Trama ilícita entre Centroamérica y Sudamérica destaca el aumento de casos de explotación infantil y trabajo forzado

Las acciones coordinadas por organismos policiales y entidades internacionales han logrado identificar múltiples casos de explotación y tráfico, además de detener a miles de migrantes irregulares en países de América Central y América del Sur

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LYON, France – A global
LYON, France – A global operation coordinated by INTERPOL has led to the safeguarding of 4,626 potential victims of human trafficking and the detection of 12,746 irregular migrants across 119 countries. (Cortesía Interpol)

Una reciente operación internacional permitió liberar a cientos de víctimas de trata en Centroamérica y El Salvador y detectar a miles de migrantes irregulares en la región, revelando la complejidad de las redes ilícitas que operan entre América Central y América del Sur.

Mientras las fuerzas de seguridad intensifican su accionar, se registran patrones migratorios cambiantes y un aumento en modalidades como la explotación sexual y el trabajo forzado, con consecuencias directas en la protección de las personas más vulnerables, según datos proporcionados por a Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol).

Uno de los casos más graves documentados en la operación Liberterra III corresponde a El Salvador, donde la policía descubrió el caso de una niña sometida a trata y vendida a un hombre 65 años mayor.

Este hecho se suma a inspecciones en carreteras, donde las autoridades salvadoreñas intensificaron los controles en rutas de tránsito clave.

La intervención permitió identificar focos de trata y tráfico, habilitando la apertura de nuevas líneas de investigación. Para fortalecer la respuesta, una de las cuatro unidades internacionales de coordinación operativa de la operación se estableció en El Salvador, con el objetivo de optimizar la colaboración entre fuerzas policiales y organismos internacionales.

En Costa Rica, las fuerzas de seguridad detuvieron a un individuo, apodado «El Gordo», acusado de explotar sexualmente a menores de edad.

Según la información difundida por Interpol, este hombre presionaba a adolescentes de un colegio técnico para que grabaran videos de contenido explícito. La docente vinculada al caso, pareja del acusado, también fue arrestada bajo sospecha de facilitar el acceso a nuevas víctimas.

Las alianzas multinacionales muestran acciones
Las alianzas multinacionales muestran acciones coordinadas sin precedentes, cuyos resultados dan lugar a interrogantes sobre los límites de la prevención y el alcance de la justicia transnacional (Cortesía)

Durante la operación, se registraron más de 3,700 detenciones en 119 países, con la participación de 14 mil funcionarios en acciones simultáneas.

De ellas, 1.800 detenciones estuvieron relacionadas directamente con trata de personas y tráfico de migrantes, reportó Interpol.

Varios casos en países de Latinoamérica

En el contexto centroamericano, las autoridades de Guatemala y Honduras cooperaron activamente, realizando controles y detenciones que facilitaron investigaciones regionales sobre redes de tráfico.

La actuación policial permitió rescatar a personas en situaciones de explotación y abrir procedimientos judiciales que continúan en curso.

La operación también reveló un cambio en los flujos migratorios en el continente americano. Mientras históricamente predominaban desplazamientos hacia el norte, ahora se observa un incremento en el flujo sur, donde grupos de ciudadanos sudamericanos atraviesan América Central.

Este fenómeno acrecienta la presión sobre las rutas y facilita el surgimiento de nuevas formas delictivas, como la falsificación de documentos y el blanqueo de activos, prácticas detectadas durante controles fronterizos en países como El Salvador y Bolivia.

Las historias identificadas reflejan el sufrimiento concreto detrás de las estadísticas.

En Belice, niños fueron encontrados trabajando en fábricas en condiciones de explotación; en Guatemala y Venezuela se llevaron a cabo redadas y controles a gran escala para identificar víctimas y detener a sospechosos.

Estas acciones se enmarcan en una cooperación regional que incluyó la vigilancia reforzada de puntos fronterizos y la utilización creciente de plataformas digitales para identificar y desarticular redes ilícitas.

En la región, la trata de personas y el tráfico de migrantes continúan estrechamente vinculados a delitos asociados, como la falsificación de documentos y el tráfico de drogas.

Los cuerpos policiales han perfeccionado las tareas de vigilancia en línea y la colaboración con entidades no gubernamentales para asegurar que las víctimas tengan acceso inmediato a servicios médicos y sociales.

La cooperación policial refuerza investigaciones
La cooperación policial refuerza investigaciones inéditas y abre camino a estrategias desconocidas para desarticular organizaciones responsables de explotaciones persistentes en distintas fronteras centroamericanas (cortesía)

El despliegue de la operación Liberterra III en América Latina permitió rescatar a 4,414 posibles víctimas de trata y detectar a 12,992 migrantes en situación irregular, cifras divulgadas por Interpol.

En este contexto, la consolidación de mecanismos de control más estrictos y la cooperación operativa transnacional se presentan como claves para anticipar y debilitar las redes trasnacionales que perpetúan la explotación en la región.