Massa afinó su agenda en una cena con los embajadores de los países más desarrollados del mundo

Explicó sus primeras medidas internas y exploró posibilidades de inversión e intercambio comercial ante los representantes de los países de mayor peso en el FMI, el Banco Mundial y el Club de París

Guardar
Sergio Massa con los embajadores del G7
Sergio Massa con los embajadores del G7

Un plato de buena carne con puré, y helado de postre, fue el menú de la cena que anoche mantuvo el ministro de Economía, Sergio Massa, con los embajadores en la Argentina del Grupo de los Siete (G7), la agrupación que reúne a los países más desarrollados del mundo.

Hizo de anfitrión el embajador de Alemania, Ulrich Sante y asistieron Marc Stanley (EEUU), Reid Douglas Sirrs (Canadá), Claudia Scherer-Effosse (Francia), Fabricio Lucentini (Italia), Takahiro Nakamae (Japón), Kirsty Hayes (Reino Unido) y Amador Sanchez Rico, por la Unión Europea. Massa concurrió acompañado por su asesor en relaciones internacionales, el diplomático Gustavo Martínez Pandiani.

El ministro explicó su agenda doméstica de consolidación fiscal y alivio en 3 sectores: energía, campo y economía del conocimiento, que considera “fábricas de hacer dólares” y canales para “exportar trabajo argentino”. La tarea de ordenamiento fiscal, les dijo a los embajadores, ya incluyó el congelamiento de contrataciones de personal en el Estado, el “techo de gastos” del presupuesto 2022 transmitido a los demás ministerios y sobre el que el secretario de Hacienda, Raúl Rigo, instruyó a los directores de administración de todas las dependencias del Estado, el fin de los Adelantos Transitorios del Banco Central y la decisión administrativa por la cual el Tesoro empezó a absorber los créditos presupuestarios subejecutados, un verdadero rastrillo de recursos aplicado al interior del propio Estado.

Sergio Massa - embajadores G7
Massa, durante la cena con embajadores del G7. La representante francesa toma nota

El mensaje fue para asegurar a los embajadores que esta vez el ordenamiento va en serio. Un asistente definió al encuentro como una “cena de trabajo” en la que imperó un clima cordial. Tras la exposición inicial, el intercambio se centró en temas económicos, más que políticos, con eje en la marcha y el potencial de inversiones en la Argentina, el intercambio comercial, la enormes posibilidades en Vaca Muerta, la “joya” energética argentina, amén del panorama en la industria automotriz y las inversiones en litio y minería. La conversación discurrió también sobre el impacto de la guerra en Ucrania en la economía global y se centró más en los temas de la economía real (inversiones, producción, comercio) que en los financieros.

Los países del G7 son los de mayor influencia en el FMI, el Banco Mundial y el Club de París, suerte de agencia de coordinación del crédito de gobiernos, instituciones públicas y agencias de garantía de inversiones, que será un destino clave del próximo viaje de Massa, para replantear la agenda de vencimientos de la Argentina, negociada por Axel Kicilof en 2014. En la agenda internacional del ministro trabajan Martínez Pandiani, el jefe de asesores, Leonardo Madcur, y el titular del Indec, Marco Lavagna.

Massa-Embajadores-G7-Claudia-Scherer-Effosxe-Francia
Massa, saludando a la embajadora de Francia, Claudia Scherer-Effosse. El Club de París es un destino clave de su próxima agenda de viajes

En definitiva, el núcleo del encuentro fue aceitar mecanismos de trabajo conjunto y agilizar los negocios entre la Argentina y las principales potenciales industriales del mundo. Massa subrayó que la Argentina está en condiciones de convertirse en un actor internacional determinante mediante el aumento de la producción y exportación de energía, proteínas, agroalimentos, minerales críticos y para ello es clave el apoyo de socios globales que inviertan en la economía real y permita aumentar la oferta en esos sectores, cuya importancia geoestratégica aumentó a partir de la guerra en Ucrania. Que la Argentina exporte más, agregue valor y abastezca el mercado global, coincidieron Massa y los embajadores, está en el interés conjunto de ambas partes.

El G-7 se creó en 1975, luego del primer “shock petrolero”. Sus miembros representan cerca del 10% de la población, un tercio de las exportaciones y más del 45% del PBI global. Son además la fuente de casi la mitad del stock de inversión extranjera directa en el mundo, aportan más del 40% de los recursos del FMI y el Banco Mundial y promedian un ingreso por habitante en torno de los USD 50.000 anuales. Alemania ostenta la presidencia este año, y en 2023 será el turno de Japón.

SEGUIR LEYENDO: