
Las mejoras que el Gobierno otorgó, a mediados de marzo pasado, a un grupo de 3.000 posiciones arancelarias de alimentos para que puedan importarse de forma más ágil no generó, todavía, una presencia importante de productos extranjeros en las góndolas de los supermercados.
Las cadenas están avanzando con los diferentes procesos para incorporar nuevos ítems a sus respectivos portfolios, pero aún no pasó el tiempo suficiente desde que se concedieron las ventajas –impositivas y financieras– como para que las empresas puedan conocer nuevos proveedores en el exterior y generar los vínculos comerciales necesarios. Algunos productos nuevos comenzaron a aparecer, pero el proceso va lento y se espera que se potencie para fin de año o comienzos del próximo.
De todos modos, el equipo de la Secretaría de Comercio trabaja en la prórroga de estas ventajas, ya que consideran que el sólo hecho de que las empresas locales sepan que, si sus precios no son competitivos, los supermercados pueden recurrir a proveedores del exterior, genera el efecto deseado: contener la inflación.
Fuentes oficiales afirmaron que trabajan en la extensión no sólo de las ventajas impositivas –la suspensión del cobro de la percepción de IVA y Ganancias que gravan la importación de alimentos–, sino también la cambiaria, que consiste en que quienes importen los productos del listado de alimentos incluidos podrán pagarlos completamente a los 30 días, accediendo al mercado único libre de cambios. Para el resto, operan las cuatro cuotas consecutivas. Si bien todavía no está completamente definido, trascendió que las medidas podrían extenderse por otros 120 días.

Ni bien el Gobierno flexibilizó la importación de ese grupo de alimentos, las cadenas de supermercados se pusieron en campaña para analizar qué podría convenirles comprar en el exterior, pero anticiparon de entrada que no sería un proceso inmediato. Lo que sí ocurrió rápidamente, y era el objetivo principal del equipo económico, fue que esa mayor apertura, sumada a la persistente caída del consumo, forzó renegociaciones con los proveedores nacionales, muchos de los cuales –por ambos motivos– avanzaron hasta con bajas de precios.
“Durante la primera etapa, buscamos recomponer stocks y recuperando la mercadería importada que vendíamos históricamente y que se había complicado por la dificultad con los pagos. Ahora ya estamos en la segunda ola, que es traer un mayor surtido pero de los mismos proveedores con los que ya trabajábamos. Y entre agosto y diciembre esperamos incorporar galletitas, pastas, algunos lácteos, chocolates y productos de limpieza”, dijeron en una cadena.
Por su parte, desde ChangoMás, su director de Relaciones Institucionales, Juan Quiroga, señaló a Infobae que “la llegada de los productos importados se está dando de manera progresiva en las góndolas de las sucursales Híper ChangoMâs y ChangoMás. Es un proceso donde, a lo largo de los meses, los clientes podrán ir detectando en distintas categorías productos importados debido a los tiempos que implica el desarrollo de proveedores, contacto, gestiones de permisos y licencias, entre otros”.
El directivo explicó que en el caso de ChangoMás, está importando cerveza de Alemania, papas fritas (en tubo) de Canadá; atún de Ecuador y Tailandia; conservas vegetales de Ecuador y Brasil; galletitas de Paraguay; y Bauducco, el famoso pan lactal de Brasil. “Asimismo, estamos registrando productos lácteos de Conaprole de origen Uruguay, frutas y frutos secos de Ecuador, Perú y Chile. Por último, en lo que hace a perfumería y limpieza, en los últimos años estamos trayendo pañales, toallitas húmedas y repelentes, de Asia y América Latina”, detalló Quiroga.
En Carrefour, en tanto, también aparecen algunos productos importados y mayor variedad de otros que ya estaban en sus góndolas desde hace varios años, como el caso de la cerveza Mecklenburger, que la propia cadena produce e importa desde Alemania.
El caso del pan Bauducco fue icónico, ya que se trata de un producto y una marca novedosa en el mercado argentino, y llegó en momentos en que existía una profunda molestia en el supermercadismo pero también en el gobierno con la firma Bimbo, líder en el mercado de panificados. “El pan de Brasil es un ejemplo de que algo importado entró, pero nada muy fuerte. De todas formas, el efecto es más bien disuasivo; fomenta la competencia, ya que si los locales suben demasiado, saben que hay reemplazo fácil”, señaló a este medio una fuente oficial, al tiempo que agregó que “lo razonable, en un país exportador de alimentos, es que esa estrategia comprima margen, y eso hizo”.
Los precios de los alimentos tuvieron una fuerte desaceleración en los últimos meses y la tendencia continúa. De hecho, los datos que manejan en el Gobierno indican que la canasta de alimentos y bebidas, sin productos frescos, tuvo un alza de 3% al 30 de junio, versus el 3,4% que había registrado durante el mismo período acumulado de mayo. A su vez, la canasta de los supermercados total con frescos trepó, en ese mismo lapso de tiempo, 2,9%, versus 5% del mes anterior.
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