
La información y los datos certeros, en cualquier ámbito de la vida, son esenciales para la toma de decisiones, sobre todo si se pretende que éstas tengan los resultados esperados y aporten las soluciones a los problemas planteados o que se puedan presentar. Si esto se extrapola a las cuestiones económicas y sociales de un país, es vital contar con ellos sobre todo si se pretende impulsar políticas para cambiar realidades o simplemente hacer que funcione bien lo que funciona mal.
El campo, el sector más productivo y columna vertebral del entramado económico argentino, no contaba con la información necesaria, pormenorizada y actualizada de la que necesitaba para poder establecer un rumbo y corregir desarreglos.
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Eso puede cambiar a partir de los datos del Censo Agropecuario 2018, cuyos resultados definitivos se dieron a conocer en los últimos días. En un extenso informe de más de 750 páginas, se desglosan todos los datos que hacen a la actividad, desde la superficie productiva, niveles tecnológicos, cantidad de productores y trabajadores, producciones y su distribución en el territorio nacional, entre muchos otros ítems.

Pero hubo un dato que llamó más la atención que otros, dentro de la maraña de números que puede arrojar un censo, y fue la fuerte caída de explotaciones agropecuarias (EAP) que se registró en comparación con las identificadas en el último censo agropecuario, finalizado en 2002: según el nuevo relevamiento, hoy existen 249.663 explotaciones agropecuarias, contra 333.533 del anterior. En 16 años desaparecieron 83.870 explotaciones agropecuarias, el 25% de las que existían en el país hace menos de 20 años.
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Ahora bien, el concepto de “explotación agropecuaria” no responde directamente al de productor. Una explotación agropecuaria está constituida por una porción de tierra que el productor declara que trabaja y que no necesariamente es una, sino que pueden ser más. De hecho, personas jurídicas o sociedades anónimas manejan una considerable cantidad de hectáreas, pero las mismas no son consideradas como productores.
Sin embargo, a la hora de buscar explicaciones respecto a porqué se dio este marcado descenso, la mayoría de las respuestas recaen en la desaparición de productores, sobre todo los de menor escala, los cuales ante la falta de rentabilidad debieron abandonar la actividad. También se hace mención a un aumento en la escala media de las explotaciones respecto a 2002, como así también a una suerte de concentración de la producción.
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En diálogo con Infobae, especialistas de la Dirección Estadística del Sector Primario del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), indicaron algunas de las razones de los cambios ocurridos. “Por un lado tenemos productores que dejan de estar activos, siguen teniendo posesión de la tierra, pero no la ponen en producción vía arrendamiento y después hay un incremento del tamaño medio de la explotación de un 16% que explica por otra parte esta diferencia”.
“Esto es algo que se ve en el mundo, no solo en Argentina, porque el tamaño medio de la explotación aumentó ya que van a una economía de escala y con eso hacen más eficiente la producción”, señalaron desde el organismo. De hecho, destacaron, la superficie media pasó de 587 a 681 hectáreas. Así, los especialistas consultados concluyeron: “Las explotaciones son menos pero tienen un mayor territorio (aumento del tamaño medio de explotación) y también hay productores que desaparecieron por cuestiones económicas, que no producen más”.
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La visión del sector
El presidente de Federación Agraria Argentina (FAA), Carlos Achetoni, hizo foco en la concentración de la actividad en manos de productores de mayor escala en detrimento de los pequeños y medianos y la falta de políticas públicas diferenciadas, que le den a este segmento herramientas para hacerle frente a la falta de rentabilidad y que los ayude a mantenerse dentro de la actividad.
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En declaraciones a este medio, el titular de la entidad rural sostuvo que “evidentemente ha habido concentración y desaparición de productores de pequeña escala en una combinación de malas políticas, donde se necesita tener mayor escala para poder tener rentabilidad. Esta situación, a los que primero impacta es a los pequeños, sumado a un incesante desequilibrio de renta entre los sectores concentrados industriales y comerciales hacia el sector primario, principalmente, al menos organizado y capitalizado”.

En este sentido explicó que “las tierras de pequeños productores o la producción en esas tierras pasa a manos más grandes para que se haga una producción de mayor escala” y que para evitar esta situación se necesita “que haya condiciones de tratamiento por escala, que es lo que nunca ha habido. Ese trato diferenciado no ha existido y se trata de igual manera al chico y al grande y, en esa igualdad de condiciones, el chico es el primero que sale del circuito”.
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Por su parte, el Director Ejecutivo de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Pablo Vernengo, señaló como uno de los factores una concentración de la producción, que se da de manera creciente en las explotaciones agropecuarias declaradas por sociedades anónimas.
“El 84% de las explotaciones de estas 249.663 explotaciones agropecuarias están en manos de personas humanas, o sea, productores con nombre y apellido, mientras que las controladas por personas jurídicas, o sea, sociedades anónimas, es de un 11%. Ese número aumentó desde 2002 y nos trae un tema de concentración”, señaló a Infobae Vernengo.
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En este sentido, agregó: “si vamos a la superficie del total de explotaciones agropecuarias, (que se ubica en 154.811.827 hectáreas), el 54% de las hectáreas están manejadas por personas humanas, mientras que el 39% está manejada por persona jurídicas. Esto quiere decir que el 11% de las sociedades anónimas produce en el 39% del total de la superficie. Eso representa un incremento fenomenal respecto a 2002 y es porque hay concentración y falta de rentabilidad por niveles de escala, donde en el 2002 hasta ahora los productores quedaron fuera del sistema tanto por no tener ni rentabilidad ni escala”.
Otro datos
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El operativo del Censo Agropecuario 2018 se llevó a cabo sobre 206,7 millones de hectáreas en las cuales se registraron 249.663 EAP sobre 154,8 millones de hectáreas. De esas casi 250.000 EAP, 221.207 contaban con límites definidos; 22.340 no los tenían definidos; y 6.116 se encontraban en una situación mixta.
Respecto al régimen de tenencia de la tierra de los productores, los resultados arrojaron que el 69% de la superficie de las parcelas corresponde a propiedad. Le siguen la modalidad de arrendamiento (19 %), sucesión indivisa (3 %), ocupación con permiso (3 %), ocupación de hecho (1 %) y resto de los regímenes de tenencia (5 %).
En las explotaciones agropecuarias con tipo jurídico persona humana o sociedad de hecho no registrada, se registraron 222.060 productores y socios, de los cuales el 21% son mujeres y el 11% tiene menos de 40 años. Asimismo, en estas explotaciones trabajaron en forma permanente 418.058 personas, de las cuales un 82% son varones.

Por otro lado, se relevaron 331.029 viviendas, de las cuales 255.563 están habitadas. En ellas se identificaron 700.750 personas residentes, de las cuales 54% son familiares del productor; 17% son trabajadores no familiares; 15% son socios o productores; y el 13% restante, otros residentes.
Respecto al área cultivada, el relevamiento dio como resultado 31.899.871 hectáreas, mientras que 115.109.310 hectáreas fueron destinadas para otros usos. El 70% de las casi 32 millones de hectáreas se utilizó para cultivos anuales; 10% para forrajes anuales; 11% para forrajeras perennes, mientras que el resto se ocupó con otros cultivos. De las restantes 115 millones de hectáreas, un 62% se dedicó a pastizales y 26% a bosques y montes naturales, entre otros.
En cuanto a la ganadería, al 30 de junio de 2018, se relevaron 40.023.083 de cabezas de ganado bovino en 130.929 explotaciones agropecuarias; 8.603.113 ovinos en 39.545 explotaciones agropecuarias; 2.568.385 caprinos en 31.761 explotaciones agropecuarias; 3.590.266 porcinos en 38.907 explotaciones agropecuarias; y 904.417 equinos en 78.247 explotaciones agropecuarias.
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