitivamente lo mejor que he hecho”, dijo, antes de resumir la idea creativa que, a su juicio, confirmó ese proyecto: “Cuanto más personal es algo, mejor”.

La directora explicó que para adaptar una obra de teatro al cine se preguntó qué podía mostrar la pantalla que no ofrece el escenario.

Lo que la maternidad le enseñó sobre el amor y el conflicto

Al hablar de sus hijos, Otis y Daisy, Wilde fue directa sobre un deseo que ya tenía antes de ser madre. “Siempre supe que quería hijos. No me di cuenta de lo divertido que iba a ser”, dijo.

Olivia Wilde dijo que la maternidad con sus hijos Otis y Daisy cambió su manera de entender el amor, la culpa, la discusión y la reparación del conflicto (A24 via AP)
Olivia Wilde dijo que la maternidad con sus hijos Otis y Daisy cambió su manera de entender el amor, la culpa, la discusión y la reparación del conflicto (A24 via AP)

También admitió una culpa persistente por el trabajo durante los primeros años de crianza. “Trabajé mucho cuando eran muy pequeños, y eso me destruye de culpa”, señaló, aunque matizó que con el tiempo descubrió en la maternidad una amistad profunda y una fuente de diversión que no había imaginado.

Uno de los pasajes más personales fue el viaje a Japón con su hijo mayor, de 12 años. Wilde contó que pasaron una semana solos, que se rieron en una clase de manga impartida enteramente en japonés y que él terminó abrazándola de forma espontánea y diciéndole cuánto la quería.

Ese vínculo también le hizo repensar la discusión y la autoridad dentro de casa. “Están aprendiendo con nosotros a debatir”, afirmó al explicar que no quiere limitarse al “no contestes”, sino enseñar a sus hijos a argumentar mejor y a convivir con el desacuerdo.

Wilde sostuvo que pelear no es, por sí mismo, el problema. En su visión, lo decisivo es cómo se discute y cómo se repara, una idea que conectó tanto con la crianza como con sus reflexiones recientes sobre las relaciones de pareja y el conflicto.

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