El próximo lunes el Gobierno hará el primer retoque de relevancia al esquema cambiario que inauguró junto al inicio del mandato libertario y ajustará el ritmo al cual se actualiza el tipo de cambio oficial, que pasará a moverse a un ritmo de 1% por mes, en un contexto de una tasa de inflación más baja, un recorte de la tasa de interés este jueves, pero también de una apreciación marcada del tipo de cambio acumulada en los últimos meses.
El equipo económico esperó que la inflación mensual rondara el 2,5% durante un trimestre para hacer más lento el ritmo de depreciación del tipo de cambio, y de acuerdo a una hoja de ruta planteada a fin del año pasado, si el IPC registrara otro trimestre de inflación a la baja, el crawling peg podría desaparecer para dar paso a otro esquema cambiario. El alcance de ese etapa posterior parece marcado, entre otras cuestiones, por el resultado de las conversaciones con el FMI para un programa de financiamiento nuevo.El crawling peg a 2% se implementó en diciembre de 2023 tras la devaluación inicial, que ajustó casi 120% el tipo de cambio. El esquema de depreciación mensual fue utilizado por el equipo económico como ancla para buscar estabilidad en el mercado cambiario, contener la inflación y fijar expectativas entre los inversores.
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La razón por la cual el Gobierno sostuvo ese 2% por mes a pesar de que sistemáticamente corrió por detrás del IPC es que, si un precio clave como el tipo de cambio -con fuerte impacto en los bienes transables, aquellos que se comercian internacionalmente- se ajusta a un ritmo menor que la inflación, puede arrastrar al resto de los precios. Los bienes pesan un 65% en la canasta que toma en consideración el Indec para elaborar el índice de inflación.

El recorte del crawling peg al 1% mensual responde a factores tanto económicos como políticos. Según el BCRA, la medida busca consolidar la desaceleración inflacionaria, que cerró 2024 en 117,8%, lejos del 211,4% del año anterior. La baja se atribuye a distintos factores, entre ellos la apreciación del peso y la moderación en los precios de bienes estacionales.
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En un discurso de noviembre, el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, destacó que el crawling peg, diseñado inicialmente como ancla inflacionaria, se transformó en un factor inercial. En lugar de contener los precios, comenzó a replicar aumentos, lo que dificultaba una mayor desaceleración. Reducir el ritmo de devaluación, según el Gobierno, permitirá alinear el tipo de cambio con un escenario de menor presión inflacionaria.
“El Directorio del Banco Central de la República Argentina (BCRA) dispuso reducir la tasa de política monetaria de 32% a 29% de TNA. La tasa de interés de pases activos también se reduce de 36% a 33%. Estas tasas regirán a partir del viernes 31 de enero. La decisión del Directorio se fundamenta en consideración de la consolidación observada en las expectativas de baja de la inflación”, explicó la entidad que preside Santiago Bausili en un comunicado.
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Los recortes de la tasa de interés ya fueron un tema de particular importancia a mediados de 2024, cuando el mercado inició un proceso de dolarización que hizo crecer la brecha cambiaria luego de que el BCRA ejecutara una caída muy rápida en el rendimiento de los instrumentos en pesos.
Según un cálculo de la consultora financiera 1816, si no hubiese operado una baja en la tasa de interés en pesos, “esta quedaría en 1,7% TEM (tasa efectiva mensual) medida en dólares oficiales (el 2,7% TEM de la Lefi menos el 1% del crawl). Un spread así sería notablemente alto (1,7% TEM es más de 20% anual) y de hecho es algo que no vemos desde mayo”, indicaron en un informe reciente.
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“Semejante diferencia entre las tasas en pesos y las tasas locales en dólares incentivaría aún más la generación de préstamos en moneda extranjera. Ese stock voló los últimos meses (y tiene mucho potencial para seguir creciendo dada la expansión de los depósitos en dólares por el blanqueo), con una suba que explica prácticamente el 100% de las compras del BCRA en el MULC desde mediados de agosto”, mencionó 1816.
Eso se explica en que por las regulaciones, los préstamos en dólares deben ser liquidados en el mercado oficial y así son adquiridos por la autoridad monetaria, lo que le permite sumar reservas netas.
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Puesto en números: “Esto aumentaría el incentivo al financiamiento privado en dólares, cuyos préstamos acumulan USD 4.300 millones desde septiembre y que han permitido que el Central comprase USD 5.500 millones desde entonces”, midió GMA Capital.
“Asimismo, una reducción de la tasa en pesos podría poner presión a un CCL que se ha recalentado en las últimas semanas, obligando a la autoridad monetaria a pararse como oferente de dólares financieros (estimamos que en USD 1.000 millones entre diciembre y enero)”, concluyó esa consultora.
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