Un Día del Niño con buena demanda, pero menos juguetes y mucha incertidumbre sobre el futuro

La fecha, clave para el sector, encontró fábricas sin stock y contenedores con juguetes parados en los puertos

La cuarentena llevó a testear a los clientes de los comercios con alta fluidez de público
La cuarentena llevó a testear a los clientes de los comercios con alta fluidez de público

“Será un Día del Niño atípico. Con mucha demanda, suerte de desahogo de adultos que quieren darle un regalo, en especial juguetes, a sus hijos, nietos, sobrinos, encerrados hace meses, y hacérselos llegar de algún modo, pero con un mercado desabastecido: fábricas que hasta hace poco estuvieron cerradas y no pudieron dar abasto ni siquiera trabajando sábados y domingos los últimos fines de semana, contenedores con juguetes parados en los puertos, jugueterías que estuvieron más de un mes pidiendo que les dejaran abrir los fines de semana para evitar un ´efecto Vanoli´ de último momento (como sucedió el 3 de abril, cuando se reabrieron los bancos tras dos semanas de cierre y a sus puertas se agolparon jubilados y perceptores de planes sociales); y la irritante constatación de supermercados y manteros que venden artículos de regalo y juguetería a salvo de tales restricciones”. Tal podría ser el resumen de lo que recogió Infobae en su recorrida del sector juguetero.

Los precios, en tanto, subieron 20% desde enero y 40% respecto del Día del Niño 2019 (y un poquito más los últimos días) según datos de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (agrupa a los fabricantes locales), con un fuerte aumento de las ventas online y una particularidad que se dio menos en otros sectores: compradores que preferían pasar a buscar personalmente el producto.

Un rubro particular

La juguetería es un rubro particular, entre 70 y 80% de las ventas anuales se producen en torno de dos fechas, Día del Niño y Navidad, cuenta Carlos Restaino, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Empresas de Juguetes y Afines (Aadeja), y la más importante es el Día del Niño. En el medio, el sector (fabricantes, importadores, cadenas de juguetería) atiende una demanda cansina (al ritmo de cumpleaños y celebraciones familiares), que este año directamente desapareció, debido a la pandemia y la cuarentena, y se pone al día en las ferias internacionales (Nueva York, Londres, Hong Kong) para llegar actualizado y provisto a agosto.

La mala Navidad de 2019 y la pandemia en 2020 trastocaron todo. Para peor, desde enero las barreras a la importación (que en el sector explica entre 50% y 60% de la oferta interna) hicieron que no sólo no se pueda traer productos del exterior, sino que en los casos de las compras previas no se autorice el despacho al mercado. “Estimo que entre 35% y 40% de lo que se proyectó para este Día del Niño está parado en contenedores en los puertos”, dijo Restaino.

Entre 35 y 40% de la provisión de juguetes para este Día del Niño está parado en contenedores portuarios, dijo el director ejecutivo de la Asociación de Jugueteros (Adrián Escandar)
Entre 35 y 40% de la provisión de juguetes para este Día del Niño está parado en contenedores portuarios, dijo el director ejecutivo de la Asociación de Jugueteros (Adrián Escandar)

Un importador de mediano porte contó a Infobae su caso: “en enero presenté un Plan Anual de Importación a la AFIP, por USD 150.000, me autorizaron USD 70.000, tuve el visto bueno del SIMI (Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones, versión actual de las DJAI que aplicaba el recio exsecretario de Comercio, Guillermo Moreno) y también el del BCRA para girar los dólares al exterior. Y tenía lo más difícil: la aprobación de la ´Licencia No Automática’ (LNA) de Industria. Al empezar la cuarentena preveía un mercado más ajustado y cambié el pedido al proveedor chino: mismo valor, pero más juguetes, más baratos. Pude anular la LNA del primer pedido, pero no me aprobaron la del segundo. Desde abril tengo USD 70.000 en juguetes parados en el puerto y ya gasté $230.000 en costos adicionales (contenedor, depósito, descarga)”.

“Los dólares ya se fueron, yo pierdo plata y estoy penando para mantener a mis 8 empleados, los juguetes no llegan a los chicos y el Estado no cobra ni el adelanto del IVA ni el IVA ventas; no entiendo por qué hacen algo así”, dijo la fuente, que pidió el anonimato por temor a ser “castigado”: apuesta a poder sacar la mercadería del puerto antes de Navidad. “Ya metí una cautelar; lo que no voy a hacer es transar”, aseguró.

Los dólares ya se fueron, yo pierdo plata y estoy penando para mantener a mis 8 empleados, los juguetes no llegan a los chicos y el Estado no cobra ni el adelanto del IVA ni el IVA ventas; no entiendo por qué hacen algo así (Importador con sus juguetes parados desde abril en el puerto de Buenos Aires)

“La falta de producto es real, las fábricas estuvieron trabajando el último fin de semana, pero no alcanza después de haber estado 60 días cerradas. La vuelta a Fase 1 (de la cuarentena, a principios de julio) planchó la producción, y el Día del Padre fue muy malo para el sector textil; había mucha incertidumbre”, dijo Damián di Pace, director de Focus Market. “Ahora estamos en Fase 3, pero con mucha más circulación, tres cuartos de las ventas son por el canal minorista, pero los manteros le están comiendo porcentaje al comercio legal”, contó el director de Focus Market, Damián Di Pace.

En las ventas para el Día del Niño el 60% de la demanda se distribuye entre juguetes, indumentaria para chicos, libros didácticos, informática, telefonía y calzado, con predominio de los primeros. El ticket promedio de este año es de $650 para los nacionales y $2.800 para los importados, precisó Di Pace, en base a datos de la CAIJ. Detrás vienen perfumería, rodados y artículos deportivos. El método de pago más habitual es crédito con Ahora 12 o 18; la gente busca estirar los plazos. “Las ventas van a crecer respecto de otras fases de la cuarentena, pero con caída interanual”, estimó el analista de mercados de consumo masivo. Tradicionalmente, además, el Día del Niño movilizaba a los Shoppings (juegos, patios de comida, locales de venta), que siguen cerrados.

El ticket promedio de este año es de $650 para los juguetes nacionales y $2.800 para los importados. Detrás vienen perfumería, rodados y artículos deportivos. El método de pago más habitual es crédito con Ahora 12 o 18; la gente busca estirar los plazos

Además, al menos en la Capital Federal, el comercio legal perdió más mercado de lo habitual a manos de los manteros.

Competencia de los manteros

La Cámara de Comerciantes Mayoristas e Industriales de la República Argentina (Cadmira), la Asociación Centro Comercial Once (ACCO) y la Asociación de Comerciantes de la Avenida Avellaneda (Acoma), nucleadas en la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba), denunciaron que mientras “la prohibición de abrir, la caída del consumo, la interrupción de la cadena de pagos, el aumento de los costos fijos y las obligaciones fiscales perjudican la actividad general y atentan contra el comercio” y debido al “Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio” (ASPO) los comercios en ciertas zonas se mantienen cerrados”, al mismo tiempo “las veredas y corredores se ven ocupadas por vendedores Ilegales, beneficiados por las ventas que a los comercios pyme no se les permite hacer, sin sanción alguna e infringiendo adicionalmente fraude marcario, deslealtad comercial, inseguridad física, entre otras infracciones”.

Los manteros resurgieron en medio de la extensión de las medidas de aislamiento social preventivo del COVID-19
Los manteros resurgieron en medio de la extensión de las medidas de aislamiento social preventivo del COVID-19

“El juguete que se comercializa debe cumplir normas de seguridad. Por años aconsejamos que no se compren juguetes a manteros o donde el origen de la mercadería y las condiciones de seguridad son dudosas”, dijo Restaino, que apuntó también a la asimetría con los supermercados. “Hay juguetes, sí hay, pero este año faltan elección y oportunidad de compra”, dijo el director de Aadeja, quien dice: “me duele la cabeza de solo pensar que en un supermercado, después de comprar papas y milanesas, un cliente tome con la mano derecha una botella de aceite y con la izquierda un oso de peluche”. La experiencia de compra del juguete es básicamente presencial, de elección e incluso consultas con personal especializado, incluso en jugueterías pequeñas, señaló.

Me duele la cabeza de solo pensar que en un supermercado, después de comprar papas y milanesas, un cliente tome con la mano derecha una botella de aceite y con la izquierda un oso de peluche (Carlos Restaino)

“Es un Día del Niño atípico”, dijo un vendedor para el AMBA de Di Mare, un fabricante local. “La empresa buscó distribuir equitativamente la mercadería aunque no pudiera completar el pedido de sus clientes. Salieron mucho los juegos de encastre (en particular los de menor precio), juegos de mesa, rodados y pelotas”, comentó. La firma, agregó: “normalmente entregaba los pedidos en 24 horas, pero ahora necesitaría 60 días para recuperar stock”.

Un rubro que cobró impulso fue la venta de monopatín a trabajadores esenciales
Un rubro que cobró impulso fue la venta de monopatín a trabajadores esenciales

Sobre ruedas

La nota más optimista la dio Max You, un productor de monopatines eléctricos, que comentó que durante junio y julio registró un incremento de ventas de más del 42% de monopatines para chicos respecto a los mismos meses de 2019. La tendencia a la “micromovilidad” está detrás del fenómeno que -advirtió el director comercial de empresa, Martín Maestrojuan- requiere protección y toda una serie de prevenciones “para hacer del monopatín un elemento de disfrute y recreación seguro”.

Los jugueteros no se tomarán el feriado del 17 de agosto. El lunes se reunirán en Aadeja para hacer el balance de la fecha clave del sector. La entidad, que agrupa a cadenas y pequeñas jugueterías y a algunos fabricantes, importadores y distribuidores buscará avizorar el futuro. “No sabemos cuántos comercios tendrán espalda para continuar operando hasta Navidad. Varios tendrán que cerrar, porque no tienen la plata para sostenerse”, dijo Restaino, el director ejecutivo de Aadeja, quien hace 30 años trabaja en un sector que abarca a unas 5.000 locales y unos 20.000 empleos directos en todo el país, sin contar tareas indirectas como vidrieristas, organizadores de eventos y repositores.

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