
La tensión política que enfrenta Brasil a raíz de los conflictos del gobierno del presidente Jair Bolsonaro con los gobernadores por el rechazo del primer mandatario a tomar medidas estrictas de aislamiento para enfrentar la pandemia no parecen tener impacto de gravedad en los precios de su deuda pública, que siguen ubicándose en valores firmes con una curva con rendimientos del 4 a 6% y valores que oscilan los USD 100.
Si bien sintieron el impacto de la explosión del coronavirus como todos los activos financieros a nivel global, los bonos soberanos brasileños mostraron una recuperación y parecen ajenos a las tensiones políticas y a la incertidumbre en términos del futuro de la economía real.
El director de Research for Traders, Gustavo Neffa, menciona dos factores claros para que la deuda brasilera haya sentido menos el impacto que otros países de la región: el nivel de reservas y el programa monetario: “Brasil hizo los deberes. Si bien sus perspectivas de crecimiento pueden tirar los precios hacia abajo, tiene USD 380.000 millones de reservas, con un ratio en relación al PBI superior a otros países. Los bonos soberanos de Brasil, si bien no están al mismo nivel del año pasado, se recuperaron bastante".
“La acumulación de reservas le sirve como un soporte fuerte para el repago de su deuda. Además, Brasil tiene un esquema monetario adecuado, con un fuerte volumen de ahorro en su moneda. En esta coyuntura, venía con un nivel bajo de inflación y con tasas de interés en sus mínimos históricos”, agregó Neffa.

En la parte larga de la curva, los precios están algo más débiles. “Los brasileños pueden tener problemas en términos de crecimiento, pero no en su solvencia”, dijo Neffa. En términos de desequilibrios, destacó que se prevé que el país vecino tenga un fuerte déficit fiscal, pero que ese indicador negativo se verá compensado por la solidez en términos monetarios.
El analista aseguró que recomienda algunos bonos soberanos brasileños a clientes argentinos. El Brasil 2030, con tasa de inversión de retorno del 4,79, o el 2021, cuya TIR es de 4,17%. Pero además, el inversor argentino tiene un incentivo tributario: comprar bonos brasileños no está gravado con el impuesto a las Ganancias, por existir un convenio de doble imposición entre Brasil y la Argentina.
En las últimas horas, la crisis política escaló con la participación del propio Bolsonaro en una manifestación pública frente al Cuartel General del Ejército en Brasilia en la que se pedía una intervención militar y el cierre del Congreso.
Bolsonaro sostiene un duro enfrentamiento tanto con el parlamento de su país como con los gobernadores y alcaldes que impulsan las medidas de cuarentena y distanciamiento social para contener la propagación del coronavirus que en Brasil ya provocó casi 2.500 muertes y más de 38.600 pacientes contagiados.

En contra de cualquier medida de aislamiento, Bolsonaro impulsa el normal funcionamiento de los comercios, las fábricas y los establecimientos educativos, mientras los gobiernos locales promueven exactamente lo contrario. En ese sentido, despidió recientemente a su ministro de Salud, Luis Henrique Mandetta, por no ajustarse a su visión de minimizar los efectos de la pandemia. Bolsonaro llegó a considerar al coronavirus como “una gripecita”. Su discurso frente al Cuartel General del Ejército fue interrumpido por su propia tos.
Este complejo panorama no ha impactado en los precios de sus bonos con la dureza que se registró en otros mercados, aunque como es esperable ante la incertidumbre global por el desarrollo de la pandemia, podría hacer que los inversores pidan tasas algo más elevadas. "El mercado está exigiendo más primas de las que el Tesoro está dispuesto a pagar y, de hecho, puede haber dificultades para renovar la deuda, aunque este no es el escenario base”, señaló el analista Vinicius Alves, de Tullett Prebon, al diario Valor.
Al mismo tiempo, en caso de que la situación se vuelva crítica, cuenta con reservas y recursos para enfrentarla. “Si el mercado cree que el Tesoro no podrá renovar la deuda en uno, dos meses, el colchón puede comenzar a menguar y el riesgo puede hacerse realidad. En este escenario, el Banco Central puede intervenir y comprar bonos", concluyó Alves.
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