
Los tres bloques de acreedores privados que negocian con Alberto Fernández y Martín Guzmán presentaron dos nuevas ofertas que exceden las recomendaciones de sustentabilidad de la deuda externa realizadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) al gobierno argentino. Y en este contexto político-financiero, el Presidente y su ministro de Economía ya adelantaron que serán rechazadas ante la imposibilidad de cumplir con las duras exigencias presentadas por esos bonistas de Wall Street.
Alberto Fernández ordenó a Guzmán que “enmiende” la oferta oficial ante el fracaso de la primera ronda de negociaciones. El ministro de Economía cumplió con la instrucción presidencial y llevó el Valor Presente Neto (NPV) del bono a 49,90 dólares por cada lámina de 100 dólares.
“Y no vamos a pagar un centavo más”, aseguró Alberto Fernández, que respeta las recomendaciones de sustentabilidad de la deuda externa aprobadas por Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI. Georgieva y su staff determinaron que el NPV era de 50 dólares, y nada ni nadie podían cruzar esa línea económica-financiera.
Los tres grupos de acreedores que negocian con Olivos y el Palacio de Hacienda presentaron dos ofertas que contradicen los criterios de sostenibilidad de Georgieva y su equipo de asesores técnicos. Fintech, Monarch, BlackRock, Gramercy y Pimco, por citar cinco jugadores importantes de la negociación, aseguran que 50 dólares de NPV es poco para cerrar un deal antes que inicie el invierno en la Argentina.
Estos fondos de inversión, que tienen total capacidad para cerrar un acuerdo o demandar al país por default, tienen un número mágico que se permite cierta oscilación: 54 o 55 dólares de NPV.
Fintech o Gramercy pretenden 55 dólares de NPV, pago de cupones desde el 2021, escasa o nula quita de capital, un endulzante ligado a las exportaciones o al crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) y la liquidación de los intereses devengados de los títulos que se defaultearán en 2020.
BlackRock o Monarch (representan a grupos de acreedores diferentes), exigen 54 dólares de NPV, que el endulzante se ate al crecimiento del PIB avalado por el FMI –artículo IV–, respeto a los derechos adquiridos de los exchanges 2005, eliminación del haircut –quita de capital–, intereses devengados y liquidación de cupones desde el próximo año.
Alberto Fernández ya dijo que no.

El Presidente y Guzmán estuvieron trabajando todo el fin de semana largo. Y no se sorprendieron con las dos iniciativas de los tres bloques de acreedores privados. Alberto Fernández y su ministro de Economía asumen que ya entraron en la etapa final de las negociaciones, y saben que ahora juegan una mezcla extraña de ajedrez y póker.
En Olivos consideran que la clave del deal se centra en el NPV del título a canjear. Alberto Fernández no quiere cruzar los 49,99 dólares por bono, y está dispuesto a negociar otras condiciones del acuerdo de reestructuración de la deuda externa, como el pago de los intereses devengados o el endulzante atado al PIB o a las exportaciones.
En este escenario, el Presidente no está solo: ha conversado con Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa, y cuenta con el apoyo de determinadas figuras de la oposición como Horacio Rodríguez Larreta y Roberto Lavagna. Ese respaldo político será fundamental si es necesario sancionar una ley que establezca las nuevas reglas para los bonistas bajo legislación local, una exigencia que esta pidiendo –por ejemplo– PIMCO.
Cristina Fernández y Massa tampoco quieren cruzar los 49,99 dólares de NPV. Y consideran necesario satisfacer otros aspectos de las dos propuestas de los tres fondos, si la decisión política –ratificada por Alberto Fernández– es honrar las deudas y evitar un nuevo juicio por default.
La intención presidencial es acordar con los bonistas antes que concluya el otoño. Se trata de una apuesta política que aún no tiene correlato con los resultados actuales de la negociación. Hasta anoche, persistían las diferencias y la cautela cotizaba 100 dólares de NPV.
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