Recuperación asintomática: el nuevo concepto de los economistas del oficialismo y la oposición para pronosticar el PBI de 2021

Con el riesgo del rebrote del coronavirus y un panorama desalentador por la inflación, la pobreza y el desempleo, se prevé otro año anémico, que en el mejor de los casos reflejaría una mejora por cuestiones estadísticas

Muchos argentinos cayeron en la pobreza debido a la recesión económica que fue agravada por la pandemia del COVID-19 (Reuters)
Muchos argentinos cayeron en la pobreza debido a la recesión económica que fue agravada por la pandemia del COVID-19 (Reuters)

El entusiasmo que busca transmitir el equipo económico hacia afuera por el rebote del nivel de actividad en 2021 no tiene demasiados adeptos, en ninguno de los dos lados de la grieta, ni entre los consultores profesionales.

“Recuperación asintomática” es el original nombre con el que varios economistas vinculados a la política comenzaron a etiquetar a la recuperación de este año; esto significa, una mejora que tal vez pase desapercibida para la mayoría de la población, sobre todo en materia de empleo y, posiblemente, en términos de mejora del poder adquisitivo.

Curiosamente, o no, un economista del espacio del oficialismo es quien brindó en diálogo con Infobae el pronóstico más sombrío: “Hay tantas chances de un rebote como de otro colapso como en 2020 y, encima, sin los recursos que había entonces para asistir a la gente con el IFE y el ATP”, indicó, mientras observaba preocupado el aumento de los contagios por el covid-19 en el inicio de la segunda ola.

“La calle está complicada sin el IFE y encima va a ser muy difícil pedirle a la gente en los barrios que se quede en sus casas si la situación sanitaria se vuelve más áspera”, advirtió. De todos modos, aclaró que, aún si no hubiera un fuerte rebrote, “la situación social es compleja”, tal como lo reflejaron los datos oficiales de pobreza del 2020.

A todo esto se suma la falta de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), ya que aunque el Gobierno quiere transmitir una sensación de calma por no tener que firmar el acuerdo hasta las elecciones, los economistas del oficialismo saben que, sin acuerdo, se enfrentan vencimientos este año que no se pueden pagar.

Desde las filas de Juntos por el Cambio, un ex ministro trazó un panorama similar, aunque más moderado. “No estás creciendo, perdiste nivel de rentabilidad y competitividad, pero habrá un rebote frente al 2020”, aseguró en forma anónima.

Economistas del oficialismo reconocen que la situación social ya es muy compleja sin considerar el posible cierre de algunos sectores por el rebrote de casos de coronavirus

En particular, dijo que es muy posible que no haya una recuperación del empleo en la industria y que en los servicios, si se imponen nuevas restricciones, se mantenga la tendencia de caída. Este cuadro negativo generalizado posiblemente exhiba algunas excepciones, como la construcción, fuente habitual de generación de empleo rápido pero informal.

Pero a la incertidumbre macro y por el año electoral, el economista, de buen diálogo con varios estamentos del Gobierno, le sumó “las cuestiones regulatorias, por la doble indemnización y la prohibición de los despidos”. En suma, “no sabemos si estamos ante el rebote de gato muerto o vivo”, observó, en referencia a un concepto clásico de la economía que ilustra la situación de mejora tras una crisis fuerte.

El ministro Martín Guzmán y el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, enfrentan otro año complejo
El ministro Martín Guzmán y el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, enfrentan otro año complejo

Hay, reconoció, una “situación de estabilidad” –a raíz del control que el Gobierno logró sobre el dólar- pero sobre un piso endeble: inflación superior al 40% proyectada para este año, brecha cambiaria superior al 50% y pocas señales de una posible mejora en los niveles bajísimos de inversión.

“Varios están a la espera de algo que no va a pasar, así gane el gobierno o la oposición en octubre”, aclaró el consultor.

Menos vacunas, menos crecimiento

Un factor que puede empeorar este cuadro de situación es si se sigue demorando el proceso de vacunación, advirtió. “No tanto por la cuestión sanitaria, que es muy relevante, sino también por el descontento a medida que vayan surgiendo nuevas restricciones”, aclaró.

De todos modos, esto no significa que necesariamente el Gobierno vaya a perder en octubre, indicó, con el expertise de haber visto varias sorpresas en la política local de las últimas décadas. “Si el oficialismo no se rompe, y la defensa del Gobierno sobre la situación de Formosa es un claro ejemplo de que privilegiará la unidad ante todo, entonces puede ganar”, afirmó. Si ese fuera el resultado, “Cristina tomaría más protagonismo y caerían más las expectativas entre los pocos inversores que todavía esperan un cambio durante este mandato presidencial”, se lamentó.

De inmediato, aclaró que “ahora no hay stock para ser más intervencionista o estatista”, como ocurrió en el segundo mandato de Cristina Kirchner como presidente entre 2011 y 2015.

En la oposición no ven espacio para que el Gobierno se radicalice demasiado como en la segunda presidencia de Cristina Kirchner, porque no hay stocks como en aquel entonces

De todas formas, “si perdieran las elecciones, cambiaría la dinámica política, sobre todo si la derrota es en el conurbano, porque los intendentes comenzarán a quejarse y a pedir más espacio en la toma de decisiones”, adelantó el economista.

Ninguno de los dos resultados motivaría ni siquiera el ingreso de capitales financieros, pese a la fuerte baja en el precio de los activos. “Nadie puede decir que un activo esté barato o caro cuando puede seguir cayendo porque no hay fundamentos para que se recupere”, sentenció.

En cuanto a los inversores de mediano plazo, agregó, “nadie va a hundir capital si no sabe cuándo va a poder girar dinero al exterior, así que solo hay espacio para empresarios nacionales que se saben manejar en un ambiente de muchas regulaciones y trabas”.

Y si después de la pandemia, en 2022, comienzan a recuperarse las inversiones extranjeras en la región, “seguramente la Argentina será la última en ser elegida, porque, frente a otros países, es la sucursal que más problemas trae y, además, que perdió ese perfil de una sociedad de ingresos medio-altos que la caracterizó durante varias décadas y que la posicionó como líder en la región”.

La forma de la recuperación: ¿W, L o V?

Frente a este diagnóstico compartido, los economistas consultados por Infobae no saben si la recuperación de este año tendrá forma de W, L, V o raíz cuadrada.

Camilo Tiscornia dijo que “podría ser una M o una W, según como se la mire; lo que va del año creo que fue al alza. Después debería venir una baja entre menor cosecha y restricciones por el covid-19. Después, habrá alguna recuperación llegando a las elecciones por la relajación post pandemia y medidas de fomento al consumo, y creo que después de las elecciones algo para abajo porque van a tener corregir lo que están distorsionando”, explicó.

Cynthia Moskowits de FIEL dijo que se observa “un rebote, a esta altura ya algo tímido, por el retorno a cierta normalidad. Y para pensar el escenario hacia adelante tenés cuatro elementos, con su propio comportamiento, a considerar: las medidas de política económica (todo en contra; por dar un ejemplo, las decisiones en materia de política tributaria que desincentivan cualquier inversión); la pandemia-vacunación (empeorando, porque la vacunación no avanza como debería para generar mayor liberación y tampoco se está testeando lo suficiente); el mundo, que nos juega a favor; esto ayuda, en particular, ahora y en los próximos meses (por la estacionalidad de las exportaciones, aunque Brasil, mal; sería una rara avis en el mundo que tal vez no crezca en 2021 pese a la caída de 2020); y los animal spirits”.

“Los dos primeros tiran para abajo; los otros dos, hacia arriba. Además, hay un quinto elemento que está dado y es un evento determinante: las elecciones. Enfrentamos, muy probablemente, un sendero previo y uno posterior a dicho evento. Poco se puede decir del posterior. Así que, si necesariamente tengo que responder con una descripción gráfica, voy con una V que se corta a un nivel muy similar al prepandemia”, indicó.

En tanto, Ricardo Delgado, socio de Analytica, sostuvo que “este año nos trae una recuperación del 7% aproximadamente bajo dos condiciones, una de los cuales es que son 5 puntos de arrastre y el resto, unos 2 puntos, de recuperación real; esto nos dejaría por debajo del promedio final del 2019.

La velocidad de la vacunación influirá sobre la recuperación económica del país (EFE)
La velocidad de la vacunación influirá sobre la recuperación económica del país (EFE)

Habrá dos factores a observar, agregó el economista: la recuperación del empleo, después de la fuerte caída del 2020 (“todavía quedan por recuperar 1,5 millones de puestos de trabajo”, precisó); también reiteró que los sectores más frágiles en este contexto son los servicios, ligados al cierre o no de la economía o a una retracción del consumo.

Por estas cuestiones, “es posible prever un V suave, que no termina de recuperar todo lo perdido, pero de alguna manera deja a la economía en una mejor condición de la que obviamente terminó en 2020”.

En tanto, Federico Furiase, director de Eco Go, sostuvo que “si no estuviese el riesgo del coronavirus, sería una recuperación con forma de raíz cuadrada, rápida, pero que no llega al nivel prepandemia”. De hecho, “el arrastre estadístico que deja diciembre es del 6%”, aclaró. En cambio, si se complicara la situación sanitaria, “podrías tener una suerte de W, producto de una caída económica como resultado de una segunda ola de contagios de covid-19, aunque no haya un cierre generalizado de la economía”, es decir, por una retracción del consumo.

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