
En una conferencia de prensa que no calmó ninguna de las principales ansiedades del mercado sino que simplemente apuntó a posponerlas, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, anunciaron la segunda fase de su plan económico, consistente en “la emisión cero” y terminaron de atar su suerte a un muy exigente desempeño fiscal,
Ambos funcionarios informaron el mecanismo que se negociará con los bancos a partir del lunes para consolidar la liquidez de los pases en una letra administrada por el Banco Central, que fijará el nivel de tasa de interés, pero que será emitida por el Tesoro, que deberá hacerse cargo del pago de esos intereses.
Esa decisión, similar a lo que ocurre en otros países, incluido Brasil, implicará un esfuerzo mayor para el buen desempeño de las cuentas públicas. De acuerdo a los cálculos preliminares de los analistas, el superávit primario necesario para sostener este esquema debería mantenerse entre 0,4% y 0,5% del PBI. Para dimensionar el esfuerzo, en mayo, el superávit primario se ubicó en torno al 1% del PBI, lo cual marca el ambicioso objetivo de ahorro adicional que se autoimpuso el Gobierno.
Atenuantes
Esa cuenta, de todos modos, tiene algunos atenuantes: en la medida en que los depositantes no tengan dudas respecto de la solidez del sistema o, fundamentalmente, consideren más atractivo mantener sus colocaciones en pesos en vez de dolarizarse, los intereses que hasta ahora paga el Banco Central con emisión monetaria y que debería pagar el Tesoro con recursos genuinos se capitalizarán.
Eventualmente, la gran apuesta del equipo económico a mediano largo plazo es que la reapertura del mercado de capitales primero y, recuperación económica mediante, el regreso del crédito después, esas letras se puedan refinanciar sin dificultad e, incluso, se reduzca su demanda, ya que para los bancos -en un contexto ideal o, al menos, tal como funciona en otros países- sería más rentable orientar su liquidez hacia el sector privado que hacia el público. En cualquier caso, la tasa de interés jugará un rol primordial.

“En este esquema no se puede perder bajo ningún punto de vista la pata fiscal. Se va a necesitar un superávit primario mensual de al menos $2 billones, eso equivale a 4,5 puntos de superávit primario para el año que viene. De lo contrario, no van a cerrar los números ya que no hay ningún acceso al financiamiento”, señaló el socio de Delphos Investments, Leonardo Chialva. “Lo cierto de todos modos es que, mientras todos estos instrumentos están en manos de inversores locales, fondos, bancos, el problema no es grande. El punto es que cuando entran los fondos del exterior, como pasó hace algunos años. Pero no se puede perder bajo ningún concepto el ancla fiscal”, agregó.
En otros términos, existen dos lecturas posibles del anuncio. Por un lado, la inquietud que puede despertar el cambio de deudor. Pero, por el otro, la decisión puede leerse como la renovación de votos con el compromiso fiscal que, hasta el momento, resulta indubitable en la actual gestión.
“Hay un país vecino donde el Tesoro emite títulos públicos que devengan y eventualmente pagan la tasa de política monetaria que fija el Banco Central. Y claro que tiene impacto subirla, porque afecta el resultado fiscal consolidado. Se llama Brasil”, indicó el economista Gabriel Caamaño, quien también puso énfasis en la misma cuestión que Chialva. “La diferencia clave, sería que hay superávit suficiente para más que compensar. O sea, de nuevo, lo importante es el ancla fiscal. El corazón es ése”, resaltó.
En cualquier caso, el plan anunciado mediante el cual los bancos accederán a una letra de regulación monetaria para colocar sus excedentes, que será administrada por el BCRA pero se computará en el balance del Tesoro, permitirá a la autoridad monetaria cerrar una canilla de emisión monetaria, lo que apaga uno de los principales motores de la inflación.
Últimas Noticias
Jubilaciones: la Justicia recompuso el centro, pero dejó afuera los extremos
La distancia entre el haber mínimo y el máximo bajó de 21 a menos de 7 veces en tres décadas, un cambio que revela el deterioro acumulado en ambas puntas de la escala

El balotaje brasileño vale más en el tipo de cambio que en el protocolo
La cotización favorable del real abarata los despachos de manufacturas nacionales al principal socio comercial, generando mayor competitividad para la producción local
¿Crecimiento, estancamiento o recesión?
El estancamiento prolongado convive con exportaciones dinámicas frente a un consumo debilitado, por lo que el freno productivo refleja más una marcha despareja que un derrumbe generalizado

Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos: “El mayor riesgo es el político, y de él se derivan las demás consecuencias”
El especialista explicó que la incertidumbre electoral eleva el riesgo país y condiciona el financiamiento del gobierno, afectando la confianza de los inversores y a la actividad productiva

¿Crecimiento más lento, estancamiento o recesión?: las claves del debate sobre qué pasará con la economía argentina
Según una serie del Centro de Investigaciones del Ciclo Económico, en base a metodología diseñada por un especialista, la economía atraviesa la novena fase contractiva de los últimos 32 años. El gobierno se atiene a los datos de “tendencia-ciclo” del EMAE, que muestran un leve crecimiento




