
Luego de la reunión con el comité de seguimiento del proceso de aislamiento social, el Gobierno decidió, entre otras medidas de “cuarentena administrada”, que se reanude la actividad de la construcción privada en siete provincias: San Juan, Santa Cruz, Misiones, Entre Ríos, Salta, Mendoza y Neuquén. La medida se oficializará en los próximos días.
Esta habilitación —que responde al pedido de los Gobernadores de habilitar distintas actividades— permite poner en marcha a una parte del sector, que abarca desde las pequeñas obras de mejoras en viviendas hasta los grandes desarrollos inmobiliarios y que emplea a más de 200.000 trabajadores.
En el sector recibieron con satisfacción la decisión oficial. “La obra pública del sector privado representa el 75% del total de la construcción. La vuelta va a ser con mucha prudencia, estamos en contacto con los profesionales que dirigen las obras para que ellos actúen con la aplicación de los protocolos de seguridad", señaló Iván Szczech, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción.
Para que la actividad pueda reanudarse en más distritos, todavía hay varias dificultades. En primer lugar, el transporte. En zonas del interior del país, los trabajadores pueden llegar a las obras en bicicleta o caminando pero en la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano el transporte público es indispensable.

Desde la Cámara también advirtieron sobre los problemas con la cadena de valor. “Las industrias que produce cemento están con los hornos apagados. Hay que ver si tenemos los recursos de los materiales. Los corralones están habilitados y puede tener cierto stock pero si se retoman obras va a ser necesario que se habilite producción de cemento, acero, hierro, ladrillos huecos, cerámicas”, indicó Szczech.
El sector viene de 24 meses de caída consecutiva y antes de la pandemia ya enfrentaba una pérdida de 50.000 puestos de trabajo, que se profundizó en marzo. Con todo, a las empresas no les resultará fácil retomar la actividad. “Se ha roto la cadena de pagos y acceder a las créditos es algo muy complejo”, agregó el presidente de la cámara. Y señaló que con el retorno parcial a la actividad crecerá la presión de las empresas para la vuelta a las obras en la ciudad de Buenos Aires.
“Queremos reiniciar las obras privadas en todo el país lo antes posible con los protocolos. Pero obviamente acatamos la decisión del gobierno entendiendo que tiene una visión integral del coronavirus. Es bueno que al menos en algunas provincias vayan retomando la actividad”, señaló Damián Tabakman, presidente de la presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU). A nivel nacional, en la cámara estiman que hay 2,5 millones de metros cuadrados de obras privadas paralizadas, sin incluir las viviendas unifamiliares.
La Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) y la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) definieron hace algunas semanas el primer protocolo para una actividad, con consenso entre sindicato y empresarios. Además, desde el Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat ya elaboraron un protocolo de prevención de contagios de COVID-19 en obras en construcción, que será aplicado cuando se reanuden las obras a nivel nacional.
Entre las medidas, se establece que los empleadores, en el caso de las grandes obras, deben tomar la temperatura a cada persona que ingresa con un parámetro límite de 37,3ºC y programar horarios de forma escalonada para la entrada, salida, almuerzo y descanso del personal. El personal de limpieza debe poseer protección adecuada para realizar la tareas de desinfección y limpieza.
Los desarrolladores también remarcaron las consecuencias del parate para las obras que estaban cerca de finalizar. “Al no haber financiamiento bancario, las obras son financiadas 100% de manera privada por el desarrollador o inversores. La paralización de proyectos que estaban a punto de finalizarse genera inconvenientes no solo a nivel empleo y cadena de pago con los proveedores sino también a los proyectos que estaban a punto de lanzarse al mercado y que le iban a permitir al estado recaudar más, emplear más personas y mover una economía en recesión”, indicó Alberto Fernández Prieto, Presidente de Fernández Prieto & Asociados.
“Las obras privadas están preparadas para arrancar lo antes posible. En nuestro caso, estábamos a punto de lanzar más de 500 unidades a la venta con un plan de financiamiento en pesos a 10 años. Esta situación nos lleva a retrasar todo a 60 días. Es clave que la actividad se pueda ir normalizando y así evitar un desplome mayor a los indicadores de los últimos meses”, agregó Hernán Nucifora, CEO de Global Investments.
En el Grupo Portland anticipó que se van a enfocar en las obras en marcha y que tienen un camino crítico. “En el marco de la emergencia sanitaria debemos priorizar la salud pública. Todos los sectores sufrirán impactos en sus negocios. El sector financiero está muy golpeado. Creo que para el día después, la construcción puede ser un sector clave para la reactivación económica por todos los rubros que moviliza y su relación directa a la generación de puestos de trabajo”, destacó Diego Currais, coordinador General de Grupo Portland.
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