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La OEA debatió 64 veces la crisis de Nicaragua sin lograr la caída del régimen

Desde 2018, el organismo aprobó 11 pronunciamientos de condena, pero no consiguió alterar la conducta de Daniel Ortega y Rosario Murillo ni frenar la represión

Fotografía general del segundo día de la 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Ciudad de Panamá (Panamá). EFE/ Walter Hurtado.
Fotografía general del segundo día de la 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Ciudad de Panamá (Panamá). EFE/ Walter Hurtado.
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La Organización de Estados Americanos debatió al menos 64 veces la crisis de Nicaragua desde 2018, pero ese seguimiento derivó solo en 11 resoluciones de condena y no logró cambios sobre el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, según un balance publicado por el medio nicaragüense La Prensa.

Alexa Zamora Arana, experta en relaciones internacionales, argumenta: “Los países que integran la OEA no están dispuestos a llevar acciones más beligerantes respecto a contextos de dictaduras”. Este fenómeno, dice, se ha repetido en el pasado reciente con otros regímenes, lo que incrementa la percepción de insuficiencia en los mecanismos multilaterales para resolver crisis políticas graves.

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Un exdiplomático consultado por La Prensa observa que el mecanismo de la OEA “parece estar quedando corto y muy limitado” ante las omisiones o tibieza frente a estos regímenes. Ambos analistas coinciden en que las funciones y atribuciones de la OEA se ven restringidas por la falta de consenso y de compromiso real de varios de sus miembros. “Lo que pueden hacer es aumentar sus acciones más allá de la condena, pero esto requiere una voluntad política que no se ve en todos los países”, afirmó la fuente.

La respuesta de Ortega y la salida de Nicaragua

La respuesta del régimen nicaragüense ha sido de abierta confrontación. Ortega y Murillo han ignorado los mandatos del organismo, y tras la salida oficial de Nicaragua de la OEA en 2022, la dictadura confiscó las oficinas de la organización en Managua. Ante este acto, la OEA emitió una nueva resolución de condena el 13 de mayo de 2022.

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El presidente del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y embajador de Dominica, Steve Ferrol, interviene durante una reunión especial para analizar la situación política en Nicaragua, en la sede de la OEA en Washington, D.C., EE. UU., el 5 de agosto de 2026. REUTERS/Kylie Cooper
El presidente del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y embajador de Dominica, Steve Ferrol, interviene durante una reunión especial para analizar la situación política en Nicaragua, en la sede de la OEA en Washington, D.C., EE. UU., el 5 de agosto de 2026. REUTERS/Kylie Cooper

A pesar del retiro de Nicaragua, La Prensa recuerda que el país debe seguir respetando los tratados internacionales en materia de derechos humanos, y que los demás miembros del sistema interamericano continúan obligados a trabajar por el restablecimiento democrático. Zamora advierte que la permanencia de un Estado no miembro que incumple estos principios representa una amenaza para toda la región en temas como seguridad, migración y lucha contra el narcotráfico.

El análisis de La Prensa subraya que parte del problema radica en la falta de compromiso de algunos gobiernos para promover valores democráticos y de derechos humanos. Un exdiplomático pone como ejemplo el silencio de países vecinos ante la situación en Nicaragua.

La experta Zamora interpreta que muchos países miembros de la OEA evitan intervenir a fondo por temor a que una acción coordinada pueda tener repercusiones domésticas. “Es como si pensaran: no me atrevo a involucrarme porque esto me puede regresar”, explicó

Ramdin, Estados Unidos y el antecedente de Somoza

El secretario general de la OEA, Albert R. Ramdin, advirtió recientemente en The Washington Post, diario estadounidense sobre la necesidad de una “respuesta hemisférica unificada y firme” ante la desaparición del sistema electoral en Nicaragua. “Cuando la represión cruza fronteras, deja de ser un asunto local”, sostuvo Ramdin en ese artículo, citado por La Prensa.

En contraste con la parálisis regional, La Prensa hace referencia a los avances logrados por Estados Unidos a través de acciones bilaterales, como el destierro de 222 presos políticos nicaragüenses en 2023, resultado de una negociación directa entre la dictadura y la administración de Joe Biden.

(Foto: Asamblea Nacional)
(Foto: Asamblea Nacional)

El pasado de la OEA ofrece un antecedente: durante la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, el organismo llegó a pedir su renuncia, lo que fue aceptado por el dictador en 1979 tras una solicitud formal de los cancilleres miembros. Aunque la caída de Somoza respondió a múltiples factores, en su carta de renuncia citó expresamente la disposición de la OEA.

La posibilidad de que la OEA repita una acción similar frente a Ortega existe en el plano formal, ya que la Asamblea General declaró “ilegítimas” las elecciones presidenciales de 2021, pero la falta de voluntad política coordinada ha impedido ir más allá de la condena. Zamora concluye que “los países entendían en aquel contexto la necesidad de actuar de manera coordinada para dar respuesta a la amenaza que representaba la dictadura de los Somoza, igual que lo es hoy la dictadura de los Ortega Murillo”.

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