"Las preguntas son dos: ¿qué piensan hacer con la compra y venta de dólares? y ¿cuál será la política monetaria? Queremos saber qué tienen en mente sobre estas políticas públicas puntualmente y en caso que no las tengan en sus agendas intentar sumarlas", resumió en Madrid Enrique Cristofani, presidente del banco Santander en Argentina. Lo hizo en nombre propio y en representación de las entidades que integra: IDEA, ABA, AEA y Fondo de Convergencia Económica.

En el marco del XVIII encuentro del Grupo Santander, el banquero resaltó – como muchos otros de los disertantes- la necesidad de que existan políticas públicas más allá de una gestión. "Son de Estado, no le corresponden a ningún político ni a ningún partido, deben establecerse con un consenso tal que superen la coyuntura electoral", profundizó.

La fecha elegida del 23 de junio coincide con el cierre de listas que será un día antes porque de esa manera sabrán quiénes son los candidatos y a qué cargo a la hora de realizar la solicitud. Porque muchas son políticas nacionales pero consideran que los Estados provinciales tienen también gran cuota de responsabilidad y de posibilidad de sumar en el sentido en el que ellos imaginan el funcionamiento de la economía.

Las cuatro políticas que de mínima se deberían cumplir, según estos grupos empresarios, son:

equilibrio fiscal, reduciendo el gasto y dejando de lado la idea de que se puede gastar más de lo que se gana.

política monetaria, entendida en términos de pagar tasas que de mínima garanticen el recupero de la inflación. De esta manera buscan revertir el ahorro del argentino en dólares y recuperar la confianza en la inflación.

dólar libre y competitivo, libertad plena y la compra y venta.

-política gradual de reducción de impuestos.

La clave es el dólar

Más de 1,5 millones de argentinos compran dólares como medida de ahorro. Ocurre de igual manera en el Conurbano que en el interior del país o en la Ciudad de Buenos Aires. El monto ahorrado en divisas que permanecen fuera del sistema financiero, incluso aquellas adquiridas por homebanking, representa un 40% PBI -que se reparte 25% proveniente del blanqueo y el 15% restante de compras directas- cuando solo un 3% del PBI representa el ahorro del argentino en pesos. No es dinero no declarado sino dinero que no ingresa al sistema financiero ni se destina a inversión.

Esos datos evidencian por qué la clave es la moneda norteamericana y por qué los ahorristas necesitan un claro incentivo para volver a confiar en el peso. Es por eso que se requiere de tasas con las cuales el inversor recupere de mínima la inflación. De lograrlo, con que solo el 10% de ese 40% cambie del dólar al peso se duplicaría la cantidad de pesos en el sistema financiero.

Por su parte, los empresarios hicieron también un mea culpa por haber pasado estos años como meros espectadores y no haber tenido una voz activa y responsable como parte de la dirigencia argentina para cambiar este escenario un tiempo atrás.

"Fijar políticas públicas previsibles a lo largo del tiempo, más allá de los gobiernos, ayuda a las inversiones, pero sobre todo ayuda a cotizar mejor el valor de una compañía. Es clave comprender que debemos mirar más el valor de una empresa que las ganancias que da. Y si el contexto es saludable, con políticas públicas estables a lo largo del tiempo, cada empresa valdrá aún más", redondeó Cristofani.