
“Estabilizamos y nos vamos”. La frase era bastante frecuente entre funcionarios del equipo económico armado por el ministro Luis Caputo quien, un año después, sigue más firme al pie del cañón y en la antesala de encarar el tramo final de esa etapa o, según la propia definición oficial, la “Fase 3″.
Esa instancia no tardará en llegar. Con el nuevo año, se acelerarán los tiempos de definiciones clave, particularmente en materia cambiaria, el principal escollo para una economía normalizada que todavía no se logró superar.
El primer trimestre asoma de lo más intenso. La primera movida ya fue anunciada: ante la baja de la inflación, el propio Javier Milei anticipó que el ritmo de suba del dólar oficial se reducirá a la mitad. Eso puede ocurrir incluso el mes próximo, si es que el dato de inflación de diciembre se ubica por debajo de 3% como algunas mediciones privadas (no todas) ya sugieren. Pero el verdadero hito será la firma del acuerdo con el FMI.
Transcurrido el receso de verano y también la asunción de Donald Trump en Estados Unidos, esas negociaciones tomarán ritmo y el acuerdo, al menos esa es la expectativa oficial, desembocaría más temprano que tarde en el levantamiento del cepo. Lo explicó sin medias tintas Caputo en un streaming reciente. “Con un acuerdo con el Fondo vamos a poder recapitalizar el Banco Central, que es la pata que faltaba para poder salir del cepo”, afirmó el funcionario, quien agregó que el entendimiento contribuirá a impulsar el riesgo país a una baja mayor y abaratar el financiamiento.
Se despejaría así una de las dudas que todavía persiste sobre la economía: la disponibilidad de dólares para hacer frente al pago de la deuda a partir de julio del próximo año. Sin cepo y con las cuentas fiscales superavitarias, el ingreso de capitales es la consecuencia más obvia que esperan en el mercado. “Del cepo vamos a salir el año que viene, que eso quede claro. El acuerdo con el FMI es una pata fundamental. Nosotros podríamos seguir capitalizando el Banco Central, como lo hicimos hasta ahora, de manera gradual. O, si hay un acuerdo con el Fondo que implica plata adicional, se destinaría a recapitalizar el Central y se sortearía esa condición”, sostuvo Caputo quien aportó un dato que desvela al mercado: a cuánto llegan hoy las reservas netas.
Según dijo, son “levemente” negativas, dado que a pesar de haber comprado USD 22.000 millones durante el año, entre el agujero heredado y los pagos que debieron realizarse, no fue suficiente para llegar a reservas positivas. Sin embargo, ese desvío sería menor al que se calcula en el sector privado –que las estiman incluso en el mismo nivel de rojo que el año pasado– lo que resta importancia al incumplimiento en el acuerdo vigente con el Fondo según el cual el BCRA debía cerrar el año prácticamente en cero.
De ahí en más, es decir, a partir de la eliminación total o parcial del cepo, las definiciones corresponderán a una nueva dimensión. La unificación cambiaria establecida como objetivo en el documento de fin de año del Banco Central (Objetivos y planes respecto del desarrollo de las políticas monetaria, cambiaria, financiera y crediticia para el año 2025), ¿será con flotación limpia, sucia o ni siquiera habrá flotación?
“El programa genera una inflación inducida de 2,5% mensual. En la medida que repitamos otro mes con inflación en torno al 2,5% mensual, habilita que pasemos a bajar el crawling peg al 1%. Ahí vamos a tener una inflación objetiva de 1,5%” (Milei)
Las señales no son para nada claras al respecto. En el mercado prevalece la idea que la opción preponderante es una flotación administrada –como ocurre en la mayor parte de los países cuyas monedas flotan– aunque tampoco se descarta que, al menos en una primera instancia, el Gobierno siga optando por un esquema algo más rígido para evitar cualquier volatilidad que derive en un repunte inflacionario.
Sin embargo, Milei volvió a sorprender: en su entrevista reciente con Forbes, el Presidente anticipó un esquema de flotación limpia, es decir, sin ningún tipo de intervención del Banco Central.
“El programa genera una inflación inducida de 2,5% mensual. En la medida que repitamos otro mes con inflación en torno al 2,5% mensual, habilita que pasemos a bajar el crawling peg al 1%. Ahí vamos a tener una inflación objetiva de 1,5%. Si eso persiste, estamos en condiciones de ir a una parte vinculada ya a la flotación limpia y si resolvemos el problema de stock del Banco Central y la base monetaria en el formato tradicional coincide con la base monetaria amplia, estamos en condiciones de abrir el cepo”, dijo.
Al menos algo queda mucho más claro que a esta altura del año pasado. Limpia, sucia o rígida, cualquiera de esas políticas cambiarias no se parecen en nada a la dolarización.
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