El ministro de Economía Sergio Massa anunciará hoy, según él mismo anticipó, el acuerdo alcanzado con grandes fabricantes de productos de consumo masivo y cadenas de supermercados para congelar precios a partir de este mes. Aunque ya están definidos los principales lineamientos del denominado plan Precios Justos, el entendimiento no está formalmente sellado, lo que genera cierta expectativa entre las empresas.
Sin embargo, la base del programa es clara: se autoriza un aumento de 4% inicial, a partir del cual los precios de la canasta de 1.500 productos quedarán congelados hasta marzo. Para aquellos productos que no quedan incluidos en el programa pero sean producidos por las empresas que participan del acuerdo, los precios tendrían un tope de aumento también del 4% mensual.
En contrapartida, el Gobierno garantiza a los fabricantes el acceso a los dólares necesarios para importar insumos. Esta promesa devino en la variable clave para destrabar una negociación que se inició hace semanas, con la idea oficial de que el flamante programa incluyera el precio impreso en el envase, lo que generó una enorme resistencia de las compañías y fue, finalmente, descartado. Lo cierto es que, entre aquellas empresas -más de 100 en total según adelantaron fuentes oficiales- que accedieron a firmar el acuerdo, persisten las dudas sobre la verdadera fluidez del acceso al mercado de cambios oficial. Pero, al mismo tiempo, existe la convicción de que una eventual negativa a participar las dejaría relegadas a la hora de obtener las autorizaciones y con los plazos más extendidos.
En ese marco, lo que se acordó en las oficinas de la Secretaría de Comercio que encabeza Matías Tombolini tendrá su caja de resonancia en la mesa de dinero del Banco Central. Y en las reservas al final de cada día. La agenda de prioridades para la asignación de divisas se vuelve cada vez más exigente para la autoridad monetaria. Por un lado, se asume que tal como ocurre hoy, el pago de importación de insumos para la fabricación de productos básicos mantendrá la máxima prioridad. Pero, al mismo tiempo, el BCRA debe atender los pagos acumulados de aprobaciones pendientes del anterior sistema de importaciones, SIMI, por el que calculan una fuerte presión durante el verano. De hecho, esa demanda ya empezó a hacerse notoria desde principios de mes, con un saldo negativo acumulado hasta ayer para el Central de USD 713 millones.
La disponibilidad de dólares no es la única inquietud en el camino del cumplimiento de ambas partes del programa. Entre las empresas existe la preocupación por una suba de costos que supera el tope de 4% que pretende el Gobierno. Por caso, la evolución del mismo tipo de cambio oficial para el que se les promete una “vía rápida” de acceso. El ritmo de suba, que el mes pasado promedió 6,5%, llegó a tocar un los últimos días un ritmo mensualizado de 7,5%, lejos del techo de suba de precios que se apunta a implementar. En las cuatro jornadas de esta semana, el tipo de cambio mayorista acumula una suba de $2,11, contra $1,90 en el mismo lapso de la semana anterior
El titular de la Unión Industrial Argentina, Daniel Funes de Rioja, también titular de la COPAL, la cámara que reúne a las empresas de alimentos, advirtió sobre otros incrementos, como el de la logística, en alusión a la suba de combustible de 6% aplicada la semana pasada.

“Cuando se haya firmado haremos la evaluación. Para que sea sostenible, cualquier decisión de mantener precios implica que el contexto macroeconómico, los insumos y lo que hace a las cadenas de abastecimiento están acompañando”, remarcó el industrial y sumó: “Además de la logística: si el combustible aumenta todos los meses, no se puede. No estoy hablando con descreimiento, para creer hay que ver el acuerdo y las medidas colaterales” dijo Funes de Rioja, quien de todos modos admitió que “la industria quiere seguir produciendo, necesitamos insumos y necesitamos consumidores”.
En cualquier caso, el programa Precios Justos que se anunciará consiste en lo siguiente:
-Los productos de la lista que se mantendrán con precios fijos ingresan en el programa a un precio hasta 4% superior al promedio registrado durante el mes de octubre pasado y se mantendrán estables los próximos 120 días. Las compañías aún no conocen el listado final de los productos alcanzados.
- El resto de los productos que comercializan las empresas que se suman al programa tendrán una pauta de aumento mensual de hasta el 4% para los mismos 120 días en el precio de venta a los supermercados y mayoristas.
- Participan del acuerdo alrededor de 100 empresas que representan el 86% del consumo masivo en Argentina. Entre ellas, Molinos, Coca Cola, Unilever, Quilmes, Mastellone, AGD, Ledesma y Las Marías. Además, los supermercados podrán abastecer con productos de marcas propias.
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