Los cinco fundadores de Despegar: cada uno puso 15.000 dólares para arrancar con la empresa
Los cinco fundadores de Despegar: cada uno puso 15.000 dólares para arrancar con la empresa

Una larga cola para comprar algo, una cosa tan típica de los argentinos, fue el origen de todo. Era 1998 y Roby Souviron [el fundador de la compañía junto a Alejandro Tamer, Christian Vilate, Mariano Fiori y Martín Rastellino] estudiaba en Estados Unidos, en la Universidad de Duke. Vino a pasar las fiestas de fin de año y cuando quiso sacar un pasaje de vuelta se encontró con una larguísima cola en Asatej, la agencia de viajes que en ese momento se especializaba en turismo joven y estudiantil y que hoy es parte de Almundo.com, uno de los competidores de Despegar.

Después de esperar por más de media hora sin avanzar, Roby se fue. En su casa hizo lo que ya comenzaba a ser común en Estados Unidos: ingresó en Trevelocity y compró el pasaje por Internet. Travelocity había sido fundada en 1996 por Sabre Corporation, dueña de uno de los mayores GDS o sistemas informáticos de venta de pasajes, y era la reina de los incipientes viajes online de ese momento. Travelocity estuvo a punto de comprar Despegar, en 2002, y luego la adquirió Expedia, que desde 2015 es accionista de la empresa argentina.

Finalmente, en ese fin de año de 1998 no hubo cola para comprar pasajes, pero tampoco fue tan simple para Souviron como hacer un par de clics: la empresa que tenía que emitir los tickets en la Argentina empezó a dar vueltas con autorizaciones y otros temas burocráticos. Así, mientras insultaba por lo bajo por las demoras, surgió la idea de hacer "Travelocity en la Argentina".

En Duke, Roby y Cadeiras, su compañero de cuarto en la universidad, eran testigos privilegiados del incipiente boom de Internet. El primero hacía una pasantía en una empresa que desarrollaba prehistóricos teléfonos IP. Su amigo, en tanto, tenía en su casa una prueba de conexión ADSL que era una verdadera vidriera a lo que iba a hacer la banda ancha en un futuro cercano. […].

Despegar en Wall Street
Despegar en Wall Street

Analizaban varios modelos, pero estaba claro que era Internet. Sí o sí. Pensaron vender carne argentina hasta que la experiencia de Roby en Argentina con los pasajes los hizo mirar más en detalle el modelo de Travelocity. En la habitación de Duke hicieron el primer dibujo del proyecto y un primer plan de negocios.

El nombre se le ocurrió a Roby: "Corina [por entonces su novia] me ayudó a definirlo. Yo tenía un par en mente y, cuando me dijo "Sí, ese me gusta", fue la validación final. Quedó Despegar. Terminé el MBA y mientras mis compañeros [sus futuros socios] conseguían trabajos en Estados Unidos volví a la Argentina para comenzar a poner la idea en marcha. Mientras tanto, entré como analista financiero a Telecom Argentina [una de las empresas de telecomunicaciones más importantes del país]. Mi oficina de Telecom fue la base de todo. La verdad, me quedaba muchos días después de hora y me venían a ver los chicos. Nunca nadie me dijo nada. En ese sentido, nos ayudaron mucho".

Además de a Cadeiras, era momento de convocar a los viejos conocidos: Vilate, Tamer, Rastellino y Fuchs. Todos pusieron 15.000 dólares para arrancar y, mientras tanto, seguían en sus trabajos formales. A Vilate la idea le pareció "genial" desde el primer momento. "Me subí al proyecto desde el vamos. Trabajaba en Clarín, que ya se estaba metiendo en Internet. Había muchas ideas ridículas dando vueltas, pero esto tenía sentido. Cuando salía del laburo me iba a Telecom, a la oficina de Roby, y nos quedábamos hasta cualquier hora. Ahí armamos el plan para el lanzamiento", relata.

El 3 de agosto de 1999 registraron la compañía. Analizaron hacerlo en Argentina, en Islas Caimán y en Estados Unidos. Se decidieron por este último país. Cadeiras explica los motivos. "El estado de Delaware, en Estados Unidos, era lo mejor. Además de las cuestiones impositivas, que de verdad son menores, ese estado da seguridad jurídica, sobre todo a los accionistas minoritarios. Hicimos todo el trámite online y nos mandaron una caja con los papeles y el libro Corporations for dummies. De ahí sacamos los estatutos, que yo copié a mano", asegura Cadeiras, quien aún estaba en Washington trabajando para la petrolera Mobile, y se encargó de visitar los consulados para presentar los documentos que autorizaban la apertura de los diferentes países. […]

Registraron la sociedad local y le encargaron el logo a una agencia de publicidad. Hubo uno inicial, que acercaron en las primeras búsquedas de fondos. Todos coinciden: no solo era feo, además no se entendía. Se trataba de un mundo que arriba tenía a un ejecutivo –saco amarillo, pantalón rojo– sentado en un asiento de avión, pero era muy chico e indescifrable. […]

"El primer millón lo conseguimos porque otro amigo trabajaba en un fondo boutique y consiguió plata de cinco tipos que querían poner su ficha en Internet. Hasta el lanzamiento fue todo bastante voluntarista. El site lo hicimos con el novio de una amiga mía", agrega Vilate. "Sí, todo muy casero", dice Tamer, que registró la marca en la Argentina a su nombre y no a nombre de la compañía, algo de lo que nadie se dio cuenta hasta que tuvieron que cambiarlo por expreso pedido de uno de los inversores extranjeros, cuando estaban cerrando la primera ronda de inversión.

Roby Souviron, creador de Despegar.com
Roby Souviron, creador de Despegar.com

Ese proceso de preparación duró desde agosto hasta diciembre de 1999.
El "voluntarioso" sitio inicial de Despegar merece un párrafo aparte. La salida estaba programada para el sábado 27 de noviembre. Era imposible: la página estaba lejos, muy lejos de estar terminada. Se pospuso todo quince días y la segunda fecha quedó estratégicamente programada para el día después de la asunción de Fernando de la Rúa como presidente de los argentinos, el 11 de diciembre. De esa manera, en medio de las noticias sobre el nuevo gobierno que esperanzaba a muchos argentinos luego de diez años de menemismo, iba a aparecer, a página completa, el anuncio de la nueva compañía. La publicidad estuvo a cargo de la agencia Grey, que financió toda la primera campaña de Despegar. "Nos creyeron cuando les prometimos que después les íbamos a pagar. En parte debe haber sido porque estaban todos detrás de las empresas de Internet, había que ser parte", recuerda Tamer.

Con todo, mientras el nuevo presidente daba su primer discurso en el Congreso de la Nación, los socios se dieron cuenta de que otra vez no llegaban. Los llamados al diseñador "amigo" se hicieron tan intensos que este dejó de responder. "Fue una locura, no llegábamos y mi amigo –el programador que yo había recomendado– estaba dejando de ser amigo. No aguantamos y a las 23 nos fuimos a buscarlo a San Isidro, donde vivía", relata Vilate.

Despegar es uno de los cuatro “unicornios” de Argentina que se expande en el mundo
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Le patearon la puerta, literalmente. "Yo me quise quedar atrás de él para controlarlo, pero no me dejaron", dice Tamer que se reconoce como el más ofuscado. Todos volvieron a la agencia, la de las reuniones en la salita de atrás, dispuestos a pasar la noche en vela. A las 7 de la mañana del sábado 11 de diciembre de 1999, había publicidad de Despegar en la mayoría de los diarios nacionales. El nuevo presidente argentino sonreía desde la portada y el sitio ya estaba online.

No pasó casi nada ese día, el site tuvo poco tráfico. Entre las 8 y las 10 de la mañana llamaron algunas personas al improvisado call center de dos líneas telefónicas en una habitación de tres por tres, detrás de un biombo. Algunas preguntas y dudas, pero no vendieron nada. Ni un solo pasaje.
"Esperábamos un poco más. Pero ahí ya fuimos viendo cómo reacciona la gente a la publicidad, fuimos los primeros en ser tan agresivos, y es algo que siempre caracterizó a la empresa. Desde ese día y durante varios meses, podíamos ver las ventas que se hacían por día porque eran tres, cinco y así. Era difícil comprar por Internet y nuestro site era malo. Había que estar tranquilos y bancar", afirma Tamer.
Bancaron.

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