
En Argentina están registradas unas 361.500 empresas productoras de bienes y servicios privados: se excluyen empleadores del sector público, servicios de enseñanza, salud, actividades culturales, deportivas, de esparcimiento y prestaciones en casas particulares, dado que generalmente no se consideran emprendimientos orientados al crecimiento.
Entre octubre de 2023, al final del gobierno anterior de Alberto Fernández, y octubre de 2025, los datos de la división de estudios de ARCA muestran que tanto la cantidad de estas empresas como el empleo asalariado con aportes a la seguridad social disminuyeron 2,5 por ciento.
En este período, el empleo pasó de 4,78 millones de trabajadores formales a 4,66 millones, lo que representa la pérdida de 114.910 puestos, mientras el Producto Bruto Interno (PBI) del conjunto sectorial creció 5,9 por ciento.
Entre octubre de 2023 e igual mes de 2025 el empleo asalariado registrado en el sector privado de bienes y servicios cayó 2,5% y el PBI aumentó 5,9 por ciento
De la comparación entre la cantidad de asalariados y el total de empresas registradas en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) surge un promedio de 12,9 asalariados por empleador, sin variaciones significativas respecto a períodos anteriores.
Esta cifra es menor que el rango de 14 a 25 observado en economías desarrolladas como Estados Unidos (23 a 25), Japón (20 a 23), Corea del Sur (18 a 20) e Israel (14 a 16), donde las empresas de tamaño mediano y grande son más frecuentes, según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Al mismo tiempo, Argentina supera a España y Polonia (ocho y diez empleados en promedio), Italia (siete a nueve) y México, Chile y Grecia (cuatro a seis), mercados donde las pyme y microempresas dominan la estructura.
El último reporte de la OCDE sostiene: “Diferencias en el tamaño promedio de las empresas por país dejan expuestas las dinámicas particulares de cada economía, con algunos mercados donde las compañías suelen tener mayor número de asalariados en nómina que en otros”, según cifras presentadas por David Halabisky, director de análisis de políticas del organismo.
Halabisky sumó: “Estas cifras ponen de manifiesto no solo un predominio de la pequeña empresa en Europa y países de América Latina, sino también distintas formas de regulación laboral y obstáculos estructurales para el escalamiento de los negocios”.
Diferencias en el tamaño promedio de las empresas por país dejan expuestas las dinámicas particulares de cada economía (Halabisky)
Por ramas de actividad, la estadística oficial revela que los sectores catalogados como capital intensivo -debido al uso predominante de equipamiento pesado y tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial-, constituyen los que agrupan la mayor cantidad de asalariados por empleador: 75 y 90 asalariados en empresas mineras y del sector energético, respectivamente. En ambos casos se registraron mínimas variaciones promedio por establecimiento.
En los sectores de mano de obra intensiva, los promedios de empleados por establecimiento son los siguientes: servicio de agua y cloacas, 56; banca y seguros, 34; información y comunicaciones, 27; industria manufacturera, 23; construcción, 18; transporte y logística, 15; hoteles y restaurantes, 11; comercio y reparaciones, 8; y el agro, poco más de seis.
La relación entre empleo y tamaño empresarial coloca a Argentina en un punto intermedio entre los países desarrollados, donde predominan compañías de gran porte, y regiones como Europa central o América Latina, marcadas por la fuerte presencia de micro y pequeñas firmas. La OCDE subraya que estos indicadores reflejan los perfiles regulatorios y estructurales de cada mercado.
Productividad laboral y cambios sectoriales
El ritmo de reducción porcentual del empleo asalariado contrastado con el crecimiento económico arroja un alza de la productividad media laboral de 8,5% en 2025 respecto de 2023, aunque los avances varían por sector. Se destacan incrementos en productividad en bancos y seguros (30,1%), explotación minera (23,4%) y hoteles y restaurantes (17,6). También hubo mejoras en construcción (8,4%), transporte y logística (6,7 %) y agro (2,5%). Por otro lado, se observaron caídas en comercio y reparaciones automotrices (2%), electricidad y gas (1,3 %) e industria manufacturera (1,2 por ciento).
En el recuento agregado, que computa tanto empleo registrado como no registrado y al conjunto de asalariados e independientes, junto al PBI de toda la economía, la productividad aumentó 0,2%, es decir, 0,24 puntos porcentuales.
Bajo un índice base 100 para el año 2004 -con baja inflación y expansión de la actividad-, el promedio de productividad en 2025 alcanzó los 110,4 puntos, un avance bruto anual de 0,47% en 21 años.
De todos modos, el nivel vigente se ubica 13,6% por debajo del máximo histórico de la serie, los 127,8 puntos obtenidos en 2013, año de cepo cambiario y fuertes controles. Además, la productividad resulta 6,5% menor respecto al promedio de las dos décadas anteriores al actual gobierno.
Un estudio de la división de investigaciones de JP Morgan-Chase, que toma como base 100 la productividad de alimentos y bebidas (sin incluir minería ni energía, petróleo y gas), identifica precisamente a la producción de alimentos y bebidas como el único rubro de clara vocación exportadora y competitividad global.
La producción de alimentos y bebidas aparece como el único rubro de clara vocación exportadora y competitividad global (JP Morgan)
Dentro de ese ranking, la petroquímica y la siderurgia figuran en posiciones menores, aunque el mismo informe remarca que estos sectores, pese a su eficiencia, enfrentan un mercado escaso en escala y elevados costos energéticos.
Inversión y composición sectorial en 2025
El proceso de desregulación, la apertura comercial y la baja o eliminación de retenciones y aranceles sobre maquinaria, equipos e insumos productivos, así como el fin del Impuesto PAIS, modificaron la composición de la inversión bruta interna fija, tanto en el bienio de gobierno como en el promedio de la serie de poco más de dos décadas.
Según el Ministerio de Economía, estas políticas buscan apuntalar el Producto Bruto Interno (PBI), el empleo, y a la vez aumentar la productividad y el alcance comercial de las empresas locales.
Promediando las dos décadas previas a la gestión de La Libertad Avanza liderada por Javier Milei, la tasa de inversión bruta interna fija sobre el PBI era de 19,2 %. En 2025, la tasa ascendió a 19,6 %, si bien permanece por debajo del pico histórico de 21,6 % registrado en 2011 antes del cepo cambiario.
Es necesario implementar medidas similares al Régimen de Inversiones para Grandes Empresas para pequeñas y medianas empresas y propiciar un clima de inversión más inclusivo (Ferreres)
Orlando Ferreres, economista y ex viceministro de Economía, dijo a Infobae: “Es necesario implementar medidas similares al Régimen de Inversiones para Grandes Empresas para pequeñas y medianas empresas y propiciar un clima de inversión más inclusivo, acercando la Inversión Bruta Interna Fija al 25% del PBI”.
Según los datos más recientes de las cuentas nacionales, que informa el Indec, en 2025 se registró el mayor valor de la serie iniciada en 2004 para la inversión en Equipo Durable de Producción (EDP), especialmente por la importación de material de transporte vinculado a la minería y el desarrollo petrolero y gasífero en Vaca Muerta, sector que también alcanzó un récord.
Durante el período de análisis, la inversión en EDP pasó de representar el 52% del total al 62% en 2025; la construcción retrocedió de 40,9% a 30,2%; otras construcciones (por cuenta propia, agropecuarias, pozos petroleros) se mantuvieron en 6,5% y el resto (investigación y desarrollo, recursos biológicos y exploración minera) aumentó de 0,5% a 1,3 por ciento.
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