
Tras casi dos años de congelamiento en las tarifas de electricidad y gas, el Gobierno avanza con un esquema de recomposición segmentado que estará en línea con los niveles de devaluación e inflación esperados. Si efectivamente estas cifras resultan las del Presupuesto (25% de suba del dólar y 29% de inflación) los consumidores pagarán este año una suba en línea con la evolución de esas variables. Así lo piensa el ministro de Economía, Martín Guzmán, y así buscará efectivizarlo para evitar que aumenten los subsidios y crezca el déficit fiscal y la emisión monetaria.
Habrá que ver qué define el ala más radical de la coalición gobernante, cuyo objetivo prioritario es ganar las elecciones.
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Por lo pronto, técnicos del Ente Regulador del Gas (Enargas) están negociando con las empresas distribuidoras y transportadoras una recomposición que se traduciría en la boleta de gas en un aumento de entre 7 y 9%, confirmaron a Infobae fuentes del sector. Lo había adelantado al diario El Cronista Comercial el interventor del Enargas, Federico Bernal. Pero esta porción de la cadena no requiere subsidios; si no hay ajuste de tarifas, la consecuencia es un deterioro de la calidad del servicio y menores inversiones, como ocurrió durante los diez años de kirchnerismo en el pasado. Por ende, en las empresas festejan que al menos les darán algo, ya que la inflación mayorista acumulada en el período de congelamiento asciende al 90%, según el Indec.

La batalla que deberá dar Guzmán es respecto de los subsidios. Y ahí es donde juega el costo del gas, acordado con las petroleras en USD 3,5 por millón de BTU promedio por los próximos cuatro años cuando firmaron el Plan Gas en diciembre pasado. De ese valor, una parte (unos USD 2) los paga la demanda y el otro USD 1,5, el Estado con subsidios. Pero justamente al tratarse de un costo en divisa extranjera, si sube el tipo de cambio también sube este costo y más debe aportar el fisco para cubrirlo. Salvo que parte lo asuma el consumidor con un ajuste tarifario.
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En el caso de la energía eléctrica sucede lo mismo. La generación tiene costos en dólares y subirán en función de la devaluación, que Guzmán insiste será del 25%, como prevé el Presupuesto. En el caso de la distribución, tampoco recibieron ajustes desde abril de 2019 en los casos de Edenor y Edesur, aunque sí las distribuidoras provinciales que negocian directamente con los entes reguladores de cada jurisdicción.
“En la lógica de mantener los subsidios constantes en términos del PBI, necesitás que la tarifa suba igual que el costo. El costo sube por el precio del gas y por la devaluación, por ende, la tarifa debería subir por lo menos por la devaluación o incluso algo más. Si no, vas a tener aumento de subsidios”, afirmó la economista Marina Dal Poggetto, de EcoGo, quien agregó que en 2020 los subsidios totales a sectores económicos fueron, a noviembre, casi $640.000 millones, que equivalen a 2,5% del producto. De ese monto, el sector energético implicó 1,5% del PBI.
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Según Lorenzo Sigaut Gravina, de Ecolatina, para que los subsidios se mantengan estables como porcentaje del producto, los ingresos tienen que crecer igual que los gastos. “No es lo mismo si tomamos la inflación prevista por el REM (50%) que la del Presupuesto (29%). Si el tipo de cambio, los salarios y la inflación terminan convergiendo en torno a 40%, una cosa es hacer el ajuste en enero y otra es hacerlo a mitad de año, ya que habría que subir más las tarifas para compensar lo del primer semestre”, remarcó el analista.
Pese a los deseos de Guzmán, la mayoría de los economistas no cree que pueda lograrse ese objetivo, y sostienen que los subsidios van a crecer respecto del producto. “Es muy poco probable que los subsidios no crezcan en relación al PBI. Como el Gobierno buscará una desaceleración de la inflación, que genere que los sectores medios tengan una recomposición de su salario real antes de las elecciones, creo que buscarán que el tipo de cambio y las tarifas corran bien detrás de la inflación”, afirmó Gabriel Caamaño, de EcoLedesma.
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“Lo que pienso es que a lo que apunta Guzmán es a mover tarifas por debajo de salarios y más en línea con lo que espera que se devalúe el tipo de cambio en el Presupuesto, que es 25%”, apuntó Federico Furiase, también de EcoGo.
Las estimaciones de la consultora Abeceb muestran tres escenarios, pero cree que ante determinados supuestos (que el gas mantiene el precio promedio en dólares de diciembre de 2020, que la electricidad aumenta en promedio entre 35 y 37%, pero 22% en los usuarios residenciales, y que el transporte tiene un ajuste del 30%) los subsidios crecerán de 2% del PBI que cerraron en 2020 al 2,4 por ciento. Si no hubiera suba de tarifas, subirían al 2,9% y con una suba del 100% se ubicarían en 1,9% del producto.
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