La devaluación del real genera expectativas en los operadores turísticos que observan la posibilidad de que los argentinos que aún no definieron sus vacaciones encuentren en la conjunción de una moneda devaluada y playas paradisíacas el incentivo necesario para viajar a Brasil.
El lunes pasado la devaluación de la moneda brasileña frente al dólar tocó su pico histórico desde que se creó el Plan Real y alcanzó los 4,20 reales por cada dólar. La noticia fue tomada con alegría por las agencias de turismo argentinas que entienden que, de persistir la tendencia devaluatoria, beneficiaría a los que quieran viajar este verano porque encontrarán que en medio de un cepo cambiario, los precios medidos en dólares son más accesibles. Y mucho más competitivos si se puede vacacionar en balnearios en donde el uso de la tarjeta de débito esté más extendido.
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A esto se le suma que la cercanía hace que los aéreos sean más baratos respecto de otros destinos con climas y aguas caribeñas y hasta abre la posibilidad de acceder a playas en el sur de Brasil en donde se puede llegar en auto.
El lado negativo es que mientras se abre la posibilidad de mejorar competitivamente el costo de las vacaciones de aquellos que quieran ir a Brasil, el turismo receptivo sufrirá la llegada de menos brasileños que hoy necesitan más reales para acceder al dólar.
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Riesgos
Pero mientras el sector del turismo se debate entre festejar o no la devaluación, otros sectores económicos locales siguen muy preocupados por el devenir del tipo de cambio en Brasil ya que pone en riesgo el superávit alcanzado en el intercambio comercial con el principal socio de la Argentina.
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Aunque con los niveles que maneja la economía brasileña la paridad entre la divisa norteamericana y el real no merecería ni un comentario en los medios de comunicación locales -en el año el dólar acumula un alza de 8%- y prácticamente pasó desapercibida, enciende una luz de alerta porque los vecinos se vuelven, sin demasiadas complicaciones, relativamente más competitivos.

La forma simple de observar es que las devaluaciones constantes de la Argentina que comenzaron en abril de 2018 y tuvieron su pico más alto el lunes posterior a las PASO llevaron a modificar sustancialmente la balanza comercial, ya que no solo se recortó el déficit histórico que tenía la Argentina con Brasil sino que las exportaciones locales crecieron lo suficiente para lograr un superávit en septiembre de USD 81 millones y que sumara siete meses consecutivos con resultado positivo.
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Desde los sectores industriales observan con mucha preocupación el devenir del tipo de cambio en Brasil y la situación en la que queda la Argentina en medio de un proceso de incertidumbre y sin funcionarios a quienes reclamarles una pronta reacción.
Así, por ejemplo, en el mundo de las automotrices ven un correlato de definiciones de Bolsonaro y su política económica que ponen al límite a las fábricas argentinas. “Nos está complicando mucho. Ellos -por Brasil- ya implementaron las reformas (previsional y laboral) y con la devaluación que está ocurriendo nos están tomando la delantera. Más teniendo en cuenta que nosotros quedamos con atraso cambiario, por lo que estamos complicados”, señaló a Infobae un hombre fuerte de la industria automotriz local.
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“Si esto se mantiene, cada vez vamos a vender menos en los segmentos que tengamos competencia de ellos o importadas. En segmentos como los de pickups y utilitarios aunque seamos menos competitivos vamos a poder seguir vendiendo, en el resto va a ser muy difícil”, agregó la misma fuente.
Pero mientras las automotrices se preocupan y observan que si Brasil llega a abrir su mercado “las fábricas argentinas desaparecen", otros sectores industriales apuestan al crecimiento de la economía más grande de la región por sobre el tipo de cambio. Más, en un escenario en donde el resto de los jugadores de la región enfrentan fuertes restricciones o grandes conflictos sociales.
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“Lo del tipo de cambio es tema delicado. Sin embargo, el dato positivo es que Brasil crece. Las perspectivas del Banco Central de Brasil en términos de crecimiento para el año que viene son las más altas de los últimos meses. Se espera un crecimiento del 2,2%, hace un mes era del 2%. Y en la práctica, lo que pasa con el crecimiento es más importante que lo que pase con el tipo de cambio”, analizó la fuente del sector automotriz. De todas formas, el optimismo que mostraron desde una entidad que agrupa a varias cámaras de diferentes sectores industriales se mantendrá “siempre y cuando sean cambios marginales”.
Para el economista Matías Carugati, la devaluación del real “no es una noticia favorable para la competitividad. Hay que observar qué es lo que sucede porque el real se venía apreciando frente al dólar y esta es una corrección pequeña en ese contexto. Es diferente si este cambio es el inicio de una tendencia devaluatoria que nos puede afectar en el tiempo, principalmente a aquellos sectores que compiten directamente con la producción brasileña”.
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