
Cuando faltan solo cuatro días hábiles para las elecciones, el Banco Central decidió un nuevo aumento de la tasa de interés mínima garantizada para plazos fijos para volver más atractiva la inversión en pesos. Sin embargo, el nuevo escalón -que pasó desde 118% a 133% de tasa nominal anual - quedó igual por debajo de la inflación y los inversores creen que aún sería insuficiente para aliviar la fuerte presión que sufrió el tipo de cambio en las últimas semanas.
Estos niveles implican una tasa mensual del 11%, lo que significa que quedó por debajo del dato de inflación divulgado ayer por el INDEC, que arrojó un nuevo récord para las ultimas décadas del 12,7%. “Es un rendimiento que tampoco te cubre de la fuerte expectativa de devaluación que hay para antes de fin de año, por lo que difícilmente prevenga la dolarización por parte de los inversores”, explicó Ramiro Castiñeira, director de Econométrica.
Con estos niveles, la tasa de interés ya se ubica en niveles que prácticamente duplican los que en su momento tuvo que imponer Guido Sandleris cuando fue presidente del Banco Central en el gobierno de Mauricio Macri. Con aquel ajuste de tasas se buscó también prevenir con cierto éxito la presión dolarizadora. Posteriormente la victoria de Alberto Fernández en las PASO pegó negativamente en las expectativas y provocó un importante salto cambiario.
La nueva suba de tasas definida por la entidad que preside Miguel Pesce difícilmente genere el impacto buscado en el corto plazo. Son pocos los inversores que estarán dispuestos a efectuar un plazo fijo cuando falta poco más de una semana para las elecciones presidenciales.

En los últimos días se notó un fuerte desarme de depósitos a plazo a favor de fondos “money market”, es decir que otorgan liquidez inmediata, aún cuando los rendimientos son inferiores. Otros directamente buscaron alternativas para esperar los resultados de los comicios en activos dolarizados.
Otro de los aspectos delicados es que el aumento de la nominalidad también aumenta la bola de nieve de las Leliq emitidas por el Central. Según cálculos que circularon ayer tras el anuncio, estas tasas implican la emisión de una base monetaria cada tres meses, con la necesidad de colocar nuevas Leliq para prevenir mayor presión sobre los precios.
La expectativa de devaluación del tipo de cambio oficial, que es cada vez más fuerte, es uno de los elementos claves que impide que un aumento de tasas como el anunciado ayer tenga el impacto que se busca.
El ajuste cambiario sería sustancial y en los precios de los bonos en moneda local está implico un salto del 70% en los próximos meses. Nada sucederá como mínimo hasta las elecciones y si hay ballotage lo más probable es que Sergio Massa demore una actualización al menos hasta fines de noviembre o directamente diciembre.

El ministro de Economía y candidato presidencial precisa ponerle un tope al valor del dólar luego que escalara esta semana por encima de los $ 1.000. Sin embargo, los allanamientos de cuevas del microcentro permitieron una leve baja a niveles de $ 980 durante el cierre de la semana. Su objetivo es que los argentinos voten con un tipo de cambio por debajo de los cuatro dígitos. No será fácil y en caso de lograrlo podría costarle una fortuna en reservas, ya que la demanda por dólares en la semana previa a las elecciones será enorme.
Un informe de la sociedad de Bolsa Adcap sugirió, no obstante, que el dólar libre estaría demasiado caro: “Ya se encuentra por encima del nivel que tuvo durante el estrés de julio de 2022 -salida de Martín Guzmán- y también por encima de la crisis de 2001, después de ajustar por inflación”. Si bien consideraron que la opción de invertir en bonos en pesos ajustados por CER puede ser una buena opción en estos momentos, pero al mismo tiempo reconoce que hay riesgo de hiperinflación en el horizonte.
El aumento de 15 puntos en las tasas tampoco ayudaría demasiado para prevenir el recalentamiento de la inflación. Esto se debe a que en realidad el fuerte ajuste del tipo de cambio que ocurriría antes de fin de año generará otro traslado a precios significativo, tal como sucedió luego de la devaluación de agosto pasado.
Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado que realiza el Central entre economistas y consultoras, para diciembre se proyecta un nivel de inflación mensual de 14% y salta al 15% en enero de 2024.
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