Deuda: tras el fracaso del canje, los acreedores solo aceptarán una oferta con una quita mucho menor que la planteada por Guzmán

Banqueros y analistas afirman que la propuesta oficial debe pasar de 38 a 50 dólares para ser considerada por los grandes fondos de inversión

El ministro de Economía argentino Martín Guzmán deberá mejorar la propuesta de canje en forma sustancial si quiere evitar un default
El ministro de Economía argentino Martín Guzmán deberá mejorar la propuesta de canje en forma sustancial si quiere evitar un default

Con el mal resultado que obtuvo el Gobierno en el canje, solo podrá alcanzarse un acuerdo con los acreedores con una oferta cercana a los 50 dólares.

Así lo expresaron a Infobae ejecutivos, negociadores y analistas consultados luego de que el Gobierno oficializara la extensión del plazo para negociar hasta el 22 de mayo y afirmara que espera una contraoferta de los bonistas.

En principio, habrá que ver si, luego del rotundo fracaso del primer canje (algunas cifras afirman que la cifra total se acercó al 15% de aceptación) los acreedores presentan una oferta en estos días o esperan sabiendo que quien tiene mucho más para perder ahora es el Gobierno.

Un detalle no menor es que no resulta sencillo coordinar las posturas de los tres comités de acreedores, con tantos asesores financieros y abogados queriendo imponen sus respectivas opiniones.

<b>La estrategia fue un fracaso. A nadie le importa en Wall Street lo que piensen Sachs o Stiglitz (Alberto Bernal)</b>

Los acreedores están sorprendidos porque creen que el ministro Martín Guzmán colocó más energía en conseguir apoyo de economistas académicos que en lograr un acuerdo con el mercado. Recuerdan que, como ministro, Axel Kicillof también pensó que un dictamen de las Naciones Unidas en 2014 podía salvar al país de un nuevo default que no se evitó.

Al respecto, Alberto Bernal, del fondo XP Securities, dijo que “la estrategia fue un fracaso; en Wall Street a nadie le importa lo que piensen Jeffrey Sachs o Joe Stiglitz. Tienen una reputación muy cuestionada, los ven como académicos que no entienden la realidad del mundo”.

“Un error bien grande de Guzmán fue pensar que ese apoyo le iba a ayudar en algo”, indicó.

De todos modos, consideró que “todo el mundo quiere evitar el peor escenario”, o sea, un default desordenado.

Fidelity, uno de los grandes acreedores del Gobierno
Fidelity, uno de los grandes acreedores del Gobierno

“Si hubiera una oferta lógica esto se cerraría con una videoconferencia, algo con un valor presente neto alrededor del 52 o 54 por ciento. E, insisto en que no es tan difícil llegar ahí y, si se alcanzara, la reactivación económica en 2021 puede sorprender al alza”, opinó.

La vía para llegar de los 38 centavos a 50 o 52, según Bernal, sería, “tomando un exit yield un poco más bajo, lo que es totalmente viable, subiendo el cupón 1%, quitando el haircut de capital, y entregando un cupón ligado al PBI, una capitalización de intereses, o un PDI (past due interest)”.

El banco Itaú de Brasil pronosticó una recesión del 8,3% para la Argentina (frente a un escenario previo de -6,4%), pero advirtió que un default “dañaría aún más las perspectivas económicas a mediano plazo de Argentina”.

“Esperamos más obstáculos por delante en el camino de recuperación, debido a un aumento en el costo de financiamiento para el sector privado y menores entradas de divisas directas para la inversión. En ese entorno, el tipo de cambio y los controles pueden intensificarse”, aclararon los analistas de Itaú.

Desde otro banco expresaron que “todo el proceso fue un desastre, pero seguimos pensando que puede haber un acuerdo si se paga algo de interés desde 2021 y suben los cupones de mediano y largo plazo”.

“Si se pagara un cupón de 2% en los primeros tres años y luego que el cupón de largo plazo sea 2 puntos porcentuales mayor al que ofrecieron originalmente, el aumento en los servicios de deuda a lo largo de toda la vida de los bonos nuevos sería de sólo USD 10 mil millones”, precisó un ejecutivo.

“No es mucho, porque eso se pagaría desde ahora hasta el 2047 y el valor de la oferta se va a alrededor de 40 dólares. Si además de eso eso le sacan el haircut y le pagan los intereses caídos, pasa a los 45 dólares”, aclaró.

En cambio, “podrían capitalizar intereses en el periodo de gracia, pero a las tasas actuales sería muy costoso”.

Más furioso, otro experimentado negociador indicó que “la actitud del ministro de no mostrar ni buena fe ni voluntad de pago en la negociación es la que hace que todos estén pensando en una tasa de salida del 12 por ciento”.

“El primer error fue ofrecerles el mismo menú a todos, cuando la situación de los acreedores es bastante diferente entre sí. Lo segundo fue filtrar un borrador de una oferta de un acreedor importante, algo nunca visto en una negociación soberana y que te quita toda credibilidad hacia el futuro”, expresó.

Por esta razón, consideró que los fondos no cerrarán ningún acuerdo con un valor menos a los 50 dólares.

Otro ex negociador sostuvo que “el Gobierno debería arrancar el pago de los bonos en un valor del 2% para reducir la quita; otra alternativa es dar un bono adicional por los intereses”.

Marina Dal Poggeto afirma que hay margen para acercar posiciones entre el Gobierno y los acreedores
Marina Dal Poggeto afirma que hay margen para acercar posiciones entre el Gobierno y los acreedores

Por su parte, Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go, expresó en un informe que “el Gobierno tiene margen para acercar las puntas entre la propuesta de Guzmán y el target de los acreedores”.

Podría hacerlo, agregó, “sin entrar en conflicto con el ejercicio de sostenibilidad definido por el FMI, consistente con un perfil de vencimientos promedio en dólares con sector privado y organismos que no supere en promedio el 3% del PBI después de 2025”.

“Sobre todo, si el Gobierno lograra un refinanciamiento accesible en términos de tasa y plazos de los vencimientos con el FMI”, aclaró.

Esta mejora debería consistir en “el pago del cupón corrido y una capitalización de los intereses durante el período de gracia a una tasa consistente con un aumento en el stock de deuda que sea más que compensado por la baja en la deuda que genera la quita nominal de capital”.

Además, debería incluir “un endulzante a través de un instrumento financiero que mejore el valor de recupero de la propuesta si a la economía le va a bien, siempre y cuando el mercado le asigne un valor razonable”.

También, mejorar “en el margen la tasa de cupón de partida sin comprometer el target del perfil de vencimientos en dólares”. Si se le pagara un cupón con un rendimiento del 1% en el período de gracia y uno del 2% luego (en vez del 0,5% planteado hasta el viernes), “la propuesta mejora hacia un nivel promedio de 41 a un 12% de exit yield”.

Y, además, “si el Gobierno muestra señales de una corrección fiscal y monetaria consistente post pandemia bajo un acuerdo con el FMI, sería razonable utilizar un supuesto de exit yield en torno al 10% para valuar el canje, haciendo que la propuesta mejorada bajo estos parámetros tenga un valor presente promedio en torno a 50”.

“Señales en torno a un programa económico consistente podrían, junto con el despeje del perfil de vencimientos de corto plazo generado por el período de gracia, balancear el efecto negativo en NPV vía una menor tasa de descuento de salida”, aclaró.

Con estas mejoras, el perfil de vencimientos pasaría “de USD 5,4 mil millones para el período 2023/2040 hacia uno de USD 6,3 mil millones”.

Eco Go subrayó que “la decisión de entrar o no al canje depende de lo que se espere haga el resto del mercado en términos de alcance o no de los umbrales requeridos para alcanzar las CACs.

“No entrar al canje cuando el mercado en su mayoría ingresa alcanzando el umbral de las CACs, implicaría para el caso de los tenedores de bonos globales quedarse con la opción del bono más largo; el más castigado para escenarios de exit yields altas, que, a su vez no tiene la protección de la cláusula RUFO por 5 años, como el resto”, aclaró.

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