
Uno de los objetivos que se impuso el Gobierno cuando lanzó el plan nacional “Argentina contra el Hambre” no fue sólo atacar este problema que afecta a más del 9% de la población -además del 22% que padece inseguridad alimentaria, es decir, saltea comidas-, sino también generar conciencia y hábitos para una buena alimentación. La tarjeta alimentaria se enmarca dentro de este gran plan y es un claro ejemplo de hacia dónde busca ir el Poder Ejecutivo con el programa, ya que en el mismo momento en que los beneficiarios buscan su plástico, también se les ofrece tener una charla con nutricionistas en la que se les recomienda qué alimentos conviene consumir y cuáles no.
El Ministerio de Desarrollo Social, que dirige Daniel Arroyo, lleva distribuidas 240.000 tarjetas entre Concordia, Chaco y el Conurbano, y el proceso seguirá la semana próxima en el interior bonaerense y en varias provincias más con las que ya se firmó el respectivo convenio. Y los resultados hasta ahora han sido satisfactorios, según información que obtuvo la cartera de relevamientos en comercios donde las tarjetas han sido utilizadas.
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Según una muestra tomada entre el 20 y el 27 de enero en varios supermercados de una misma cadena donde hicieron compras beneficiarios de la tarjeta con domicilio en Almirante Brown, Avellaneda, General San Martín y La Matanza, el gasto promedio por hogar fue de $ 2.734 y una gran parte se consumió en productos saludables.
Vale recordar que la tarjeta alimentaria se está entregando, en una primera etapa, a madres y padres con hijos de hasta 6 años que al momento estén percibiendo la Asignación Universal por Hijo (AUH); embarazadas a partir de los 3 meses que actualmente perciben la asignación por embarazo; y personas con discapacidad que reciban la AUH. A las familias con un hijo el Gobierno les deposita en la cuenta bancaria $4.000 los tercer viernes de cada mes, monto que sube a $6.000 para las que tengan dos o más hijos. Sólo puede usarse para comprar alimentos y bebidas (excepto las alcohólicas); no para extraer dinero.
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De acuerdo con el relevamiento realizado por Desarrollo Social, el 42,8% de los productos comprados por los beneficiarios de 8.546 tarjetas corresponden a alimentos recomendados por la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS), mientras que el 25,5% de los ítems adquiridos son “no recomendados”; el resto pertenece a otros alimentos.
De los alimentos saludables, los beneficiarios de las tarjetas compraron 26.202 kilos de proteína animal (3,1 kilos por hogar); 16.643 litros de lácteos líquidos (1,9 litros por hogar); 2.362 kilos de lácteos densos/polvo (0,3 kilos por hogar); 8.170 kilos de verduras (1 kilo por hogar); y 4.612 kilos de frutas (0,5 kilo por hogar).
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Entre los alimentos no saludables consumidos, se destacan los ultraprocesados, con excesiva azúcar o sodio, como las gaseosas y bebidas azucaradas, jugos en polvo, harina y cereales con azúcar, golosinas, productos en base a cacao, edulcorante, aderezos. El resto de los alimentos comprados incluyen harinas sin azúcar, arroz, puré de tomates, duraznos y otras frutas en lata, gelatina, dulces y mermeladas, aceite, vinagre y aceto, grasa y manteca, condimento, infusiones, azúcar, miel, productos de rotisería y sal.
¿Cómo se distribuyó el gasto alimentario?
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Al analizar los datos según el peso del gasto en cada categoría, se observa que casi $6 de cada $10 gastados corresponden a alimentos recomendados y menos de 2, a no recomendados. Concretamente, el 58,1% de lo gastado corresponde a productos saludables; 23,9% a otros alimentos y 17,8%, a los no sugeridos. Según el informe, las gaseosas y las bebidas azucaradas (1,2%) y los jugos en polvo (1,3%) representan el 2,5% de lo gastado en alimentos, mientras que el 3,7% corresponde a proteínas cárnicas ultraprocesadas, productos que tampoco recomiendan los expertos en nutrición.
Las 8.546 tarjetas de la muestra de consumos corresponden a una misma cantidad de hogares, ya que a cada hogar le corresponde un solo plástico. El promedio de gasto durante esa primera semana de enero fue de $2.734, pero la distribución fue la siguiente: el 26,1% de los hogares gastó, en total, hasta $1.499; un 20,3%, entre $1.500 y $2.499 y un 33,8% entre $2.500 y $3.999. Finalmente, sólo el 19,8% consumió $4.000 o más.
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El operativo de entrega de las tarjetas comenzó el 17 de diciembre y hasta el 31 de enero se entregaron 289.029 en los municipios de Concordia (Entre Ríos); Almirante Brown, Avellaneda, Hurlingham, General San Martín, La Matanza, Lomas de Zamora, Malvinas Argentinas, Merlo, Morón, Quilmes, San Fernando y San Miguel, en la provincia de Buenos Aires; y en la provincia del Chaco.
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