El ministro de Hacienda Hernán Lacunza se reunió hoy en Washington con Kristalina Georgieva, titular del FMI, y David Lipton, el segundo del organismo.

“Fue una reunión constructiva y cooperativa. Representamos a la Argentina independientemente del proceso electoral. El programa sigue en curso y se está cumpliendo”, dijo el ministro, que acaba de cumplir dos meses al frente de la cartera, en una videoconferencia durante el 55 Coloquio de IDEA, que termina hoy en Mar del Plata.

Desde Washington fuentes de Hacienda aseguraron que “todos los puentes están abiertos" y que "el diálogo es permanente”.

“La reunión fue el epílogo de las reuniones de trabajo de estos dos días. Vinimos como Argentina, más allá de la coyuntura electoral y nada más, no como un gobierno en particular sino como argentinos, a compartir con el Fondo nuestras proyecciones, nuestras ideas, nuestras políticas, y sobre todo para que, resuelta la incertidumbre electoral, no haya tiempo para perder en términos de proyecciones, números”, dijo Lacunza.

Para hacer una autocrítica, los objetivos de reducción inflacionaria de este período fueron demasiado ambiciosos y las políticas macroeconómicas, la fiscal y la monetaria, no fueron lo suficientemente consistentes y armónicas

“El Fondo reconoce públicamente que la Argentina ha cumplido con todos sus compromisos fiscales, monetarios, cualitativos, cuantitativos. El programa está vigente. Había empezado a ver sus resultados, quizás más tarde de lo pensado. Obviamente el proceso electoral interpuso esa tendencia pero entendemos que superado este paréntesis electoral vamos a poder volver a ese sendero y eso es lo que estamos hablando con el Fondo”, agregó.

El ministro habló desde EEUU por videoconferencia (Christian Heit)
El ministro habló desde EEUU por videoconferencia (Christian Heit)

Sobre la inflación, el ministro hizo una autocrítica y reconoció que es una “expectativa no satisfecha” y “uno de los principales pasivos de esta gestión”.

“Si no hay equilibrios macro, en todos los frentes, repercute en el tipo de cambio que se traslada a la inflación. La irresponsabilidad de haberla dejado subir, en su momento, en el período de auge de fines de la década pasada, demuestra que es muy difícil bajarla. Pero para hacer una autocrítica, los objetivos de reducción inflacionaria de este período fueron demasiado ambiciosos y las políticas macroeconómicas, la fiscal y la monetaria, no fueron lo suficientemente consistentes y armónicas como para bajar los niveles de inflación. Ese es, evidentemente, uno de los principales pasivos de esta gestión”, expresó.

Otros temas

Lacunza también habló de la deuda, presión fiscal y de la búsqueda de consensos luego del proceso eleccionario, uno de los temas centrales del Coloquio.

Lacunza, Georgieva y Sandleris
Lacunza, Georgieva y Sandleris

Niveles de deuda. El titular de Hacienda señaló que si se parte del 2015 y se suma el pago a los holdouts se lleva a un número actual de USD 310.000 millones. “En definitiva, la deuda depende del resultado fiscal”, dijo. “Para tener una deuda más baja hay que tener menor déficit fiscal. Hay alguna inconsistencia cuando se habla de alta deuda y ajuste, son cosas contradictorias”.

Luego del cierre de mercados, “se entró en un problema de liquidez, no de solvencia”. Desde su punto de vista superada la coyuntura electoral, y si gana el oficialismo, Argentina podría volver al mercado de crédito voluntario y “si el voto no nos acompaña habrá que encarar un proceso de renegociación de la deuda”.

Presión tributaria. “Es alta, pero menos que hace cuatro años. Bajamos la presión en 3 puntos del producto: Ganancias, bajaron los impuestos al trabajo, retenciones, bienes personales. El consenso fiscal bajó impuestos provinciales y todo eso da total 3 puntos menos, que es elevado y es por el gasto alto del Estado. Hay que mantener la consistencia fiscal. En ese camino estamos”.

Consensos. Lacunza aseguró que apoyó los consensos que fueron el eje del Coloquio. “Hay algunos que se están construyendo y otros pendientes. La democracia no resolvió los problemas de bienestar, pero no se buscan atajos. Hace 37 años no era tan obvio. La protección de los más vulnerables no se negocia, y eso viene de la década pasada. Un sistema financiero robusto, sólido y líquido, post 2001, es un amortiguador de la crisis y no un propagador. Se está construyendo el consenso que las estadísticas públicas digan la verdad y entender que el equilibrio fiscal es necesario para generar estabilidad”, detalló el ministro.

Para lo que viene, para el próximo gobierno, Lacunza dijo que hay que estar de acuerdo en “generar políticas para una coalición pro-exportadora y otra pro-empleo para darles sustentabilidad macro a los programas”.

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