
Aunque los industriales del sector de consumo masivo visitaron este miércoles las oficinas del secretario de Comercio, Pablo Lavigne, con el fin de buscar un trato equitativo con los importadores (tras los beneficios anunciados esta semana), el Gobierno se mantuvo en la firme convicción de facilitar el ingreso de productos terminados de la canasta básica (alimentos, bebidas, limpieza e higiene) provenientes del exterior porque está convencido de que la medida ayudará a bajar los precios, que están –según fuentes oficiales– en niveles muy elevados respecto del valor actual del dólar. ¿Lo logrará? ¿Cuánto tardaría en lograrse el impacto deseado?
La Secretaría de Comercio terminó anoche de pulir la lista de posiciones arancelarias que gozarán de los beneficios anunciados y, según trascendió de fuentes del Gobierno, son bastante amplias. Incluye, por ejemplo, “preparaciones alimenticias”, entre las que menciona a las pastas, las salsas, los panificados, las confituras y los enlatados; y también incorporó a “insumos alimenticios”, que abarca cacao, concentrados, extractos, entre otros. En este caso, fue incluida esta posición porque no podía diferenciarse el producto del insumo. Frente a este listado trascendido, fuentes del sector privado mantuvieron las dudas sobre cuáles serán los productos que efectivamente estarán incorporados, por lo que una vez que la resolución –que será conjunta con el BCRA y la AFIP– se haga pública, buscarán ahondar en mayores detalles.
Son más de 30 las posiciones arancelarias definidas (también habrá medicamentos acondicionados para la venta al por menor) y quienes importen estos productos podrán hacer sus pagos en 30 días (en lugar de las cuatro cuotas consecutivas vigentes para la gran mayoría de los bienes) y además, por 120 días, se determinó suspender el cobro de la percepción de IVA adicional e impuesto a las ganancias a las importaciones de estos productos.

Podrán acceder a estos beneficios no sólo los supermercados y distribuidores que importen estos productos para su comercialización, sino también muchas empresas que producen en el país pero a la vez compran en el exterior otros bienes. Es el caso de muchas multinacionales, por ejemplo, las que venden pañales. Pero claro que las firmas más chicas, sin internacionalización, estarán más complicadas porque sus insumos para producir tendrán que seguir pagándolos de a tramos (cuotas de 25% por mes).
Esta medida fue adoptada en un contexto de elevada inflación, que si bien muestra una desaceleración –así lo reflejó el dato de febrero–, refleja que muchos precios se ubicaron en un valor muy alto en comparación con los de las góndolas internacionales y que “deberían estar en un escalón más abajo”, según el Gobierno. Más aún cuando el dólar oficial está prácticamente planchado.
En Comercio están convencidos de que esta decisión facilitará el ingreso de producto importado y la mayor competencia forzará a una baja de precios. Incluso, el sólo hecho de saber que los supermercados, por ejemplo, tienen esa herramienta, generará otro tipo de negociación con los proveedores locales, aseguran las fuentes oficiales. Además, las empresas que importan, y a partir de la norma podrán reducir sus costos -por el menor plazo de pago-, tendrían también un mejor precio de venta al canal comercial, analizan en los despachos oficiales.
Desde la industria, en tanto, esperan la resolución –que podría salir esta tarde–, pero advierten que la mayor importación de alimentos en condiciones inequitativas terminará afectando el empleo. “La apertura fuerte te puede disciplinar un poco los precios, pero lo que ganás en precio lo podés perder en consumo si aumenta mucho el desempleo”, dijo un referente del sector productivo. La industria cuenta con 1,2 millón de puestos de trabajo registrados, por lo que un aluvión de importaciones, en un contexto en el que se atrasa el tipo de cambio y cae la demanda, podría afectarlos.
“Este tema va a ir escalando más porque van a ir entrando productos importados debido a que internamente los costos subieron mucho. El que tenga un canal de distribuión y pueda importar, lo hará y va a afectar a la industria”, se sinceró un dirigente de la UIA, en referencia al modelo actual y al reciente anuncio para el sector de consumo masivo.
Si bien los industriales del mundo alimenticios se encuentran expectantes, creen también que se trata de una decisión que busca amedrentarlos y forzarlos a bajar los precios en la negociación con sus clientes. De todos modos, los supermercados comenzarán a analizar la conveniencia de importar cada uno de los ítems una vez dictada la norma, según coincidieron varias fuentes del sector. ¿Será inmediato? No. Pero con más facilidades y un diferencial importante de precio, las cadenas no lo dudarán. Es más, el sector venía pidiendo mejoras de acceso a los dólares para algunos productos, como la banana y el atún, por ejemplo, que son 100% importados.
En el listado que trascendió aparecen, entre los alimentos: carnes bovinas, porcinas, aviar, y derivados; Pescados y derivados; Lácteos y derivados; Huevos, Hortalizas, Legumbres, Frutas, Verduras, Frutos secos y demás alimentos primarios, Especias, Cereales y sus derivados, Oleaginosas y sus derivados, Grasas y aceites, Preparaciones alimenticias (pastas, salsas, panificados, confituras, enlatados, etc.) e Insumos alimenticios (extractos, concentrados, cacao, etc.). También están incluidas las Cervezas y las Bebidas sin alcohol.
Además, integran esa lista productos de higiene personal: Algodones e hisopos, Desodorantes Corporales, Máquinas y espuma de afeitar, Insecticidas de uso personal, Jabón de tocador, Pañales Descartables, Papel Higiénico, Pastas Dentales, Preservativos, Productos para Bebes, Protección Femenina, Shampoo y Acondicionador, indicaron fuentes oficiales. Entre los de limpieza estarán detergentes, Jabón/Detergente para Ropa y Suavizantes; y Lavandina y Limpiadores.
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