El Gobierno encaró la décima renegociación de la deuda argentina con el Club de París y no prevé pagar hasta el final de su gestión

La escala en España es tal vez la más importante de la gira del Presidente por Europa ya que es uno de los principales países acreedores de la deuda con el Club de París que la Argentina busca, una vez más a lo largo de su historia, reestructurar.

El presidente renegocia en Europa el último pago al Club de París en base al acuerdo sellado en 2014 por Axel Kicillof, entonces ministro de Economía
El presidente renegocia en Europa el último pago al Club de París en base al acuerdo sellado en 2014 por Axel Kicillof, entonces ministro de Economía

Tras su breve escala en Portugal, el presidente Alberto Fernández aterrizó ayer en España, uno de los tres principales países acreedores con los que la Argentina arrastra la deuda con el Club de París. En total, son 16 los países que participan de ese consorcio acreedor y vienen renegociando sus acreencias desde hace décadas con las sucesivas administraciones argentinas pero son cuatro de ellos lo que concentran la mayor participación: Alemania, Japón, Holanda y España. Así, el almuerzo que compartirá hoy el Presidente Alberto Fernández con su par español, Pedro Sánchez, será probablemente el encuentro clave de la gira, aunque también la reunión agendada para mañana con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, podría tener algún impacto en la principal misión del mandatario y su comitiva en Europa. La reestructuración, una vez más, de la deuda con ese grupo de países.

Será, específicamente, la décima renegociación entre el Club de París y la Argentina. Tras el acuerdo alcanzado en 2014 por el hoy gobernador bonaerense Axel Kicillof, que llevó la deuda total a USD 9.700 millones entre capital, intereses y punitorios, resta pagar la última cuota. El vencimiento de ese pago es a fin de mes y, precisamente, el Gobierno apunta a postergarlo en este gira presidencial relámpago. Antes de partir el viernes pasado, el Presidente sugirió que ese pago no se va a realizar. “Los acreedores deberán esperar”, fue la frase que eligió y que el mercado interpretó como una clara señal de que, ante la insuficiencia de dólares en las reservas netas en el Banco Central, la Argentina volverá a caer en default con el Club de París. Sin embargo, tanto Fernández como Guzmán mantienen alguna expectativa de llegar a un entendimiento especial según el cual, a pesar de no haber alcanzado un acuerdo con el Fondo Monetario, se pueda evitar esa instancia y, a la vez, postergar cualquier pago por al menos tres años. De hecho, los supuestos de financiamiento incluidos en el Presupuesto 2021 asumen que los vencimientos de capital con el Club de París se postergan más allá de 2023, según destaca en su último informe de deuda pública la Oficina de Presupuesto del Congreso.

Los antecedentes para lograr el objetivo oficial juegan claramente en contra de tal expectativa. De las nueve renegociaciones anteriores de la deuda con el Club de París, que datan de 1956, ocho de esos acuerdos se alcanzaron bajo los términos tradicionales, es decir, en el marco de un programa con el FMI, a cuyo directorio pertenecen todos los países acreedores de este conglomerado. La excepción fue la última renegociación del Kicillof para salir del default de 2002. Tras varios intentos de que la Argentina normalizara su relación con el Fondo Monetario y admitiera al menos la revisión por parte del organismo de sus cuentas públicas, lo que se conoce como Artículo IV, finalmente los negociadores del Club de París accedieron a un acuerdo “Ad hoc”, que implicó un alto costo financiero para la Argentina. A la deuda original, de unos USD 4.955 millones de capital y USD 1.102 millones de intereses en mora, se convalidó un monto superior al 50% de la deuda en punitorios , por lo que el monto total creció unos USD 3.633 millones.

Es que, como norma general, los países deudores se encuentran bajo un programa respaldado por el FMI que demuestra que no pueden cumplir sus compromisos externos y que por lo tanto necesitan una reestructuración. Así ocurrió con la Argentina en las ocho oportunidades que renegoció, entre 1856 y 1992. Pero no el acuerdo de 2014, cuyo calendario indica que el próximo 30 de mayo la Argentina debería realizar los pagos finales por un total aproximado de USD 2.382 millones (USD 2.156 millones de capital y USD 226 millones de intereses). En caso de incumplimiento, el acuerdo establece un período de gracia de 60 días a partir del cual se declararía al país en default con todos los miembros del Club y aplicaría una tasa de 9% anual sobre los saldos impagos, retroactiva a mayo de 2014. Se sumaría así a la deuda unos USD 2.000 millones, una cuenta que, de acuerdo a lo previsto en el Presupuesto, Guzmán dejaría para el próximo gobierno.

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