El consumo llega a las presidenciales fogoneado por la inflación y la incertidumbre futura: qué va a pasar en los próximos meses

La aceleración del ritmo de aumento de los precios y la expectativa de que el año próximo será peor provocan adelantamiento de compras. Perspectivas pos comicios

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El consumo masivo volvió a mostrar un altísimo crecimiento en las grandes cadenas, en algunos rubros, se debió al efecto stockeo previo a la elección general (EFE)
El consumo masivo volvió a mostrar un altísimo crecimiento en las grandes cadenas, en algunos rubros, se debió al efecto stockeo previo a la elección general (EFE)

El consumo privado llega al balotaje mejor de lo que podría esperarse en un contexto de inflación acelerada, salarios que empiezan a afectarse -especialmente en el sector informal- y un gran nivel de incertidumbre sobre el futuro.

Pero justamente ése escenario es el que está provocanco el efecto contrario: los consumidores compran hoy lo que mañana saben que será más caro y, por otra parte, quedaron atrás muchos consumos dolarizados que hoy, con el dólar blue cercano a $1.000, resultan inaccesibles para la gran mayoría de la población. Entonces, demandan otros bienes.

El director de la consultora W, especialista en consumo y humor social, Guillermo Oliveto, dijo a Infobae que “el consumo llega bien a la elección” y repasó cifras de ventas en unidades de varios rubros en el período enero-septiembre último: 35% de incremento el cine; 90% el teatro; 1% el consumo masivo; 2% electrodomésticos; 13% shoppings; y 8% en autos y motos”.

También contó el experto que cayeron las ventas de insumos para la construcción, 8%; e indumentaria en los comercios a la calle, en torno a 7 por ciento.

Según la consultora Scentia, el consumo masivo (productos empaquetados), contra todos los pronósticos, posiblemente termine el año positivo o empatado. El 2022 cerró con un aumento de 1,9% y el acumulado a septiembre de 2023 es positivo en 1,1% (suma de supermercados y autoservicios independientes).

“Octubre seguramente también arroje un comportamiento en verde, dado que el canal supermercados estaría en el orden de +13% y sólo una situación muy negativa de los autoservicios podría cambiar la tendencia, algo que no creemos que suceda”, adelantó el presidente de Scentia, Osvaldo del Río.

shopping vidriera
El consumo en los shoppings acumuló un crecimiento del 13% entre enero y septiembre

Según explicó Oliveto, si bien la idea de consumo en modo bunker continúa, en noviembre se tranquilizó respecto de lo sucedido el mes anterior porque “la gente ya se stockeó, además de que en muchos casos se agotaron los medios con los que hacer esas compras”.

Por otra parte, consignó el analista, “el hecho de que no haya pasado nada los días posteriores a la elección general a mucha gente le sorprendió y la hizo repensar sobre si esa actitud adoptada había sido tan buena”.

“Lo que pasó en octubre fue de mucha histeria. Ahora hay razones para explicar por qué se moderó, pero si el resultado no es el que la mitad de la gente espera, ese efecto puede volver, dependiendo de cuáles son las señales que dé el candidato ganador”, observó Oliveto.

Hacia adelante, el consultor manifestó que la “sociedad sabe que en la economía hay enormes desequilibrios” y que “la prueba más cotidiana la tiene en la inflación y en la distorsión de precios. Dicen ´ya le perdimos el rastro a lo que cuestan las cosas´ y ´el ajuste es inevitable habrá que hacerlo gane quien gane´. Resumen que el 2024 será un año igual o peor al actual”.

Y agregó Olivetto: “La mayor parte de los economistas proyecta una caída del PBI de entre 2,5% y 4% el año próximo. En ese contexto, va a ser un año difícil para el consumo, naturalmente. Y los consumidores se enfrentarán a la tensión entre deseo y posibilidad. Por eso el acceso será la variable clave, el puente entre lo que se quiere y lo que puede”.

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Del Río, por su parte, explicó el crecimiento del consumo masivo en el canal moderno por la brecha de precios con el canal tradicional (debido a los acuerdos de Precios Justos que rige sólo en las cadenas), y las acciones del gobierno tendientes a impulsar el consumo

Del Río, por su parte, explicó el crecimiento del consumo masivo en el canal moderno por la brecha de precios con el canal tradicional (debido a los acuerdos de Precios Justos que rige sólo en las cadenas), las acciones del gobierno tendientes a impulsar el consumo y la decisión del consumidor de adelantar compras ante la presión inflacionaria y la incertidumbre cambiaria en medio del escenario electoral.

Respecto de lo que podría pasar en 2024 en este rubro, el consultor enfatizó que “dependerá mucho del ritmo inflacionario y las decisiones que tome el nuevo gobierno en sus primeros meses”, pero recordó que el REM anticipa una aceleración de la inflación en diciembre y los primeros 4 o 5 meses del año próximo, con una tendencia a bajar lentamente en el tercer cuatrimestre.

“Las bases de comparación del consumo serán altas por lo sucedido este año y en 2022, por lo que se proyecta una retracción del consumo para el próximo año que podría alcanzar los 5 puntos porcentuales”, consignó el director de Scentia.

“A pesar de la aceleración inflacionaria, el consumo se ha mantenido fuerte, resiliente, impulsado por factores de demanda pero también fue acompañado por oferta, ya que eso no habría podido ser posible si el Gobierno no hubiera mantenido relativamente elevado el volumen de importaciones a fuerza de crédito comercial que crece a niveles récord y usando reservas en el camino”, afirmó el economista de Ecolatina, Santiago Manoukian.

El analista dijo además que hay una elevada propensión a consumir, en detrimento del ahorro debido a la rápida desvalorización de la moneda. “Si no puedo viajar afuera porque está muy caro, si no puedo comprarme un auto o el departamento, probablemente tienda a beneficiar el consumo de corto plazo. Pero además, las expectativas de devaluación siguen latentes, por lo que existe mucho adelanto de compra”, agregó.

Eugenio Marí, economista hefe de la Fundación Libertad y Progreso, consideró que la aceleración de la inflación, la más alta en 32 años, ha llevado a que el consumo llegue en medio de dos tendencias contrapuestas.

“Por un lado, con los pesos desvalorizándose cada vez más rápido, los argentinos buscamos sacárnoslos de encima y convertirlos en otros bienes que preserven mejor su valor, algo que empuja el consumo de corto plazo. Es así que vemos los restaurantes llenos, pero las ventas de autos en los niveles de 2006 y ni hablar las compras de viviendas. La segunda tendencia es la pérdida de poder adquisitivo, pero no es pareja para todos, y el mayor ajuste lo están haciendo los trabajadores más vulnerables”, destacó Marí.