
El 13 de julio de 1985 partió la historia de la música en dos gracias a Live Aid, el evento que congregó a algunos de los artistas más importantes de la época como David Bowie, Sting, U2, Paul McCartney, Madonna, Dire Straits, The Who, Eric Clapton, Bob Dylan y Mick Jagger.
El impacto cultural de este evento se refleja en que melómanos de todo el planeta acordaron celebrar el Día Mundial del Rock cada 13 de julio para conmemorar aquella celebración en la que los artistas más sonados del mundo unieron fuerzas para recaudar fondos contra la hambruna en Etiopía, logrando la impresionante cantidad de 150 millones de libras esterlinas (casi 200 millones de dólares).
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Hubo dos presentaciones que se destacaron en este océano de música, la de Queen que se llevó todas las ovaciones de los asistentes gracias a la impresionante interpretación vocal de Freddie Mercury, la maestría en la guitarra de Brian May, la poderosa batería de Roger Taylor y el discreto pero hipnotizante bajo de John Deacon. Fueron suficientes 20 minutos de show para que la banda hiciera historia en Live Aid ante más de 70 mil personas en el estadio Wembley.

La otra presentación que se quedó en la memoria de todos los asistentes fue la de Led Zeppelin, una de las agrupaciones de rock más trascendentales, pero que en contra de todo pronóstico, dieron el que es considerado el peor show de su carrera.
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¿Qué tuvo que pasar para que algunos de los músicos más respetados de todos los tiempos diera un show tan lamentable?
John Bonham, la ausencia que mató a Led Zeppelin
Para entender la desastrosa presentación de Led Zeppelin en Live Aid hay que remontarse cinco años antes. La agrupación se encontraba preparando una gira que los llevaría por Estados Unidos con la esperanza de recrear el mágico momento que en 1973 le regalaron a sus fanáticos en el Madison Square Garden. El asistente de la banda, Rex King, recogió al baterista John Bonham para ir a los ensayos previos a la gira, y en el camino, Bonham quiso desayunar.
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¿Qué mejor forma de comenzar el día que cuatro destornilladores de vodka cuádruples?
Ya en el ensayo, Bonham continuó bebiendo a tal punto que ni siquiera podía mantenerse en pie; el exceso continuó en casa del guitarrista Jimmy Page, donde a Bonham lo llevaron a acostarse. Durante la tarde del día siguiente, el bajista John Paul Jones y el mánager de la gira, Benji LeFevre, encontraron el cuerpo sin vida de John Bonham, quien se había ahogado con su propio vómito.
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Entre el duelo de perder a su amigo, Led Zeppelin se veía obligado a lanzar un nuevo álbum para Altlantic Records, por lo que se limitaron a recopilar piezas que nunca salieron a la luz. Así lanzaron en 1982 Coda, siendo el punto final de la historia de Zeppelin.
Durante los tres años que estuvieron separados, el vocalista Robert Plant comenzó su carrera como solista con mediano éxito, Jimmy Page regresó a su proyecto previo a Led Zeppelin: The Yardbirds y John Paul Jones decidió alejarse de la industria musical salvo algunas pocas colaboraciones.
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En este contexto, Bob Geldof, mente maestra detrás de Live Aid, contactó a Robert Plant con la intención de que se presentara con The Honeydrippers, super grupo que para 1984 estaba conformado por Plant en la voz, Jimmy Page, Jeff Beck, Nile Rodgers y Brian Setzer en las guitarras, Paul Shaffer en el teclado, Wayne Pedziwiatr en el bajo y Brian Setzer y Keith Smith en la batería.

No obstante, cuando la conversación se extendió a Page, la idea de regresar a Led Zeppelin a los escenarios después de cinco años de ausencia parecía mucho más atractiva, y de esta forma, comenzaron los preparativos para que la banda se presentara en Live Aid.
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Con Jones, Plant y Page confirmados para el show, sólo quedaba una duda: ¿quién reemplazaría a John Bonham en la batería? Es ahí cuando Phil Collins entró a la historia.
Phil Collins, el baterista que viajó a través del tiempo y el espacio para tocar con Led Zeppelin
Live Aid rompió los paradigmas de cómo se debía vivir un show musical, con dos escenarios paralelos separados por el océano Atlántico. Mientras 70 mil personas se aglomeraban en el estadio de Wembley para ver a Queen, Elton John, y Paul McCartney, en el estadio de John F. Kennedy de Filadelfia otras 80 mil personas estaban ansiosas de ver a Madonna, Eric Clapton, Neil Young y por supuesto, Led Zeppelin por mencionar algunos.
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Phil Collins tenía programada su presentación como parte del cartel de Wembley en Live Aid a las 3:00 pm junto a Sting, pero además, Robert Plant le pidió personalmente que fuera baterista de Led Zeppelin en su show de Live Aid, que se llevaría a cabo cinco horas después de su presentación con Sting y del otro lado del Atlántico.
Eric Clapton, quien tocaba a las 5 de la tarde, le pidió el mismo “pequeño favor” al baterista, y con tal de no rechazar a dos de los actos del rock más importantes de todos los tiempos, aceptó.
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Fue así que, en cuanto terminó su concierto en el Estadio Wembley, Collins corrió a un helicóptero que lo llevó al aeropuerto más cercano. Ahí tomó un avión supersónico Concorde y en poco menos de 3 horas ya se encontraba en Filadelfia. Gracias a la diferencia de horarios entre Londres y Filadelfia, el músico llegó justo a tiempo para el show de Clapton donde tocó la batería en los temas White Room, Layla y She’s Waiting.
Incluso terminado el set de Clapton, Collins interpretó sus clásicos Against All Odds e In The Air Tonight, justo como lo habría hecho horas antes en Wembley. Ahora, vendría el show con Led Zeppelin.
Crónica de un desastre anunciado
Collins ya había tocado varias veces con Eric Clapton, por lo que interpretar tres de sus piezas más emblemáticas era cosa de niños. También había tocado con Plant en su proyecto solista, de hecho esa fue la principal razón para ser contactado para el show de Zeppelin, el problema es que nunca había tocado una sola canción de la banda.
¿Cuál fue la solución? Aprenderse las tres canciones que Led Zeppelin iba a tocar escuchándolas durante el viaje en avión de Londres a Filadelfia.
Con todo esto detrás, Phil Collins llegó con Plant, Page y Jones a punto de reventar, pero no esperaba contar con otra sorpresa. Como los Zepps no sabían si Collins llegaría a tiempo o se aprendería las canciones, contrataron a otro baterista, Tony Thompson, quien había sido baterista de CHIC antes de su separación en 1983. Cualquier baterista que tenga noción del instrumento puede garantizar que tocar a Led Zeppelin es algo, por decir menos, retador; ahora, con tres horas de ensayo y con un segundo baterista con el que debes coordinarte sin haber tocado alguna vez juntos, es la fórmula perfecta para el desastre.

Con sus años de experiencia sobre el escenario, Collins se acercó a Thompson para darle algunos consejos con la intención de que el show saliera lo mejor posible a pesar del caos que se respiraba en el aire. Estos consejos serían tirados a la basura por Thompson, pues él sólo tenía en la cabeza lucirse y que los Zepps lo convirtieran en el nuevo baterista de la banda.
Así cuenta Collins su conversación con Thompson:
“Me fui a hablar con el otro baterista, Tony Thompson, porque ya había tocado con dos baterías y sé que puede ser un desastre, y le digo: ‘Vamos a intentar no meternos el uno en el camino del otro y tocar de manera simple’. Thompson, que en paz descanse, había estado ensayando por una semana y yo estaba apunto de eclipsarle -¡el batería famoso había llegado!- y él hizo un poco lo que le dio la gana”.
Pues si el asunto de la batería ya era un completo desastre, los miembros originales de Led Zeppelin no hicieron las cosas más sencillas.
Finalmente comenzó el show. La agrupación optó por comenzar con su clásico Rock & Roll y lo primero que saltó al oído fue la voz afónica de Robert Plant, que cada tantos compases se quebraba por completo. La presentación continuaría con Whola Lotta Love, donde la rota voz de Plant pasó a segundo plano gracias al desastre que un Jimmy Page completamente drogado estaba haciendo con los acordes de la canción. Tal fue la confusión en esta pieza que hay tomas de Collins donde no tiene idea de qué tocar porque cada uno iba a su propio ritmo.
La cereza del pastel fue Stairway To Heaven, que desde los primeros punteos de Page se apreciaba la sonrisa de vergüenza Plant, pues era evidente que el guitarrista no tenía ni idea de lo que estaba haciendo.
De esta trágica presentación sólo pudo salvarse John Paul Jones, quien no hizo más que hacer su trabajo como un profesional a pesar de la condición de sus compañeros de banda.
El recuento de los daños
Desde el segundo que salieron al escenario todos estaban de acuerdo en algo: el concierto fue un fiasco. Sin embargo, todos tenían diferentes opiniones de los responsables. En caso de Jimmy Page y Robert Plant, todo fue culpa de Phil Collins, quien no fue capaz de aprenderse las canciones.
“Resulta que por lo general las culpas recaen sobre mí. Es imposible que los sagrados Led Zep tuvieran culpa alguna. Fue ese tipo que vino en Concorde sin haber ensayado. Él es el culpable”, escribió Collins en su autobiografía Aún no estoy muerto.
Por su parte, Page salió en 2014 a asegurar que la culpa fue completamente de los bateristas que no se sabían las canciones, dando a entender que se desprendía de cualquier responsabilidad.
Robert Plant fue un poco más humilde y confesó que había ensayado esa tarde, pero cuando salió al escenario “ya no tenía voz”, y es que cinco años sin tocar en vivo son difíciles de ocultar.
Quizá la actitud desenfadada y caótica de Page fuera una especia de venganza o respuesta a Collins, pues desde que llegó al estadio John F. Kennedy, las fricciones con el guitarrista comenzaron.
“Llegué y fui a las caravanas y Robert me dijo: ‘Jimmy Page está dando guerra’. Page, entonces, me gritó: ‘¡Hemos estado ensayando!’. Yo le dije: ‘Vi su primer concierto en Londres, sé cómo van las canciones’. Él me contesta: ‘Vale, pues enséñame cómo van’. Así que empecé a tocarla y Page me dice: ‘¡No, no te la sabes! ¡No va a así!’”.
Collins, finalmente, explicó su experiencia junto a Led Zeppelin de la siguiente forma:
“Robert no encajaba con su voz y Jimmy estaba fuera de sí. No fue mi culpa que fuera una basura. Si hubiera podido marcharme, lo habría hecho. Pero entonces todos estaríamos hablando de por qué Phil Collins se marchó del Live Aid, así que aguanté”.
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