
Sin controles de precios, ni fideicomisos, ni suba de las retenciones: en un mundo con creciente inflación, ningún país ha adoptado las medidas que tomó o analiza el gobierno argentino para enfrentar este flagelo.
La receta es simple en un contexto global complejo y por supuesto que la solución no está exenta de efectos colaterales, pero a la mayoría de los funcionarios económicos no se les ocurre apelar a atajos más allá de la orientación ideológica de sus gobiernos. En el mundo no se habla de “desacoplar” los precios con instrumentos que ya han fracasado, tal como lo admitió el ministro Martín Guzmán, quien rechazó subir las retenciones o imponer cupos a las exportaciones.
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Expertos en economía internacional consultados por Infobae destacaron que la mayoría de los países han optado por subir las tasas de interés, una medida que por supuesto genera una menor actividad económica, pero que resulta elemental en el menú de opciones antinflacionarias.
Aunque la suba de precios se aceleró a nivel global primero por la emisión de dinero durante la pandemia y más recientemente por la invasión de Rusia a Ucrania, la Argentina tiene su propia dinámica inflacionaria y sus propias recetas para combatirla.
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Además, estas herramientas tienen sus limitaciones fronteras adentro: aunque el Banco Central subió más las tasas que sus pares, todavía están en un terreno negativo por la alta inflación local.

Roberto Bouzas expresó que “claramente en la mayor parte del mundo están haciendo política monetaria; claro que la situación de partida es completamente diferente, porque la inflación en Argentina no tiene que ver con el impacto de los precios internacionales”.
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En todo caso, explicó Bouzas, “eso se suma al piso de inflación ya inercial muy importante; el punto de partida de los países europeos o de Estados Unidos o de Brasil es completamente diferente en términos de distorsión de precios relativos”.
“Acá se parte de una situación de precios relativos muy distorsionada; apelar a medidas heterodoxas no sería no sería problemático en un contexto de relativo orden, pero como están todos los precios desalineados la heterodoxia pierde mucho sentido, o por lo menos viabilidad”, señaló el experto.
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Elizabeth Bacigalupo de Abeceb dijo que “la mayoría de los países están subiendo tasas, o sea, endureciendo política monetaria: no con controles de precios, subas de retención y otros instrumentos de la ‘Argentinian Way’”.
“Aún pese a la alta inflación global ellos están con niveles de suba de precios del 8,5% en Estados Unidos, 11,5% en Brasil y la Argentina está en el 58% y se encamina hacia un 70 o 75 por ciento en el año”, se lamentó la economista.
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Marcelo Elizondo, director de la Consultora DNI, coincidió: “Casi todos hacen lo más elemental, que es subir la tasa de interés; en la región lo han hecho Brasil, Colombia y Chile, que subieron la tasa de referencia de la política monetaria; claro está que cada uno de ellos tiene una profundidad del sistema financiero mayor que la Argentina, donde la relación del crédito al sector privado frente al PBI no supera el 10%, contra un promedio del 40% a nivel regional y del 80% en Chile”.

Por otra parte, agregó Elizondo, “apelan a los subsidios cuando se ven perjudicados por la inflación, como México; Perú bajó algunos impuestos mientras que Brasil además ha bajado aranceles a las importaciones por tercera vez en seis meses, invocando la necesidad de bajar costos”.
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“Así que yo diría que hay bastante ortodoxia en las decisiones. Nadie esto de salir a poner precios máximos o controlar precios”, expresó. Elizondo aclaró que tampoco se prohibieron exportaciones, como propusieron algunos integrantes del oficialismo local, salvo India, pero por problemas de sequía.
Hacer lo que hay que hacer
Por su parte, Luis Palma Cané dijo que “los países hacen lo que hay que hacer: subir la tasa de interés, retirar liquidez y controlar el gasto público”.
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“No todos lo hacen a la misma velocidad temporal. El más atrasado, como es habitual es el Banco Central Europeo que todavía no empezó a subir la tasa ni a retirar liquidez, pero Lagarde ya anunció que comenzaría próximamente”, destacó Palma Cané.
“El tema es lograr equilibrio de políticas monetarias y fiscales sin provocar recesión, porque de la desaceleración no hay duda”, aclaró. Palma Cané indicó que “el ejemplo inverso es China: con baja inflación y menor nivel de actividad por rebrote Covid-19, acaba de bajar la tasa de interés”.
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En tanto, José Siaba Serrate sentenció: “Nadie está pudiendo bajar el nivel de precios y la inflación está subiendo. El cambio principal está dado por el giro de la política monetaria que pasó de ser ultra estimulante a retirar los estímulos, ya sea subiendo tasas, dejando de hacer compras de bonos y, sobre todo, echando mano a una comunicación agresiva hacia el futuro”.
“Hay medidas puntuales como las ventas de petróleo al mercado (de las reservas estratégicas) para moderar la suba de precio del crudo (y de las naftas) y algunos subsidios puntuales. Y en Estados Unidos hay presión para que se reduzcan los aranceles a las importaciones que elevó Trump, por ejemplo”, aseguró Siaba Serrate.
Buena parte de los ejecutivos y gurúes de Wall Street afirman que Estados Unidos ya se encamina hacia una estanflación y el economista Robin Brooks del Instituto de Finanzas Internacionales advirtió que Europa seguirá el mismo camino, un panorama delicado para los endeudados mercados emergentes.
Una suba de las tasas de interés generará un reflujo de capitales a los países desarrollados y, por lo tanto, más complicaciones para las naciones en desarrollo para cumplir con sus compromisos; aunque la Argentina por ahora está afuera de los mercados voluntarios, los precios de los bonos reflejan la desconfianza de los inversores, que creen que deberá renegociar la deuda del canje 2020 el año próximo o en 2024.
Bajo crecimiento, pobreza profunda y un mercado laboral altamente informal generan un cóctel social complejo para el país, sobre todo si se siguen postergando las medidas para bajar los precios en forma estructural. De otro modo, será difícil abandonar el triste podio de los países más inflacionarios del mundo que ocupa la Argentina detrás de Venezuela y de algunas naciones en guerra civil.
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