Pablo Bernasconi y la exploración del infinito: arte, ciencia y filosofía en el C3

Desde el 15 de julio se puede visitar en el Centro Cultural de la Ciencia la nueva muestra del gran artista que busca responder una pregunta imposible: qué es el infinito

Guardar
Google icon
La muestra "El infinito" de Pablo Bernasconi en el Centro Cultural de la Ciencia (C3)
La muestra "El infinito" de Pablo Bernasconi en el Centro Cultural de la Ciencia (C3)

Ennio Flaiano, el guionista de Federico Fellini en La dolce vita, decía que una característica saliente de las obras maestras es que parecían ser fáciles de hacer. No simples: fáciles. Cualquiera ve un cuadro de Piet Mondrian o Max Ernst y piensa: ¿no lo podría haber hecho yo? Y la verdad es que no, pero la obra de arte tiene una potencia fulminante que nos hace sentir artistas y oculta las larguísimas horas de trabajo. Y está muy bien que así sea.

La muestra que Pablo Bernasconi montó en el Centro Cultural de la Ciencia y a la que el público podrá ver desde el 15 de julio es una obra de arte. Y tiene, por supuesto, esa característica de la que hablaba Flaiano. Las pinturas, los collages, las esculturas, las instalaciones, las ilustraciones de Bernasconi parecen simples. Y tal vez en esta muestra esa simpleza sea todavía más interesante, porque la pregunta que intentan contestar no tiene respuesta.

PUBLICIDAD

Son 30 obras que, desde la literatura, las artes plásticas, las ciencias exactas, la filosofía y la historia, buscan que la mirada sienta el vértigo del infinito: cómo se entienden los confines del universo, qué hay más allá de donde no hay nada, qué han pensado los grandes pensadores de la historia de eso que no tiene fin ni principio.

La muestra "El infinito" de Pablo Bernasconi en el Centro Cultural de la Ciencia (C3)
La muestra "El infinito" de Pablo Bernasconi en el Centro Cultural de la Ciencia (C3)

“Esta muestra”, dice Bernasconi, “me llevó tres años de trabajo. Intenta cruzar universos, el de la ciencia y el del arte, el de la mitología y el de la religión, el de la poesía y el de la abstracción. El infinito es una excusa perfecta para el experimento que quiero llevar a cabo aquí. La soberbia del intelecto frente al bálsamo de la poesía. Lo que sabemos, que siempre es poco, depende de lo que creemos, que nunca es mucho. Y así está el mundo”.

PUBLICIDAD

El recorrido se divide en circuitos: astrofísica, ciencia, filosofía, arte, simbología, etc. Así, aparecen las metáforas científicas, la cuestión sobre los agujeros negros y los multiversos, la caverna de Platón, los laberintos de Borges, la teoría de Spinoza sobre los modos infinitos, la melodía infinita de Wagner, la serpiente de uróboros, el Ave Fénix.

La muestra es exquisita no sólo por la sensibilidad sobrecogedora de la muestra —Bernasconi es un artista sumamente elegante y tierno—, sino también por cómo se pone de manifiesto la convivencia natural entre arte y ciencia. Cada obra se sostiene en textos curados por especialistas del Instituto Balseiro, de la Comisión Nacional de Energía Atómica, del CONICET, de la Universidad Nacional del Comahue.

Daniel Filmus y Guadalupe Díaz Constanzo junto a Pablo Bernasconi en la inauguración de la muestra "El infinito" de Pablo Bernasconi en el Centro Cultural de la Ciencia (C3)
Daniel Filmus y Guadalupe Díaz Constanzo junto a Pablo Bernasconi en la inauguración de la muestra "El infinito" de Pablo Bernasconi en el Centro Cultural de la Ciencia (C3)

Lo alucinante —lo maravillosamente alucinante— es que no importa cuántas preguntas y conexiones entre pensadores se haga, ninguna definición alcanza para definir del todo qué es el infinito. Tal vez por eso, la única manera de comprenderlo sea a través del arte: sólo una verdad inefable puede contener otra verdad inefable.

El infinito se podrá visitar hasta el 9 de octubre en el Centro Cultural de la Ciencia, Godoy Cruz 2270 en CABA.

LEER MÁS

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

No importa si usas lapicera o teclado: la clave está en qué haces con tu mente mientras escribes

Durante décadas, el debate educativo sobre la tecnología en el aula giró alrededor del instrumento equivocado. Una nueva investigación destaca que no se trata de ver analizar con qué se escribe sino cómo se procesa lo que se está escribiendo

No importa si usas lapicera o teclado: la clave está en qué haces con tu mente mientras escribes

Gloria Medellín Sánchez de Fundación Manuelita: “Nosotros le damos la voz a los niños, a las familias y a los docentes”

En diálogo con Ticmas, la gerente de la Fundación Manuelita, explica cómo la organización trabaja en el desarrollo de un modelo integral de aprendizaje y acompañamiento a través del programa “Educar Uno a Uno”

Gloria Medellín Sánchez de Fundación Manuelita: “Nosotros le damos la voz a los niños, a las familias y a los docentes”

Escuelas chicas vs. escuelas grandes: ¿la escala influye en la calidad educativa?

Las secundarias con menos de 100 estudiantes muestran mejores indicadores de clima escolar, mayor capacidad de adaptación a las reformas y vínculos más estrechos con las familias. Pero los especialistas advierten que el tamaño, por sí solo, no garantiza mejores aprendizajes

Escuelas chicas vs. escuelas grandes: ¿la escala influye en la calidad educativa?

Leer por placer desde la infancia crea un verdadero diferencial cerebral más allá de la educación formal

Dos investigaciones científicas recientes invitan a repensar la lectura no solo como habilidad técnica; el gusto por leer puede hacer una gran diferencia en el aprendizaje a lo largo de la vida

Leer por placer desde la infancia crea un verdadero diferencial cerebral más allá de la educación formal

Cuando ChatGPT, Claude y Gemini se distraen: el test de psicología experimental de 1935 que las IA no pueden resolver

Se trata de un test de control ejecutivo que el cerebro humano adulto puede resolver y que sistemas como GPT-5, Claude Opus y Gemini fallan. El experimento invita a pensar en cómo usamos la IA en el aula y en los entornos de trabajo complejos

Cuando ChatGPT, Claude y Gemini se distraen: el test de psicología experimental de 1935 que las IA no pueden resolver