
Que los argentinos pasamos todos los precios a dólares para saber si algo es caro o barato no es novedad. Y tanto es así que cuando baja el dólar esperamos que esos mismos bienes bajen su precio de venta inmediatamente, porque cuando sube la cotización de la moneda norteamericana, en general, los precios suben.
Hoy, el auto de venta masiva más accesible del mercado es el Toyota Yaris XS 1.5, que tiene un precio de $21,7 millones, equivalentes a USD 19.000 de la cotización en el mercado paralelo, en torno a los $1.140 por unidad. Ese mismo auto, en julio, cuando la cotización rondaba los $1.400, tenía un precio de $20,2 millones y requería gastar USD 14.400 para un ahorrista. Visto desde esa óptica, los autos subieron en dólares para la gente. Pero esa no es la misma cuenta que se aplica a fabricantes e importadores.
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En la industria del automóvil, como en muchas otras manufacturas argentinas, hay dos componentes que forman el precio de los productos: los costos nacionales y los costos importados. Los costos locales como sueldos, consumos de energía, fletes e impuestos son en pesos, y de acuerdo al índice de precios (IPC), suben todos los meses.
“Hoy, los sueldos subieron casi al doble en dólares. A fin del año pasado, un sueldo de $1.000.000 eran unos USD 1000. Hoy ese mismo sueldo ajustado por inflación es de $2.000.000 pero el dólar sigue costando casi lo mismo, entonces representa un costo de USD 2.000”, aseguraron desde una terminal automotriz.
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En cuanto a los costos importados, naturalmente, son en dólares. Pero la industria automotriz no trabaja con el dólar paralelo sino con el dólar oficial para todas sus importaciones, sean éstas de partes, insumos o autos completos. El componente de partes importadas de los autos nacionales es de entre el 50 y el 70%. Es decir que en el caso de aquellos modelos con menor impacto, al menos la mitad del costo es en dólares, y desde ahí sube hasta el 100% para los autos terminados (CBU) que se importan, sean desde Brasil o cualquier destino fuera de la región.
Como se sabe, el dólar oficial sube a través de las microdevaluaciones mensuales conocidas como crawling Peg que fueron establecidas por el gobierno a un ritmo del 2% mensual. Es decir que tanto las autopartes importadas como los insumos esenciales como el acero, con el que se estampan las carrocerías de los autos nacionales, aumentan de precio mes a mes, al menos ese porcentaje.
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“Entre el aumento del dólar oficial y los costos nacionales, esa es la razón por la cual los autos están aumentando aproximadamente un 3% cada mes. Es lo mínimo que tienen que aumentar. Y eso es lo que pasa por tener tantas cotizaciones distintas del dólar. En la medida que todas tengan la convergencia hacia la que están yendo y eso permita que se pueda sacar el cepo, esta distorsión va a desaparecer. Entonces sí, el día que ocasionalmente baje un insumo como el acero, tendría que bajar el precio de los autos porque todos comprarán el mismo dólar. Pero eso no es lo que pasa todavía en Argentina”, explicó un ejecutivo a Infobae.
“Lo que está bajando no es el dólar paralelo sino la brecha entre las cotizaciones. Pero funciona para los dos lados. Cuando la divisa trepó a casi $1.500 y la gente fue con los dólares a comprar autos aprovechando esa cotización, vendió menos dólares porque los autos en pesos aumentaron mucho menos. Ahora pasa el efecto contrario”, explicó otro empresario.
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La incidencia en las ventas
Entre la vuelta del crédito a tasas accesibles y la recuperación de los salarios formales en relación con un aumento de precios de los autos cero kilómetro que fue menor a la inflación todos estos meses, las ventas de 0 km superaron las cifras de 2023 en agosto, septiembre y octubre. Noviembre viene bien otra vez. Algunos analistas del sector auguran un noviembre mejor que los últimos cinco años, sólo debajo de las cifras de ventas de 2018. De este modo, podría decirse que la menor brecha no está afectando las ventas de manera sustancial.
Por otro lado, al reducirse la diferencia entre los tipos de cambio, los autos que tienen sus precios en dólares, como varios modelos importados de extrazona, pueden costar lo mismo si se toma la operación en dólares billete o incluso menos si ese precio es al dólar MEP, como sucede con algunos modelos que traen importados los propios fabricantes.
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Es el caso de un Ford Bronco V6, que llega importado por Ford Argentina directamente, y que en septiembre tenía un precio de $153.564.000 y dos meses después se comercializa en 136.090.800 de pesos. Otro ejemplo es el de la Honda CR-V versión LX que en agosto costaba USD 56.000 y en noviembre se vende en pesos a $61.500.000, que hoy equivalen a 53.000 dólares.
“No es lo mismo comprar un auto importado que en agosto costaba USD 30.000 con un dólar de $1.500 que ahora con el mismo precio pero un dólar de $1.100. En el caso de los importados que se venden en dólares, cuando se achica la brecha se vende más y cuando se amplía se vende menos”, explicó un importador.
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