
En Estados Unidos se puede encontrar toda una serie de hoteles temáticos, algunos de lo más extravagantes. El último de esa larga lista es un hotel que rememora las épocas doradas de la aviación comercial, la década del 60, cuando tomarse un avión era un lujo que solo algunos podían darse.
Se trata del TWA Hotel y es una parada ideal para los fanáticos de los viajes; ubicado en el edificio del ex TWA Flight Center, que perteneció a una de las aerolíneas estadounidenses más preponderantes de la historia que quebró en 2001. El lugar fue reconvertido en un hotel temático que cuenta con muchos detalles nostálgicos que transportan a los huéspedes a los 60.
Lo primero que se destaca es su ubicación y las vistas. El edificio fue diseñado por el finés Eero Saarinen, bajo la consigna de plasmar “la edad de oro de los viajes”. El lugar es una verdadera experiencia en si mismo.

Una de las cosas más llamativas es que está en frente a las pistas de despegue y aterrizaje del aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, incluso su pileta del techo da a las pistas, desde donde se pueden observar los aviones llegando y partiendo.
Las habitaciones más costosas están frente a la pista y, para no perturbar el sueño ni la tranquilidad de los huéspedes, cuentan con grandes ventanales insonorizados que permiten disfrutar del espectáculo de los aviones sin sufrir el imponente ruido que producen sus motores.
El lobby del TWA Hotel rememora las salas de espera típicas, por caso, de la película Atrápame si puedes, protagonizada por Leonardo Di Caprio y Tom Hanks; con sus asientos tapizados en rojo y el cartel lumínico que simula partidas y llegadas.

Otro de los grandes atractivos es su salón de cócteles “Connie”. En realidad es un avión de Lockheed Constellation -conocido en el mundo de la aviación tal como fue bautizado el bar- que sirvió como aeronave de carga que transportaba suministros a Alaska, reconvertido en un bar de tragos.
Con una capacidad para 75 personas, este bar es de los más atractivos para los fanáticos de los aviones ya que pueden rememorar cómo era tomarse un trago de una buena bebida a bordo de un avión, tal como se estilaba en los años sesenta.

Por supuesto que como todo hotel, el TWA también tiene una propuesta gastronómica interesante. Cuenta con el París Café, que se ubica en el salón principal del edificio, y que está decorado al mejor estilo moderno de mediados de siglo pasado.
El salón comedor es el Sunken Loungue, que está en el vestíbulo principal del hotel y que cuenta con una serie de tragos y bebidas inspiradas en las décadas del 60 donde son los detalles los que hacen que la experiencia valga la pena, como los platos de TWA.
Al ubicarse en el aeropuerto de Nueva York es una muy buena opción para viajeros que también disfrutan los turistas y están dispuestos a meterse esta verdadera cápsula del tiempo, una experiencia inmersiva inspirada en épocas de gloria.
Fotos: Kevin Hagen/Getty Images
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