El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, junto al presidente Mauricio Macri.
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, junto al presidente Mauricio Macri.

El "veranito financiero" ya en pleno invierno duró bastante más que el alivio anterior, el de enero. En aquel momento, la bonanza de acciones, bonos y estabilidad cambiaria se extendió  un mes y medio. Ahora ya van ocho semanas de recuperación consecutiva de activos argentinos, mientras que el dólar profundizó su caída. Una euforia inesperada por la mayoría, incluso por el propio equipo económico y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

Este escenario envalentona al oficialismo a soñar con una nueva "epopeya", como la que vivió en 2015 y también en 2017, cuando relegó a los candidatos kirchneristas (Daniel Scioli en la presidencial y la propia Cristina Kirchner en la provincia dos años después). En estas dos elecciones, Cambiemos venía bien atrás en las encuestas, pero consiguió revertir un resultado a priori negativo en las urnas.

¿Es posible conseguir que la "arremetida" electoral tenga tanta potencia como en aquellos episodios? Dependerá de varios factores. Uno de ellos es la velocidad de recuperación de las variables económicas y en especial del consumo. Pero esa mejora que ya comenzó es muy gradual. Por otra parte, la imagen del Presidente está desgastada después de cuatro años en el poder y pocos resultados, ni económicos ni sociales. Ése es un lastre que no tenía Mauricio Macri en las elecciones anteriores.

La tranquilidad del dólar, que el viernes perforó los $43 en el mercado mayorista, es la punta de lanza de un ciclo virtuoso en el que lentamente va ingresando la economía. Con un tipo de cambio quieto la presión inflacionaria cede. Las estimaciones para junio es que se ubicaría por debajo del 3%, probablemente más cerca de la zona de 2,7%. Esto a su vez mejora los ingresos reales y empieza a subir el consumo. Aunque no hay aún datos oficiales (el apagón incluso impidió mediciones concretas por el Día del Padre), en general se nota una mejora en las ventas luego del derrumbe del segundo semestre del 2018, que se prolongó por lo menos hasta abril.

La actual bonanza financiera superó en duración y también en profundidad al último “veranito”, que había durado de enero a mediados de febrero. El Central parece haberse curado en salud y muestra mucho menos en apuro en bajar las tasas de interés

El Gobierno también ayudó con el "inflador". El regreso del "Ahora 12", los créditos ANSES con tasas que están a la mitad de la que ofrecen los bancos, y las bonificaciones para la compra de autos 0 kilómetro son parte de este esquema. También la decisión de congelar aumentos tarifarios hasta después de las elecciones.

Los últimos sondeos de opinión que se divulgaron en las últimas horas, como el de Isonomía y el de Poliarquía, coinciden en que se registra una mejora notoria en la imagen del Presidente Mauricio Macri, su gestión de gobierno y las expectativas sobre el futuro de la economía. En junio se dio el segundo repunte consecutivo de todas estas mediciones, incluso más fuerte que en las encuestas de mayo.

Los datos negativos que se van divulgando como el aumento de desempleo, en contraste, no tienen tanto impacto. Corresponden al primer trimestre del año, cuando la economía atravesaba el peor momento recesivo. Y resulta mucho más relevante en este contexto cómo sigue la película que mirar con el espejo retrovisor. En la medida que el Gobierno pueda convencer a la gente que la economía tocó fondo y comienza un ciclo ascendente, crecen sus probabilidades electorales.

El aumento del desempleo a 10,1% corresponde al primer trimestre, que compara con el período de mayor crecimiento de todo el gobierno de Macri, el arranque de 2018. Ahora renace la expectativa de una mejora de la economía, a partir del repunte del salario real

Los mercados siguen apostando a una victoria del oficialismo y también piensan que las chances se han incrementado en las últimas semanas. Y hasta algunos empresarios se animan públicamente a darle un espaldarazo al Gobierno. Fue el caso de Eduardo Costantini, presidente de Consultatio Real Estate y fundador de Nordelta: "Sería muy contraproducente para el país que no gane Macri", dijo el viernes ante un grupo de periodistas.

La mezcla de dólar estable y tasas altas de interés también generó el objetivo deseado, por partida doble. Quienes están en plazo fijo los mantienen porque obtienen una excelente rentabilidad en moneda dura. Y las empresas que precisan capital de trabajo, por ejemplo para pagar el medio aguinaldo, están optando por vender dólares en vez de financiarse a tasas altas de interés. Esto explica por qué no sólo se estabilizó el tipo de cambio sino que incluso profundizó su tendencia a la baja.

También ayudó el contexto internacional, porque se espera que Estados Unidos baje las tasas de interés, lo que le dio impulso a las monedas emergentes. Esta disminución de tasas de parte de la Reserva Federal podría suceder en septiembre,  un mes antes de que se vote en la Argentina.

¿Le alcanzará al Gobierno con un dólar tranquilo y una mejora de la actividad para remontar la ventaja del kirchnerismo? No es imposible teniendo en cuenta lo sucedido en las últimas dos elecciones, pero ahora Macri está mucho más desgastado

Sin embargo, lo más complicado aún está por venir. Está por arrancar el tercer trimestre, que a priori ya se consideraba como mucho más desafiante en distintos aspectos. Ya no habrá tanta oferta de dólares del campo como en mayo y junio. Esto podría regenerar cierta presión sobre el tipo de cambio a partir de mediados de julio y en especial en las semanas previas a las PASO. La búsqueda de cobertura es un clásico en los meses previos a las eleciones.

El Central se prepara por las dudas. Mantuvo altas las tasas de interés (en torno al 65%) a pesar de que la inflación empezó a bajar y que el dólar no se mueve. El titular de la entidad, Guido Sandleris, se curó en salud luego de aquel respiro de enero, cuando se apuró en bajar demasiado rápido los rendimientos.

Además, el BCRA cuenta con las reservas para salir a intervenir en el mercado cambiario cuando sea necesario, si se produce algún movimiento "disruptivo". Y en las últimas semanas salió a recomprar posiciones vendidas en futuros, lo cual también le daría más poder de fuego para manejar cierta presión alcista sobre la divisa, si es que sucede.

Es imposible aventurarse más allá del 11 de agosto. El resultado de las PASO determinará si el nerviosismo se vuelve a apoderar de los inversores respecto al futuro gobierno de la Argentina. Ese día quedará claro hasta dónde llegar realmente el envión que la tranquilidad financiera le puede otorgar al Gobierno, sobre todo luego de flojas elecciones en casi todas las provincias.

A partir de ese momento, la política se apoderará de manera definitiva de la evolución del dólar y el comportamiento de otras variables financieras. Esos dos meses y medio que separan a las PASO de las elecciones presidenciales llevaron incluso a que desde distintos sectores sugirieran incluso cancelar las primarias, teniendo en cuenta el altísimo costo de organizarlas y que no hay competencia interna entre los partidos.

Pero en el círculo rojo y en los mercados financieros, la preocupación por las PASO va más allá del costo fiscal. El temor es que un resultado peor que el esperado para el Gobierno revierta casi de la noche a la mañana este clima más favorable de las últimas semanas. En ese escenario, una victoria del frente kirchnerista tendría todavía más probabilidades, incluso con una victoria en primera vuelta.