Las medidas de la ley de Emergencia Económica que hoy analizaron los diputados fueron bien recibidas por los mercados (Maximiliano Luna)
Las medidas de la ley de Emergencia Económica que hoy analizaron los diputados fueron bien recibidas por los mercados (Maximiliano Luna)

Si bien lo que encandila es la fuerte suba del dólar libre en la plaza marginal, lo importante fue la nueva caída del riesgo país por la fuerte suba de los bonos en dólares en todos los plazos.

La baja del riesgo fue alimentada, además, por la caída de los Bonos del Tesoro de Estados Unidos que ahora tienen una renta de casi 2% debido a la pérdida de valor tras el inicio del “impeachment” en la Cámara de Representantes del Congreso norteamericano que busca la destitución de Donald Trump.

El bono más corto, el Bonar 2020, que el 8 de octubre vence definitivamente, subió 4,22%. En tanto, el Bonar 2024, el título de referencia de la deuda y el que más se utiliza para las operaciones de contado con liquidación o dólar Bolsa, avanzó 6,27%. Pero los bonos que marcan el territorio, porque son los de mayor ponderación en el Embi+ el indicador de J.P. Morgan que mide el riesgo país, tuvieron avances de hasta 3,26% como fue el caso del Par en dólares con ley de Nueva York. Este bono nació del canje de la deuda que se hizo durante la gestión de Néstor Kirchner.

Con esta suba de bonos, el riesgo país cerró en 1.897 puntos básicos, una baja de 80 unidades (4%). En dos días, el riesgo país cedió 12% o 230 unidades.

El dólar libre sorprendió con una suba de $ 3,50 y quedó en $75,25. Es que empleados públicos y jubilados que cobraron el aguinaldo, alimentaron la demanda en la plaza marginal y lograron una fuerte suba de esta divisa, mientras todas las demás retrocedían. Este dólar es el más sensible al impuesto de 30% a las divisas que compra el público en entidades bancarias o casas de cambio y a viajeros.

En tanto, en bancos y casas de cambio, el dólar bajó 1 centavo a $ 63,08. No tuvo mucha demanda porque la mayoría ya tiene cubierto el cupo de USD 200 mensuales.

En la plaza mayorista los negocios alcanzaron a USD 280 millones. En la punta compradora se instaló el Banco Central que se alzó con USD 120 millones y logró que la divisa bajara un centavo a $ 59,81.

Por supuesto, esta estabilidad deleita a los que apuestan en el mercado de futuros y se colocaron en la punta vendedora. Los que entraron a principios de diciembre, llevan ganados casi $6 por dólar.

Ni hablar de los que vendieron antes de las PASO a $78 para fin de año y se encuentran con que ahora cotiza a $ 60,80. Están ganando poco más de $ 19 por dólar. En este mercado, el contrato más chico es por USD 100.000 por lo que cualquiera que haya hecho una operación mínima en agosto, lleva ganados sin poner un solo dólar o peso, casi $ 2 millones. Lo único que se requiere para entrar a esta plaza es tener crédito y, por supuesto, garantías para el aforo que se pide que es un porcentaje de la operación.

Los dólares alternativos, bajaron por el encarecimiento de los bonos que se utilizan para operar. El contado con liquidación cedió $ 1,50 (-2%) y el dólar Bolsa o MEP, $ 1,64 (-2,2%). Las reservas, por las compras del Banco Central, aumentaron USD 27 millones y quedaron en 44.318 millones.

En la Bolsa se vivió una rueda de alzas selectivas. El S&P Merval, el indicador de las líderes, aumentó 1,90% pero con un elevado monto de negocios de $ 1.013 millones que le dio sustento al aumento de precios.

Los más favorecidos fueron los bancos porque tienen bonos en su cartera que, al subir de precio, mejorarán sus balances. BBVA subió 5,98% y Macro, 3,59%.

En Wall Street, los ADR’s argentinos -certificados de tenencia de acciones que cotizan en dólares- dominaron las alzas. Solo tres papeles soportaron bajas. Todas fueron de leves proporciones. Las subas más importantes fueron las de bancos y la encabezó BBVA con 8,07%, seguido de Cresud (+7,84%) y Macro (+6,04%).

Los que están en el mercado financiero están viviendo un verano por las nuevas medidas. Las apuestas son a lo que va a suceder con la negociación de la deuda. Los precios indican que creen que habrá una resolución favorable.

Ese ánimo es un dato fundamental para que funcione el plan porque es lo que define si los pesos que volcarán a traes de bonos y subsidios a jubilados y empleados, se volcarán al consumo o irán a inflación o a dólar.

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